En estos días varias de las palabras más preciadas para el ser humano se nos vuelven cotidianas. Felicidad, alegría, solidaridad, fraternidad, en fin, nos llenamos la boca hablando de eso que es deseo y que quisiéramos que un día fuera realidad. Hay dos palabras que entre ellas se asocian facilmente y sin embargo son muy distintas. Se habla de un lado de la fe y del otro lado de la esperanza. Virtudes cardinales que de alguna manera se parecen porque se ponen en la misma canasta, pero en realidad son muy distintas.

Por Ricardo Raphael