La reforma migratoria propuesta y votada por el Senado de Estados Unidos trae varios dulces envenenados. En concreto lo que hace es colocar una falsa paradoja donde o bien quienes viven dentro obtienen la residencia y eventualmente la ciudadanía estadounidense, mientras que del otro lado se castiga con un aumento de las medidas de seguridad en la frontera.

Por Ricardo Raphael