El domingo pasado, SinEmbargo publicó un análisis sobre el aumento de la inseguridad en Jalisco, estado que gobierna desde el 1 de marzo de 2013 Jorge Aristóteles Sandoval Díaz. En los poco más de 25 meses que tiene su sexenio y hasta el pasado 9 de abril, al menos 102 servidores públicos –de todos niveles– han sido asesinados, de acuerdo con cifras del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

Los municipios que concentran casi la mitad de los homicidios contra burócratas son Guadalajara, Mascota, Zapopan, Tlajomulco de Zúñiga y Tonalá. La mayoría de estos homicidios no se han esclarecido y han sido adjudicados por la Fiscalía General del Estado (FGE) a grupos del crimen organizado.

Aristóteles Sandoval, por su parte, ha reconocido la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación en la entidad pero, como una calca del discurso del Gobierno federal, también ha presumido que hay líderes de esa organización delictiva ya detenidos y que el grupo delincuencial no representa un riesgo en la entidad que gobierna, y que el político de 45 años –con aspiraciones presidenciales– recuperó para el tricolor, luego de que esa gubernatura estuvo en manos de panistas por 18 años.

Las declaraciones triunfalistas de Sandoval Díaz en torno a lo que él presume como avances en seguridad han provocado el rechazo de la sociedad jalisciense.

En marzo pasado, el Observatorio Jalisco Cómo Vamos dio a conocer los resultados de la “Encuesta de Percepción Ciudadana 2014 ¿Cómo nos vemos los tapatíos?”, en la que reveló que para los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara la aprobación del gobierno estatal cayó 9 por ciento en 2014.

El índice de aprobación se situó en 41 por ciento; es decir, cuatro de cada 10 tapatíos aprueban la gestión del Gobernador, cifra menor a la de 2013 cuando 50 por ciento de los encuestados aprobaron su administración. Los resultados arrojaron que en 2014 la desaprobación al gobierno de Aristóteles Sandoval Díaz creció siete puntos porcentuales y pasó de 30 en 2013 a 37 en 2014.

En este contexto, ayer el diario Reforma dio a conocer grabaciones en las que Jorge Leonel Sandoval Figueroa, padre del Gobernador y también Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco (STJEJ), afirma que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no sólo tiene de su lado al Tribunal Electoral sino que lleva a cabo acciones ilegales para obtener información sobre los votantes en diversos distritos electorales de la entidad.

“Ahorita es un INE nuevo […] y van a actuar no sabemos cómo […]. Afortunadamente, nos hace la tarea ya el Tribunal Electoral, pero de todas formas nosotros tenemos que cuidarnos”, dice Sandoval Figueroa en uno de los audios en poder del diario capitalino.

Además, el Magistrado Sandoval plantea que ordenó una movilización de priistas fuera de la ley: “Bueno, es una acción ilegal, ilícita el día de la elección, pero eso nosotros no lo vamos a andar diciendo. Tenemos que preparar, tenemos que capacitar a quienes van a hacer el trabajo”, afirmó el padre del mandatario jalisciense, según da cuenta la información de Reforma.

Leonel Sandoval Figueroa tiene 66 años de edad y es un priista de viejo cuño. Como es bien conocido en el estado, trabaja desde hace tiempo en una organización paralela al tricolor: “MAS por Jalisco” o “Movimiento Aristóteles Sandoval”, con el que pretende catapultar la candidatura presidencial de su hijo por el PRI en 2018.

Su abierto activismo ha propiciado ya señalamientos como el de la organización Abogados por Jalisco, cuyo representante Eduardo Alfonso García Vázquez ha dicho: “Los magistrados del Supremo Tribunal de Justicia del Estado representan al Poder Judicial del Estado de Jalisco, por lo que sus actos deben respetar los principios de autonomía e independencia del Poder Judicial; luego entonces, el Magistrado Jorge Leonel Sandoval Figueroa no puede acudir a actos políticos como militante del PRI y como líder de la organización política denominada MAS”.

Leonel Sandoval se ha ganado el título del “padre incómodo” en esa entidad, pues incluso ha provocado ya rupturas dentro del priismo local.

Su abierta intervención en la política interna del estado y en el gobierno mismo de su hijo es motivo de acusaciones de conflicto de interés, pero el Magistrado no se inmuta: se comporta con la prepotencia del “viejo” PRI en una administración del “nuevo” PRI, que tampoco da muestras de renovación sino de mantener los esquemas tradicionales, basados en la trampa, la opacidad y la corrupción.