Zoológico de Chapultepec, México DF; Octubre, 2014. Foto: Cortesía Tras Los Muros.

Zoológico de Chapultepec, México DF; Octubre, 2014. Foto: Cortesía Tras Los Muros.

Los animales son agredidos y sometidos a todo tipo violencia, tanto física como psicológicamente. Padecen la mayor de las injusticias y tenemos la responsabilidad de acabar con ella”, anónimo.

Ciudad de México, 31 de enero (SinEmbargo).- “Tras los muros: historias de opresión y liberación” es el proyecto de un fotógrafo que prefiere permanecer en el anonimato por razones de seguridad. Radicada en España, la persona detrás de estas imágenes habló con SinEmbargo sobre sus vivencias como testigo de abusos, agresiones e injusticias cometidos contra los animales a través de fotografías que captura en las entrañas de la industria de explotación animal.

“El proyecto ofrece imágenes para la reflexión y el debate que ponen en entredicho la relación que hemos construido con el resto de animales”, se lee en una declaración sobre sus series gráficas.

Los activistas y defensores de los derechos animales han tenido mayor exposición en los últimos años gracias a la tecnología y las redes sociales, que les ha permitido denunciar a través de documentales, reportajes encubiertos con cámaras ocultas, drones, etcétera, el maltrato del que son objeto estas criaturas, así como la deplorable condición sanitaria bajo las que son mantenidas.

Como era de esperarse a través de videograbaciones se permitió el rescate de 40 perros de raza beagle en España, que hizo del conocimiento público el uso de pieles de estos animales para fabricar ropa y otros productos, entre otras situaciones que muchas veces pasan desapercibidas.

“No se emplean tantos recursos para impedir que las cámaras de los activistas traspasen los muros de esos centros si no tuvieran ese poder de cambio”, refiere el responsable del trabajo fotográfico.

Día de gansos, Antzar Eguna, Lekeitio, Estado Español. Septiembre, 2014. Foto: Cortesía Tras Los Muros.

Día de gansos, Antzar Eguna, Lekeitio, Estado Español. Septiembre, 2014. Foto: Cortesía Tras Los Muros.

EL PODER DE UNA IMAGEN

El impacto de todas las investigaciones por parte de un sin fin de organizaciones protectoras de animales que se han obtenido de sitios privados como granjas, laboratorios y rastros, es que los activistas sean duramente perseguidos, según información de la página oficial de Tras Los Muros.

“La ruta diseñada para neutralizar a quienes nos movilizamos por la Liberación Animal parece clara. La industria tiene poder y quienes lo ponemos en entredicho suponemos una amenaza para sus intereses económicos”, explica en una declaración de su trabajo.

El autor de estas imágenes, busca con ellas “reacción, compromiso y acción”. Señala que la forma de quienes se exponen a su trabajo suelen mirarlo con compasión pues sienten pena por ese ser que transmite dolor y requiere ayuda.

“Sin embargo, y esto es todo una cuestión de educación, concienciación y tiempo, la compasión no va a cambiar sus vidas. Es el sentido de la justicia lo que va a hacerlo. Es el sentido de la justicia el que va a motivar un cambio en esas personas para que den un paso más allá, se organicen, y se comprometan con los animales oprimidos para poner fin a su situación”, declara.

Circo Mundial, Estado Español, 2014. Foto: Tras Los Muros.

Circo Mundial, Estado Español, 2014. Foto Cortesía: Tras Los Muros.

–¿Cuáles fueron tus motivos?
–El sistema de opresión de los animales es estructural, es decir, forma parte intrínseca de la estructura de la sociedad. Para acabar con el especismo, esto es, la discriminación que sufren los animales por no ser humanos y por la que son víctimas de esta injusticia es imprescindible trabajar por etapas.

La primera de ellas es hacerla visible y con ella generar la reacción más dura posible. Se hace necesario no sólo entender su situación sino comprometerse con ella hasta que acabe. Las imágenes tienen ese poder de llegar a la gente y de generar esa reacción.

Las imágenes de animales cuyas vidas sólo han conocido la esclavitud, el dolor y la violencia juegan un papel crucial en mi conciencia y también en la de muchos otros. Me motivan a luchar, me recuerdan que abandonar no es una opción y me llevan a actuar por encima de cualquier dificultad.

–¿Cómo crees que la gente perciba estas imágenes?
–Las imágenes son un gancho para hacer entender a muchos que el problema del especismo y la lucha para acabar con él son cuestiones que están directamente relacionadas con los derechos humanos, la solidaridad, el respeto y el apoyo mutuo.

No basta con sentir pena, hay que sentir que la responsabilidad es nuestra y que no podemos mirar hacia otro lado.

PASO POR MÉXICO


El proyecto de fotografía Tras los Muros tiene seis meses de vida y los lugares que se exponen son lugares cotidianos en varios puntos de España y México.

En julio de 2014, se realizó una sesión en San Fermín, Pamplona en España y la serie tuvo por nombre “San Fermín 2014: muerte en el ruedo”.

Las fotografías muestran una de las celebraciones taurinas más importantes del mundo y busca exponer la tensión entre los defensores de los animales y quienes defienden la matanza de decenas de toros y el abuso de otros animales amparándose en viejas costumbres, “contra toda lógica”.

“Causarle un daño innecesario de forma consciente y técnicamente planeada para tal cometido es tortura. Esto es la tauromaquia y por ello reivindicamos su abolición. Nada legitima hacer daño innecesario a otros”, establece la descripción de la sesión.

La cámara de esta persona tuvo su paso por México, específicamente en el Rastro de cabras en Tehuacán, Puebla, donde se lleva a cabo el Festival Étnico de Mole de Caderas.

Una de las actividades que logra mayor atracción turística es el ritual conocido como “Matanza” en donde, los pobladores realizan prácticas que datan del siglo XVII como resultado del mestizaje entre lo español y lo prehispánico.

La práctica de matar al ganado con cuchillo se detuvo y se actualizó con pistolas de aire que insensibilizan a los animales para que el proceso de desangrado no sea doloroso para los chivos.

“Por este matadero en Tehuacán, conocido como ‘La Carlota’, han pasado durante el mes de octubre pasado miles de cabras para abastecer las demandas del festival a las que se les asesta un tiro con una pistola de bala cautiva para después degollarlas y descuartizarlas —muchas conscientes aún”, indica la descripción de esta serie.

“(En México) no he notado una diferencia en el trato a los animales del que se le da en otros lugares. Hoy en día, legalmente, los animales son considerados propiedades y el trato que reciben está muy acorde con la cultura y las normativas de cada lugar. Quienes se lucran con los animales no piensan en su bienestar. Eso es falso, lo vivo cada vez que me acerco a una granja, zoológico, matadero, circo o cualquier otro centro de explotación. Ellos ven a un animal un medio para lucrarse y el trato que reciben está directamente relacionado con sus objetivos económicos”, dijo el autor de las imágenes para SinEmbargo.

BAÑADO EN SANGRE

Sobre sus método para realizar este trabajo, la persona que obtuvo estas fotografías revela que es fruto de una serie de vivencias y reflexiones las que lo empujaron a crear este proyecto y se da por una serie de circunstancias relacionadas con el activismo al que lleva dedicado años atrás.

“Hay fotógrafos, fundamentalmente de guerra o que se dedican a retratar injusticias padecidas por seres humanos, cuyo trabajo me ha ayudado a entender el retrato de una tragedia sin caer en la pornografía de la violencia y en la falta de respeto a las víctimas. Es difícil, pues lo que retrato en muchas ocasiones es ultraviolencia y corre el riego de malinterpretarse. Pero mi responsabilidad es retratar lo que se vive en esos lugares poniendo el foco en las víctimas, y no en sus agresores. He salido bañado en sangre en algunas ocasiones y el olor a muerte me ha acompañado días. Si sucede esto, la gente debe saberlo”, confiesa en entrevista.

Los lugares en los que las fotografías fueron captadas, algunos son espacios abiertos, pero otros, como el matadero en Tehuacán requieren de un esfuerzo más allá que el de cualquier persona, ya que no todos pueden ingresar.

“Muchos sitios son prácticamente inaccesibles, y en ocasiones estás detrás de ellos durante meses para finalmente no conseguir nada. Además, evito entrar con cámara oculta porque busco una calidad concreta en las imágenes, lo que lo hace aún más complejo. A otros lugares debes entrar sin permiso, cuando no hay nadie, saltando un muro y accediendo mientras alguien vigila”, relata.

Él o la retratista explica que en ocasiones, tuvo que esperar a que los operarios “limpiaran” algún lugar antes de retratarlo. Como en las granjas de pollos para engorda el trabajo que realizan durante los 45 días que dura el proceso y muchas veces esta limpieza consiste en retirar cadáveres o animales moribundos.

“Una imagen de alguno de esos pollos podría suponer, si tras ella existe una campaña y una marca importante, un duro golpe para la industria. Es por esto que cada vez, no sólo es más difícil acceder sino que la propia industria está persiguiendo duramente a los activistas mediante la fuerza represiva del Estado”, manifiesta. De todos modos lo más complejo es dejar atrás a todos esos animales. Mirarles a los ojos, entender su dolor, y saber que cuando vuelvas ellos ya no estarán. La frustración de no disponer del potencial de liberarlos a todos y acabar con esto ahora te va generando una especie de dolor crónico por dentro”.

Fotografías del “Festival Étnico del Mole de Caderas” o, como se conocía antiguamente, “La Matanza”, es un ritual de sacrificio de origen pagano en el que participan representantes políticos y de la sociedad mexicana.

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Matadero, Rastro de cabras en Tehuacán, Puebla, México. Octubre 2014, Foto: Tras Los Muros.

Matadero, Rastro de cabras en Tehuacán, Puebla, México. Octubre 2014, Foto: Cortesía Tras Los Muros.