Ser alguien en la vida

 

Fotografía: Carlos Estrada (@cestrad5)

 

No pudo renacer de entre sus cenizas porque las cenizas de sus cosas pesaban demasiado.

Últimamente me ha dado por pensar en epitafios para mi tumba, no planeo suicidarme, pero es una efectivísima terapia de transformación de la conducta. No hay conciencia que lo resista, sobre todo si se procura no caer en eufemismos posmodernos y autocompasivos, en mamadas, pues.

Vamos a ver: sobre los océanos flotan toneladas de basura y de mierda. No hay imagen que retrate mejor lo absurdo, estúpido y dañino de nuestro culto al consumo. Nuestro. Mío. Qué vergüenza me da confesar que sí, que yo también estoy enferma y he aquí el inventario de mi enfermedad.

Ochenta y seis pares de zapatos.

Diecisiete jeans.

Diez abrigos.

Nueve cremas para peinar.

Seis botellas de champú.

Tres computadoras.

Tres vajillas.

Contar los vestidos, playeras, suéteres, pijamas, cosméticos, accesorios  y calzones me da pena. Estoy realmente perturbada. ¿En qué momento me volví tan idiota? ¿Cuándo empecé a comportarme como si no tuviera una cabeza sobre los hombros?

No me siento orgullosa. Caí en cuenta de esto precisamente porque quería salir de compras. Antes de hacerlo, abrí de par en par las puertas de mi clóset y me pregunté ¿qué necesito?

Luego fui al baño y a la cocina y terminé llorando. ¿Para qué quiero tres vajillas si vivo sola?, ¿no es patético?

Diez abrigos en la Ciudad de México, lo que necesito es una lobotomía.

Soy lo que los gringos llamarían una Kidult  (kid con cartera de adult). Así le dicen ellos y es su manera de retratar a una imbécil que, como yo, trabaja y gana dinero para gastárselo en pendejadas que son equivalentes a los juguetes de los niños: ropa, dispositivos electrónicos, comidas con los amigos, tonterías. O sea, que daría lo mismo seguir comprando muñecas y dulces, ver caricaturas y coleccionar películas: preservar tendencias de consumo que evocan y materializan nuestra infancia.

Hemos creado una plaga de artilugios para aferrarnos al imaginario siempre joven, para pretender que vamos contra el paso del tiempo y “retrasando los efectos del envejecimiento”. Somos ridículamente temerosos de la adultez: los 30 son los nuevos 20, decimos. ¿Y los 20 son los nuevos 10? ¿Será entonces que los 10 son los nuevos recién nacido? ¿Será por eso que algunas personas se refieren a su pareja como “mi bebé”?  Quiero vomitar.

Qué simbólico es lo que hacemos con el dinero. Qué duro me resulta aceptar que trabajo como esclava posmoderna para gastar el dinero como adolescente desbocada. Cuánta miseria.

Necesito incorporar la lógica más elemental a mi pensamiento: no hay razón para comprar algo nuevo hasta que se acaba lo que teníamos. ¿Cómo me olvidé de eso?

Necesito entender que soy una persona, sólo una, con un cuerpo, con los días contados. ¿Por qué tengo objetos como si fuera a vivir tres vidas? ¿Por qué? ¿A qué le tengo miedo?

He decidido no comprar absolutamente nada hasta terminarme lo que tengo almacenado. Calculo que pasaré catorce meses sin comprar ningún champú ni cosmético, seis o siete años sin comprar una prenda de ropa. Lo de los zapatos me resulta incalculable, pero la escala es en décadas.

Si seguimos acá, si los Mayas no y el fin del mundo tampoco, les contaré cómo me fue. Haré un recuento del dinero ahorrado y les compartiré sobre la salvaje y asombrosa experiencia de ver cómo la ropa envejece y se rompe por el uso.

Hoy, más que nunca, me convenzo de que la alternativa no es comprar productos ecológicos, sino dejar de comprar y punto.

Sé que ustedes no están tan enfermos como yo y no quiero convencerlos de nada,  sólo les sugiero que se asomen a su clóset, a su cocina, a sus hábitos. Si quieren.

Me quedo preguntándome si esto es la superación, si para esto es que queremos ser un país de personas prósperas y exitosas. Si esto era lo que nuestros padres imaginaban cuando nos aleccionaban para que fuéramos alguien en la vida.

No somos lo que tenemos. Yo no soy lo que tengo. No quiero ser los objetos que acumulo porque me gustaría, como el Ave Fénix, renacer de mis cenizas. Y no quedar sepultada bajo las cenizas de mi ropa y mis zapatos.

@AlmitaDelia

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37 Comentarios en "Ser alguien en la vida"

  1. Zaira 05/05/2012 a las 10:28 AM · Responder

    Cada letra, cada párrafo, cada texto que hace me encanta. El día que me dejen de emocionar tus escritos seguramente estaré muerta. Pues bien, yo sé que soy idiota por creer que necesito tantos productos. Hoy en día creo que muchos- sino es que todos- estamos malitos de nuestro cerebro y no sabemos diferenciar entre “necesitar” y “querer”.  La manera que he encontrado para equilibrar el mundo aunque sea poquito es juntando todo lo que ya no uso y regalarlo a quienes no tienen mucho. Si más personas hicieran eso o mejor aún, regalar su tiempo, seriamos mejor humanidad. Gracias por hacernos cuestionar nuestra vida. Te quiero. 

    • Alma Delia Murillo 05/05/2012 a las 2:06 PM · Responder

      Zaira preciosa, tú haces mejor a la humanidad. Gracias por seguir leyendo. Un abrazo grandísimo. También te quiero.

  2. Andrea 05/05/2012 a las 10:57 AM · Responder

    hola, no había tenido la oportunidad de leer su columna, pero me pareció interesante las reflexiones que puede hacer sobre cosas cotidianas. También sería bueno que lo que se tenga de más (puede ser alguna ropa que ya nos quedé, obsequiársela a alguien que lo necesite).

    • Alma Delia Murillo 05/05/2012 a las 2:09 PM · Responder

      Andrea, pues bienvenida y gracias por leer. Yo ya no sé si las cosas son la nueva plaga y mejor no habría que encontrar modo de que sigan creciendo… Un beso. Alma

  3. oswaldo 05/05/2012 a las 11:47 AM · Responder

    buena columna… y no sé si los patrocionios de zapatos y ropa de abajo son intencionales, pero le dan un aire de ironía fantástico! jajaja

    • Alma Delia Murillo 05/05/2012 a las 2:10 PM · Responder

      Hola Oswaldo, pues es casual pero de tan casual es más certero que cualquier discurso mío. Bajo mi texto, publicidad de zapatos y bolsas. ¿Ves por qué bebo? ;) Gracias por leer. Un beso

  4. Manuel Martínez 05/05/2012 a las 11:51 AM · Responder


    Me resulta necesario
    repasar tu reflexión,
    cara es nuestra rendición
    al “Joven Imaginario”
    Analizo tu inventario :)
    y me retrato a mí mismo :(
    no es sano tanto egoísmo,
    ni somos lo que tenemos…
    es preciso que frenemos
    este enfermo Consumismo.

    ¿Para qué tantos zapatos? :)
    - mi mente no lo concibe -
    ¿Y por qué quien sola vive,
    atesora tantos platos?
    No necesito más datos
    se te nota convencida,
    ya está cerca tu salida
    bella esclava posmoderna ;)
    no hay que ser ‘joven eterna’
    pa’ ser Alguien en la vida

    MMJ

    • Alma Delia Murillo 05/05/2012 a las 2:12 PM · Responder

      Manuel, estoy abrumada con tu comentario en verso. Atinado y simpatiquísimo. Muchas gracias por leer, por ser cómplice ;) Aplausos y besos desde acá.

  5. Gracia Veralda 05/05/2012 a las 2:34 PM · Responder

    Estoy muy lejos de un patrón de consumo pero igual me impactaron tus palabras. Gracias por compartirlas. G

  6. Adriana 05/05/2012 a las 2:38 PM · Responder

    Tu reflexión hizo que mirara mi biblioteca y pensara -nuevamente por cierto-, dejar de comprar otro libro hasta que no acabe de leer los que tengo. ¿qué nos hace pensar que podemos con empresas poco sensatas? Necesitaría que me pagasen por leer y aún así, no acabaría….

    • Alma Delia Murillo 05/05/2012 a las 3:51 PM · Responder

      Gracias Adriana. También miré el asunto de los libros y discos (cada vez menos con los formatos digitales de todo) y bueno… tengo decenas sin leer. Pero al menos este consumo desenfrenado de libros deja alguna huella en el alma. Un beso

  7. Pedro 05/05/2012 a las 3:20 PM · Responder

    muy buena columna!! me encanto!! =)

  8. Bartram 05/05/2012 a las 3:37 PM · Responder

    Me gustó tu texto. Lo comparto en FB, sé que le gustará a varios de mis contactos.

    • Alma Delia Murillo 05/05/2012 a las 5:54 PM · Responder

      Gracias por compartirlo Bartram, si no les gusta los mandas a esta ventanilla a reclamar ;) Un beso

  9. EL PROFE 05/05/2012 a las 3:42 PM · Responder

    HOLA ALMA¡¡¡ SI ANTES TE LEÍ, NO TE HABÍA PUESTO ATENCIÓN, ME GUSTA TU ESTILO, TAL PARECE QUE USTEDES (MARIANA, BIBIANA Y TÚ) SON NUESTRAS HEROÍNAS AL ESCRIBIR DE LO COTIDIANO QUE NOS SUCEDE A TODOS.

    “DIOS NO SE MOLESTA PORQUE ACUMULAMOS, SINO PORQUE NO COMPARTIMOS ”

    NO ME TOMES POR MOJIGATO CON LO ANTES EXPRESADO, YA VARIOS COMENTARIOS TE HAN LLEGADO EN CUANTO A LO QUE SERÍA CORRECTO HACER. NO TOMES MÁS TIEMPO Y DEJA IR LO QUE NO TE SIRVA.

    Y AL OTRO DÍA CÓMPRATE LO QUE QUIERAS, AL FIN ERES JOVEN Y GUAPA¡¡¡

    • Alma Delia Murillo 05/05/2012 a las 5:56 PM · Responder

      Profe, gracias por leer con atención ;) Para mí es un gusto compartir este espacio con Bibiana y Mariana, creo que a las tres nos duele la posmodernidad. Un beso :)

  10. Erick 05/05/2012 a las 3:56 PM · Responder

    Hay un documental bastante interesante que habla sobre esto mismo y propone una alternativa al sistema economico actual, que promueve el consumismo sobre la naturaleza misma, sobre el bien estar humano, y sobre la salud de las personas, por una economia en donde lo mas importante son los recursos naturales http://www.youtube.com/watch?v=4Z9WVZddH9w esta muy interesante nada mas que dura 3hrs ojala puedan verlo cuando tengan tiempo para que se den cuenta en tremendo agujero en el que se encuentra la humanidad

    • Alma Delia Murillo 05/05/2012 a las 5:56 PM · Responder

      Erick, gracias por la recomendación. Me haré el tiempo para verlo, cómo no. Y gracias por leer. Un beso

  11. Óscar Pérez 05/05/2012 a las 4:50 PM · Responder

    Alma, esta voracidad por el consumo también nos hace inútiles; ya no sabemos remendar un calcetín, hacer reparaciones en la casa, meterle mano al coche, etc. Ahora cada que algo se descompone tengo que contratar a alguien para que lo haga y me da coraje pagar por cosas tan sencillas que yo podría realizar. Por otro lado estamos tan consumidos por la chamba que ya ni un café nos dan ganas de preparar y por eso Starsucks entre otras compañías se hacen mega millonarias. Gracias por hacerme reír con cada párrafo.

    • Alma Delia Murillo 05/05/2012 a las 5:58 PM · Responder

      Óscar, gracias a ti por leer y por tus comentarios: completamente de acuerdo, nos volvimos lerdos, inútiles, involucionados, tanto, que no sabemos cómo reparar un calcetín roto… uf. Un abrazo grandísimo.

  12. giovanna 05/05/2012 a las 8:01 PM · Responder

    Seré solidaria con la causa. El consumo parece no acabar nunca, a los veinte necesitaba zapatos y bolsa, a los trinta accesorios de cocina, a los cuarenta toneladas de estrógenos y que ¿a los ochenta necesitaré tres sillas de ruedas?
    Me encanta tu columna. TILY

    • Alma Delia Murillo 06/05/2012 a las 2:00 PM · Responder

      Celebro que te hayas unido a la causa, que conste en actas que no era mi intención convertir a nadie. Espero que a los 80 lo único que nos interese, sea morir en paz, una muerte bien ganada. TILYT ;)

  13. Jonathan A. C. 05/05/2012 a las 8:42 PM · Responder

    Mi querida A., ahora sí tu columna me ha caído como balde de agua fría. Si lo escribiste buscando crear consciencia en tus lectores, incomodando a los creyentes del consumismo (y del dios don billete)… lo lograste conmigo. ¿Por qué? Sólo basta decir que voy llegando de cierta venta especial en una tienda con nombre de ciudad británica, donde compré ropa, mucha ropa que no necesito, y uno que otro libro. ¿Y quieres que te cuente lo más tétrico? Lo hice porque no me sentía muy bien (estaba pasando por lo que los entendidos dirían una leve depresión) y, conforme iba comprando, se me iba olvidando. Tal cual. No soy lo que tengo: lo que tengo influye en cómo me siento. Zas.
    ……………….
    Luego te paso el recibo de honorarios del psicólogo :) . Un fuerte y contrariado abrazo, y un beso.

    • Alma Delia Murillo 06/05/2012 a las 2:05 PM · Responder

      Mi querido J, entiendo profundamente lo que me cuentas. Esa era yo. Pero algo se rompió muy dentro, tal vez me llegó el rayo divino de la aceptación. Realmente sentí pudor conmigo misma, algo perturbador de verdad. Abrazo grandísimo, no es nada por la consulta ;)

  14. Coco Sánchez 05/05/2012 a las 11:17 PM · Responder

    Hola! ¿porque no te había leído antes? Me gusta tu estilo y encontrar en lo cotidiano material para la reflexión. Me abstengo de señalar lo que me pasó a mi cuando hace varios años reparé en lo que ahora nos compartes, pero les dejo un párrafo que nunca he olvidado de un maestro que fue mi compañero cuando daba clases en la prepa con los maristas: “¿En donde descansa Dios? …en el corazón de los humildes, felices de gozar las cosas bellas y que nada cuestan” Creo que a veces el camino es por ahí. Felicidades por tu columna.

    • Alma Delia Murillo 06/05/2012 a las 2:09 PM · Responder

      Coco, lo que compartes volvió a sacudirme. Yo creo que dios es la conciencia, y supongo que no, que la conciencia no habita en un par de zapatos. Gracias por leer, soy afortunada si he ganado una lectora como tú. Un abrazo, Alma

  15. Mevalemadres 06/05/2012 a las 6:44 PM · Responder

    Probablemente el símil suene a una justificación de adolescente pero ni modo, ahí voy: Me recordó a la película del Club de la Pelea y como bien lo mencionas, trabajamos como idiotas toda la vida para comprar cosas que no necesitamos, dejándole nuestra vida a una empresa o a un grupo de personas que no te lo agradecerán jamás. ¿Qué somos… o más bien, en qué nos hemos convertido? En consumidores, en tontos que aceptamos lo que nos administran via televisión, radio, publicidad, tendencias.
    En resumen, nos hemos convertido en zombies, nos hemos olvidado de alimentar el alma y vamos por el mundo alimentando no solo nuestro apetitos, sino nuestras gulas.
    Considero un bálsamo esta reflexión, es conveniente hacerla varias veces al mes para no perder el camino.
    Le deseo un resultado exitoso.

    • Alma Delia Murillo 06/05/2012 a las 8:03 PM · Responder

      Mevalemadres, me declaro fan de tu nickname. Gracias por tu lectura y comentario agudo, ya te contaré cómo me va en este intento por recuperar la sensatez. Un beso, Alma

  16. Moisés García 06/05/2012 a las 8:12 PM · Responder

    El texto es genial, simplemente. Lo fascinante y que me está enviciando a tus tercas letras, es la naturalidad de las mismas lo correcto, lo propio, la frescura y delicadeza con la que mencionas: “No hay conciencia que lo resista, sobre todo si se procura no caer en eufemismos posmodernos y autocompasivos, en mamadas, pues.” Como toda una Dama de Caza, te imagino mentándole la madre con una sonrisa, pero elegantemente, algún cabron@. Te mando un fuerte abrazo rompe costillas.

    • Alma Delia Murillo 06/05/2012 a las 10:06 PM · Responder

      Moisés, ya no sé ni qué decirte. Valoro muchísimo tus lecturas y los comentarios tan generosos que haces. Un abrazo fuerte, trataré de no romperte las costillas ;) Alma

  17. PAZ 10/05/2012 a las 10:24 AM · Responder

    ¡BRAVO! Celebro por mucho esta nota. ODIO el consumismo, la obsesión por ser parte de algo; del club del i-Algo, la última versión, lo mejor de la tecnología, el mejor estilo, bueno la lista es muy, pero muy larga. Y la realidad es una; no sentirnos fuera de. Por eso somos personas más vacías cada vez, ocupándonos de estar al día y alimentando nuestra miseria humana.
    Espero que a todos nos llegue le momento de encontrarnos de frente con nosotros mismos sin tanto “accesorio”.
    Me lo llevo prestado para compartirlo.

    • Alma Delia Murillo 10/05/2012 a las 7:06 PM · Responder

      Y yo te celebro a ti, con todo mi corazón. Se me hace que la semilla de todo lo bueno que hay en mí, la pusiste tú. Te quiero tantísimo :-*

  18. commlinkcom 12/05/2012 a las 8:34 PM · Responder

    El tipo de consumo del que tratas de curarte es una enfermedad que adquiriste por contagio. El verdadero complejo de Elektra consiste en querer pagar todo en abonos. Si no me crees pregúntale a Freud. (A mi me mandó Dios a leerte y sigue esperando que cumplas su parte del trato)

    • Alma Delia Murillo 16/05/2012 a las 7:25 PM · Responder

      Hola Commlinkcom, con ese nombre, sé que eres mensajero de Dios. No puedo cumplir mi promesa, no hay mujer que quiera comprometerse con él. Lo siento :( Gracias por la lectura ;)

  19. Ray 08/07/2012 a las 8:27 PM · Responder

    Almita. ¡Te encontré!

    A mi no me quiten mi coca-cola ni mi televisor. ¡Entendido!

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