Con más de 40 filmes en su haber y premios como el Globo de Oro y el Oscar, un estilo propio y una estética singular, Ingmar Bergman es uno de los cineastas más destacados de la historia del Séptimo Arte.

Ernst Ingmar Bergman, nació en Uppsala, Suecia, el 14 de julio de 1918. Creció en el seno de una familia muy estricta donde la buena conducta y la represión de los instintos se consideraban virtudes. Tanto él como su hermana Margareta se refugiaron en un universo imaginario: juntos compraron trozos de películas para el proyector familiar y construyeron un teatro de marionetas. Bergman no había cumplido ni los 20 años cuando dejó a sus padres para instalarse en Estocolmo.

Desde entonces se dedicó al teatro universitario y a finales de los años 30 y comienzos de los 40, entabló amistad con algunos personajes que dominarían más tarde el cine sueco y ejercerían influencia sobre él, como Erland Josephson y Vilgot Sjöman.

En 1942, tras el estreno de su obra “La muerte de Punch” , Bergman fue invitado a formar parte del equipo de guionistas de la Svensk Filmindustri, en la que pasó dos años reformando guiones, mientras escribía obras que la crítica acogía en forma favorable. Su filme más destacable como guionista fue Tormentos (Hets, tortura de 1944) , un film dirigido por Alf Sjöberg. El éxito internacional de esa película permitió a Bergman debutar como director un año después.

Fue así que comenzó a involucrarse más en el cine y dirigió sus primeros filmes. Crisis (Kris, 1945) fue su debut oficial.

Le siguieron: Llueve sobre nuestro amor (Det regnar på vår kärlek, 1946, ), Mujer sin rostro (Kvinna utan ansikte), Barco a la India (Skepp till India Land, ambas de 1947), Música en la oscuridad o Música en la noche (Musik i mörker), Ciudad portuaria (Hamnstad), Eva (Eva, las tres de 1948), Prisión (Fängelse) en 1949, Noche de circo (Gycklarnas afton) y Un verano con Mónica (Sommaren med Monika,1953).

El primer éxito internacional que Bergman obtuvo fue con Sonrisas de una noche de verano (Sommarnattens leende, 1955), con la cual gana el premio Best poetic humor y una nominación a la Palma de Oro en el Festival Cannes  de 1956.

En 1957 el director estrena El séptimo sello (Det sjunde inseglet), considerada por algunos expertos como su primer obra maestra y uno de los filmes más importantes de la historia del cine. Ganó el Premio Especial del Jurado y fue nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

También ese año, dirigió Fresas salvajes que ganó el Globo de Oro, el Oso de Oro en el Festival de Berlín y estuvo nominada al Oscar en la categoría de Mejor guión.

En la década de los años 50 montó un promedio de dos obras nuevas cada invierno en el teatro municipal de Malmo, lo que le valió los elogios de la crítica internacional por su dirección escénica de obras de Enrique Ibsen, August Strindberg, Moliere, William Shakespeare y Tennessee Williams.

Además, reservaba los meses de verano para el rodaje de sus películas, conociendo el carácter y la personalidad de las obras de este período, se puede suponer cuanto rigor exigió su dirección.

El cineasta sueco compró la granja de Hammers en la isla Báltica del Fårö en la década de los 60. En 1967 mandó edificar en ese lugar una casa de 300 metros cuadrados que incluye un bosque de 20 hectáreas y otras dos construcciones. El realizador filmó ahí varias de sus películas.

El manantial de la doncella (Jungfrukällan, 1960), basada en un historia sueca, recibió el Oscar a la Mejor Película Extranjera, el Globo de Oro y un premio especial en el Festival de Cannes. Se dice que con ella Bergman llegó a al cima del éxito.

El silencio (Tystnaden, 1963) fue uno de sus largometrajes más polémicos, al ser aplaudido, escandaloso y prohibido en numerosos países por sus escenas de sexo y duro argumento.

Otro gran éxito fue Gritos y susurros (Viskningar och rop, 1972), con escaso diálogo y una insuperable fotografía, logró tres nominaciones al Oscar y premios en Cannes, además del reconocimiento del público.

En 1982 Bergman estrenó Fanny y Alexander (Fanny och Alexander) que ganaría el Oscar, el Globo de Oro y el César a la mejor película extranjera, además de otras nominaciones. Algunos cineastas la consideran el “broche de oro” de las obras maestras del sueco.

Pero su trabajo cinematográfico no se detuvo y en los 90 continuó dirigiendo algunos cortometrajes y une especial para la televisión sueca.

Saraband (2003) sería la última cinta rodada por el director. En ella retoma los personajes de su obra Secretos de un matrimonio (Scener ur ett äktenskap).

Ingmar Bergman falleció el 30 de julio de 2007 a los 89 años en la isla de Fårö, dejando un legado insuperable de cintas poco convencionales, inolvidables y de una lentitud premeditada dentro de una atmósfera a veces sombría y otras llena de desesperanza.

-Con información de IMDb y Notimex