Ciudad de México, 29 de julio (SinEmbargo).– Aunque para la especie humana la discusión acerca de la homosexualidad es un tema que deriva en consideraciones culturales, políticas, psicológicas, etcétera; en el mundo animal esta cuestión es mucho más simple, allí no hay discusión: más de mil 500 especies han sido observadas teniendo comportamientos homosexuales en alguna ocasión.

Éste último dato forma parte de la exposición “Against Nature?” sobre la homosexualidad en los animales, que fue realizada hace ya unos ayeres en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo. De acuerdo con esta exhibición “la homosexualidad es un fenómeno común y ‘de amplia difusión’ en el mundo animal [e incluye] relaciones sexuales de corta duración, asociaciones de larga duración o incluso relaciones que pueden durar toda la vida”.

Pero, para comprender estas expresiones en la naturaleza en principio debe diferenciarse entre una orientación homosexual y un comportamiento homosexual. Federico Guillén-Salazar, profesor de Etología en la Universidad Cardenal Herrera de Valencia, explicó a la revista Quo que “lo más importante es distinguir entre un comportamiento homosexual, en un momento determinado, y una orientación homosexual, en la que el animal siempre exhibiría sus comportamientos sexuales hacia individuos del mismo género”

De acuerdo con un artículo escrito por Antonio Pardo, del departamento de bioética de la Universidad de Navarra, “propiamente hablando, no existe homosexualidad en los animales. Pero esto no implica que su conducta sea exclusivamente heterosexual”.  Así, esta condición en los animales se convierte en una cuestión que no se presta propiamente a la interpretación intelectualista de la homosexualidad en los humanos, como sucede con aquel argumento de que ser gay es sólo una decisión.

Pero, ¿a qué nos referimos con “comportamiento homosexual” en el mundo animal? Información incluida en el documental Out in nature explica que “en el reino animal una interpretación lo define como contacto genital, estimulación, cortejo o lazos de pareja entre individuos del mismo sexo. [Y que trata de] una definición centrada en el comportamiento sin tomar en cuenta los motivos o el consentimiento”.

Bajo esta interpretación se puede citar a la postura científica que explica que el comportamiento homosexual en los animales tiene una función social o bien una ventaja reproductiva. Éste es el caso de algunos primates o equinos, que suelen tener algún comportamiento (como la monta o mostrar sus genitales) para demostrar dominación y superioridad; por otro lado, en el caso de la ventaja reproductiva, un ejemplo claro es el de los escarabajos Tnebrio, que se montan entre machos para depositar sus espermas que luego serán transportados y transmitidos a una hembra sin necesidad de ser él el individuo encargado.

Las jirafas macho llegan a copular entre ellos. Foto: Shuttestock

Las jirafas macho son un ejemplo de animal en el comportamiento homosexual entre machos puede implicar la copulación. Foto: Shuttestock

Uno de los estudios más citados con relación al tema es el publicado a finales del siglo pasado por el biólogo Bruce Bagemihl, titulado Biological Exuberance en el que documentó comportamientos homosexuales en más de 450 especies de mamíferos, reptiles, aves, insectos y otros animales: cortejo, ‘noviazgo’, copaternidad, evidentemente el sexo o uniones de temporadas largas, o en casos excepcionales, de por vida.

Este biólogo pertenece a una línea de científicos que sostienen que los comportamientos sexuales no siempre responden al fin de la reproducción sino que simple y llanamente algunos animales tienen como motivación encontrar placer sexual.

Entre los animales en los que se han documentado algunos comportamientos homosexuales se encuentran los machos de delfines, los bisontes americanos, las jirafas, elefantes marinos (que fuera de la etapa de reproducción inclusive llegan a ‘forzar’ a las crías)…

Las focas leopardo realizan bailes de cortejo antes de la copulación entre machos, los pingüinos rey pueden tener relaciones larguísimas hembra-hembra o macho-macho, los gallitos de las rocas pueden llegar a no aparearse jamás con una hembra… bueno ¡hasta las moscas presentan comportamientos homosexuales!

Un dato importante es que en el caso de la mayoría de estos animales, presentar un comportamiento homosexual no significa dejar de lado sus procesos de cortejo y/o luchas para lograr llevar a cabo la reproducción.