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[Frente a la resistencia de las entidades públicas y los muros legales, el navegante de los portales de acceso a la información se parece a Moisés, el hombre bíblico que en cuarenta años de búsqueda jamás pisó la tierra prometida. El marco jurídico de la Transparencia nacional permite que la información sea negada con uno de estos argumentos: los datos solicitados están bajo reserva, son inexistentes o confidenciales. Así, la Administración de Enrique Peña Nieto mantiene más de 12 millones de expedientes bajo llave. Se ha negado a mostrar el acta de nacimiento del Presidente, el decreto que avala la pensión vitalicia a exPresidentes y sus viudas, los resultados de sus encuestas, los fundamentos para crear la Gendarmería o los gastos de las fiestas dentro de Los Pinos. #DatosCerrados es un ejercicio de la Unidad de Datos de SinEmbargo que identifica lo que el Gobierno y otras instituciones no quieren revelar.]


#DatosCerrados | La nueva Ley General de Responsabilidades Administrativas, parte esencial del Sistema Nacional Anticorrupción, en vigor desde el 18 de julio, prohíbe que los funcionarios públicos reciban obsequios. Pero, ¿qué pasó con los miles de regalos que recibieron Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto? ¿Cuánto costaban? ¿Por qué se los dieron? Fox recibió un jeep todo terreno y mancuernillas Tiffany; Calderón un arcón navideño de tres pisos con 30 botellas de tequila, vino blanco, whisky y ron; y Enrique Peña Nieto varios libros y corbatas Prada.

La historia completa de los regalos que atravesaron las puertas de Los Pinos en los últimos 16 años no podrá contarse. La Presidencia dice que no hizo registros ni de su valor ni de sus motivos. Uno de los regaladores más constantes del Presidente Peña Nieto fue el ex Gobernador, Javier Duarte de Ochoa, hoy sometido a proceso por delitos relacionados con el lavado de dinero.

Ciudad de México, 30 de julio (SinEmbargo).- De manera absoluta y sin excepciones, ha quedado prohibido que los funcionarios públicos de México reciban regalos. No lo puede hacer ni un director de área, ni un Secretario de Estado ni el Presidente de la República. Inmersa durante siglos en la política mexicana, la acción de dar y recibir llegó a su punto final.

Así lo marca la nueva Ley General de Responsabilidades Administrativas, parte sustancial del Sistema Nacional Anticorrupción, que entró en vigor el pasado 18 de julio y sustituye el ordenamiento de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos. Hasta ahora, era posible que un funcionario recibiera obsequios siempre que no excedieran el valor de diez veces el salario mínimo.

Los regalos a los políticos mexicanos eran un lugar común. Miles, acaso millones, atravesaron las puertas de Los Pinos en Navidad, Año Nuevo, fiestas particulares o los cumpleaños de los Presidentes. ¿Qué había detrás de cada uno? ¿Cuál era el motivo para gastar en un agasajo al Gobernante? ¿Cuánto costaron los regalos dados a Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón Hinojosa y Vicente Fox Quesada? Esa historia no podrá ser contada a cabalidad pues la Presidencia de la República no hizo registro del valor de los presentes recibidos por los hombres que en los últimos 16 años ocuparon el poder en México. Sostiene que esa información es “inexistente”.

 

LA LEY ANTI REGALOS

En 1981, el entonces Presidente José López Portillo quería vencer lo que él mismo definió como una “grande tentación”. Un grupo de empresarios y políticos le obsequió un rancho en Tenancingo, Estado de México. Pretendían darle un sitio de retiro al Mandatario que pasaría a la Historia como el hombre que le pidió perdón a los más desprotegidos y luego, anunció la expropiación de los bancos privados y el control de cambios. “Es ahora o nunca. Ya nos saquearon. No nos volverán a saquear”, fueron palabras del Mandatario.

Le ofrecieron un rancho. Pero él, no sólo lo rechazó; sino que puso la primera semilla para la legislación anti regalos para los funcionarios mexicanos.

El 3 de septiembre de 1981, el proyecto de ley fue presentado por el legislador del Partido Revolucionario Institucional, Ignacio González Rubio. La ley fue aprobada por 270 votos a favor y dos en contra. En la letra quedó que los funcionarios públicos sólo podrían aceptar quince regalos por año, siempre y cuando el valor de cada uno de ellos no exceda la suma de 20 días de sueldo que por funciones les pague el presupuesto.

Aquella vez, algunos diputados no creyeron que esa ley fuera a contribuir con el combate a la corrupción nacional. Luis M. Farías, del PRI, presidente de la Gran Comisión, dijo que su aplicación sería “muy difícil” y Rafael Alonso y Prieto, del PAN, estuvo en contra por considerarla intrascendente y “una mínima parte de la corrupción” del país.

La reserva de Farías y Alonso y Prieto resultó premonitoria. Treinta y cinco años después, en 2013, en el Diario Oficial de la Federación la Secretaría de la Función Pública estableció el impedimento para todos los servidores públicos para recibir regalos o bienes mayores a los 10 salarios mínimos en un año; es decir, unos 800 pesos en este momento.

Treinta y cinco años después pese a la construcción de instituciones de combate a la corrupción y la rendición de cuentas, el cáncer es mayor. El estudio “Anatomía de la corrupción” describió en octubre de 2016 que no hay escenario de la vida de los mexicanos en que no esté el mal, desde los litros de 900 ml que se despachan en las gasolinerías, personas liberadas de pagar condena en la cárcel a cambio de una retribución económica, enriquecimiento inexplicable y desvío de fondos públicos.

México cayó 28 posiciones en el Índice de Percepción de la Corrupción en el sector público, elaborado por Transparencia Internacional. En 2015, el país se ubicó en el lugar 95 y en 2016 pasó al sitio 123, entre 176 países analizados. La evaluación obtenida fue de una puntuación de 30 en una escala que va de 0 a 100. A partir de los datos de este índice puede inferirse que a México le puede tomar unos 45 años dejar ese sitio donde está hundido.

El 19 de julio pasado, la Secretaría de la Función Pública envió un comunicado en el que informó que la historia de los regalos se había acabado.
“Los servidores públicos en México deberán abstenerse de exigir, aceptar u obtener cualquier tipo de regalo, obsequio o dádiva indebido con motivo de sus funciones, de lo contrario podrán ser castigados con suspensión o destitución del empleo, sanción económica o inhabilitación temporal para ejercer un cargo público”, indicó en su comunicado.

¿QUÉ HIZO ENRIQUE PEÑA NIETO CON SUS REGALOS?

Según el acta CI/PR/2SO/2015 del Comité de Información de la Presidencia de la República, la lista del valor de cada uno de los presentes no fue registrado, por lo que para el futuro no quedó evidencia documental. Los Pinos declaró inexistente el valor de los regalos u obsequios para Enrique Peña Nieto a partir del 1 de diciembre de 2012.

En sus años en el poder, Javier Duarte de Ochoa fue de los que más le regaló al Presidente Enrique Peña Nieto. En 2012 le dio una tetera de cerámica con una caja de té; en 2015, le mandó un arreglo floral y una artesanía de cerámica; en 2013, unos tamales y una litografía de San de Ulúa; en 2014, unas viandas y una canasta de mangos. No eran regalos ostentosos propiamente. Pero, ¿por qué se los dio? ¿Cuánto valían?

El Gobierno de Duarte se inició en 2010 y concluyó pocos meses antes de que se cumpliera el sexto año, como lo marca la ley. El político postulado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) huyó cuando fue acusado de delitos relacionados con el lavado de dinero y la corrupción. En Guatemala, fue detenido y juzgado para ser extraditado. Las autoridades mexicanas lo recuperaron. Hoy está bajo proceso por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Otro Gobernador activo en el envío de regalos a Peña Nieto es Rafael Moreno Valle Rosas. Uno de sus presentes, el 28 de febrero de 2014, fue un plato de Talavera de la XLVI Reunión de la Conago, y el 8 de julio de 2014 le obsequió los Libros “Gobernadores del Estado de Puebla de los Siglos XIX y XX”. Antes, el 18 de diciembre de 2012, le había dado una caja con juego de té de Talavera, bolsitas de granos de café con chocolate y una bolsita de café. Ese presente no se quedó en la Presidencia; fue enviado a la SFP.

 

¿QUÉ HIZO FELIPE CALDERÓN CON SUS REGALOS?

Los regalos recibidos por Felipe Calderón abarcan 191 hojas tamaño carta, según respondió la Presidencia a la solicitud 0210000015113; pero en cuanto a su valor por unidad y en conjunto, no respondió. “El costo de ninguno de los regalos recibidos fue calculado, por lo que no se cuenta con dicho dato …”, expuso Presidencia respecto a todos los obsequios que recibió Felipe Calderón cuando fue Primer Mandatario.

En su respuesta dejó claro que de tres mil 506 regalos regresó 55 a la SFP por considerar que su precio superaba el costo permitido por el marco normativo; es decir 10 salarios mínimos. (En ese momento, 2011, la cantidad era de 598 pesos).

Uno de los presentes enviados a esa dependencia fue el arcón navideño que el 20 de diciembre de 2007 le envió el entonces diputado Benjamín González Roaro. Tenía tres pisos y contenía 30 botellas de tequila, vino blanco, whisky y ron

¿QUÉ HIZO VICENTE FOX CON SUS REGALOS?

Vicente Fox no sólo se negó a brindar el valor de sus regalos; sino que la Presidencia a su cargo clasificó como “confidenciales” los nombres de quienes se los dieron amparada en un criterio de protección de datos personales, frente a la solicitud 0210000035805, realizada a mediados de 2005.

El IFAI -así llamado en ese entonces el INAI- le ordenó a la Presidencia hacer pública la lista de los regalos recibidos de 2003 a 2006. Así, se supo que mientras fue Primer Mandatario, Vicente Fox recibió tres mil 560 regalos, 1.6 al día; entre ellos, una pluma Mont Blanc y un juego de té de plata o mancuernillas Tiffany. Pero los nombres de quienes le enviaron tales artículos quedaron como datos cerrados.

El obsequio más polémico de Fox fue un jeep Wrangler X. Ese vehículo atravesó la puerta del terreno de Constituyentes porque Martha Sahagún, esposa del entonces Presidente, deseaba darle un regalo único al Mandatario. Color rojo furia, el auto se parecía al que usaba George W. Bush para recorrer su rancho en Texas.

De la unidad de faros de niebla en el roll bar y un bidón de cinco galones en el costado del pasajero no hay señales en las declaraciones patrimoniales o en las listas de regalos que recibió en el sexenio.

El empresario Luis Miguel Moreno Vélez, dueño de la consultoría MM, reveló el misterio detrás del jeep rojo al periódico El Universal en 2007. Sostuvo que él fue quien le regaló el todoterreno a Fox a petición de Marta Sahagún quien le ofreció a cambio un contrato con su fundación “Vamos México”.