El cineasta José Antonio Cordero, director de Bajo Juárez, indispensable documental sobre los feminicidios en la ciudad fronteriza, llega de nuevo a las salas de cine ahora con la película Música Ocular, la primera en la historia del cine mexicano “hablada” completamente en el idioma de los sordos, la lengua de señas. Un grupo de jóvenes sordos habitantes de las costas de Oaxaca relatan y actúan sus propios sueños y pesadillas. Inspirados en el cine silente, que no cine mudo, y proyectando su propia voz hacen que Cordero traduzca sus historias al lenguaje cinematográfico que es, como la Lengua de Señas Mexicana (LSM), un arte visual. Con subtítulos en español, Música Ocular es una obra que tiende puentes entre la cultura del sordo y la del oyente, puentes que pueden y deben ser cruzados en ambos sentidos. Esto significa que no es un filme para personas con discapacidad auditiva, sino uno que nos incluye a todos.

José Antonio Cordero no es alguien que haya ido en búsqueda de los sordos, sino que ellos lo encontraron. No es difícil comprenderlo una vez que conoces a Cordero, cuya sensibilidad está a flor de piel, me atrevo a decir que su sensibilidad es una especie de antena en constante transmisión que inevitablemente es detectada por radares en busca de quién traduzca lo que dicen sus miradas. Vacacionaba en Mazunte, Oaxaca, cuando Erick, uno de los protagonistas de la historia, quiso conversar con él con un lenguaje oral difícil de comprender, porque no era su lengua nativa. Pero José Antonio no conocía la LSM y no pudo comunicarse, “Ahí me di cuenta de que yo era el discapacitado”, explica el cineasta, y puso manos a la obra para acabar con esa barrera que le impedía comprender. Además de aprender LSM estableció una relación con el joven oaxaqueño y sus amigos basada en el lenguaje del cine. Después de años de relación y de investigación sobre el cine silente y otras películas con las que pudiera tender puentes con sus nuevos amigos, surgió la idea de hacer Música Ocular.

El escenario de esta película tampoco es gratuito. Se desarrolla en el ambiente de las playas de Zipolite, Pochutla, Mazunte, Puerto Angel, entre otras, radio de acción de Piña Palmera, asociación civil que desde hace 25 años trabaja por y para las familias con discapacidad en la costa de Oaxaca con un exitoso modelo conocido como Rehabilitación con Base en la Comunidad (RBD), el cual es promovido por agencias de Naciones Unidas en zonas rurales donde a falta de infraestructura y recursos económicos se ponen a funcionar los recursos humanos, culturales y productivos  originarios para transformar realidades.

Piña Palmera se ocupa en gran medida de lo que el Estado mexicano ha dejado de hacer por la inclusión de una población  que viven la doble o triple exclusión que significa tener una discapacidad viviendo en condiciones de pobreza, en zona rural, siendo indígena o afro descendiente. Piña Palmera se vuelve también protagonista de la historia de cuenta Música Ocular, pues los jóvenes actores son egresados de su programa de rehabilitación para personas con discapacidad auditiva.

¿En qué sueñan los chavos sordos? ¿Cómo sueñan? ¿Cómo viven el presente? ¿Qué esperan del futuro? ¿A qué le temen? Quizá las respuestas sean muy similares a las de jóvenes sin discapacidad, la diferencia es que nosotros los “regulares” no lo hemos preguntando, o peor, no los hemos querido escuchar.

Por eso y muchas otras razones es indispensable ir el próximo viernes 14 de junio al estreno de Música Ocular, que estará exhibiéndose en la Cineteca Nacional, en Cinemanía y en el Centro Cultural Universitario, para empezar. Es una película que sin duda debiera estar en las principales carteleras del país, pero los grandes complejos de cine siguen cerrados a las producciones hechas en México.  Con la valoración y el apoyo del público se podría lograr la apertura de más espacio.

Música Ocular, ¿sueñan los sordos con música? Tienes qué enterarte.