No me parece que haya nada de interesante en enseñar los calzones y menos en organizarse para ello. Se ha hablado de libertad. ¿Cuál es la libertad de hacer lo que hacen todos al mismo tiempo? ¿Qué tiene de transgresor enseñar los calzones cuando se ha organizado una cita para hacer eso? ¿Qué tiene de interesante enseñar los calzones en un contexto no erótico, no artístico, no político? ¿No será que hemos perdido toda capacidad de imaginación? ¿No será que nos conformamos con muy poco?

Por Nicolás Alvarado