¿En qué momento los actores se convierten en comparsas del Estado? ¿Cuándo pasan a formar parte del presupuesto de egresos? ¿Cómo deciden vender su imagen a un gobierno? ¿Por qué no les da vergüenza?…

Me pregunto lo anterior por la reciente campaña publicitaria del Gobernador Rodrigo Medina en Nuevo León, cuya imagen propagandística es nada menos que el actor “independiente” que hace cine “independiente”, Gael García Bernal.

Con 35 años, el protagonista de Amores Perros y ahora productor de películas, documentales y panfletos, erogara junto a sus “extras” la friolera de 22 millones de pesos (hay quien dice que son 30 millones) del presupuesto de egresos del gobierno corrupto y violador de derechos humanos, del priísta Rodrigo Medina. No sólo eso: su productora, Canana Films, se encargá de la grabación de las locaciones y del proyecto, pero no sabemos a cuánto asciende la factura por estos servicios.

A diferencia de Y tu mamá también, esta película gubernamental que realiza el joven actor como protagonista tiene un estigma: el robo de caudales públicos que el señor Gobernador de Nuevo León ha hecho desde que llegó a su puesto. Representa la mentira.

Gael García Bernal promoverá un estado idílico, con sus Grutas de García, Cola de Caballo y Cerro de la Silla; pero atrás de toda esa propaganda que le pagarán con dinero de los regiomontanos, hay otra realidad: la de un Nuevo León ensangrentado, sometido a la ley del crimen organizado bajo pactos oscuros entre cárteles de la droga y el gobierno. Un Nuevo León con miles de ejecutados desde que llegó Rodrigo Medina, con cientos de secuestros y miles de desaparecidos, la mitad de ellos por el propio Estado. Un Nuevo León devastado por la violencia. Las cifras lo dicen: 680 por ciento aumento de feminicidios, 500 mujeres desaparecidas con fines de explotación sexual, 250 mil desplazados, 3,875 ejecutados… Un Nuevo León manchado por la corrupción gubernamental: robo a manos llenas y desfalcos continuos: placas, Metro, reconstrucción por el Álex, 15 por ciento en contratos del gobierno… etcétera, etcétera.

Pero seguramente, estas cifras y la verdadera realidad serán ignoradas por el protagonista de El crimen del Padre Amaro. Para él lo más importante es embolsarse los millones de pesos, sin importar a quien beneficia su propia imagen. Gael García Bernal ha decidido venderse al mejor postor. Legitimar a un mal Gobernador. Su comprador es el PRI. “¿Por qué aceptaste?”, le preguntaron los reporteros mientras caminaba por el Paseo de Santa Lucía: “Me invitaron a venir para acá y yo feliz de la vida…”.

¿Será que Gael tiene problemas de dinero? ¿Es la necesidad la que le hace aceptar un trabajo tan indigno? ¿Ha perdido su “prurito” de decencia a la hora de analizar la aceptación de proyectos fílmicos? ¿O todo de depende del dinero?

Por lo pronto, Gael ha pasado a formar parte de una lista de actrices y actores que venden su imagen a los gobiernos priístas. Antes de él, fue Martha Higadera en Nuevo León, en cuya campaña el gobierno igualmente dice haber gastado 22 millones de pesos por “prestar” su imagen para promover el turismo del Estado.

Ahora Gael pasa a formar parte de un grupo selecto de actores con “principios” flexibles a quienes se identifica como mercenarios. Se ha autoincluido en el equipo de Lucerito, imagen propagandística junto a Angélica “La Gaviota” Rivera, del gobierno de Enrique Peña Nieto en el Estado de México. Gael se iguala a Ernesto Laguardia, la imagen de Coahuila durante el gobierno del corrupto priísta Humberto Moreira.

También al de Aracely Arámbula a quien el Gobernador priísta César Duarte le pagó un millón de pesos por promover el voto en Chihuahua o al de su ex pareja Luis Miguel, imagen de Acapulco.

En esa lista, junto a Gael, aparece semidesnuda Irán Castillo, protagonista de la campaña “Hidalgo en la Piel”. En ese entonces, el Gobernador Miguel Ángel Osorio Chong se gastó 40 millones de pesos en la campañita de propaganda: “Es una chica bella y también muy inteligente”, dijo el actual Secretario de Gobernación para justificar sus gastos.

Imaginen ustedes al protagonista de Diarios de motocicleta, al creador junto a Diego Luna de la gira de documentales Ambulante, al lado de Ana Serradilla contratada por el Gobernador de Guerrero, el priísta Ángel Aguirre, para encabezar la campaña de ficción de ese estado ensangrentado por la violencia: “Hoy, como nunca, los guerrerenses estamos resueltos a mejorar las condiciones de vida, y para nosotros el turismo lo representa todo”, dijo al señalar una inversión de más de seis mil millones de pesos para la recuperación de distintas zonas y la “seguridad”.

En la lista abyecta de la que Gael forma parte está también Edith González y su propaganda del gobierno de Veracruz que encabeza el priísta Javier Duarte. En el estado con 6,000 desaparecidas con fines de explotación sexual y el mayor número de periodistas asesinados, la actriz ex pareja de Santiago Creel, se atrevió a distorsionar la realidad señalando que la violencia que azota a Veracruz es un fenómeno mundial y nacional: “la crisis que vive Veracruz es algo generalizado en el país… Cuando uno habla de esto, no sólo le está pasando a Veracruz sino a todo el país, estamos muy mal manejados publicitariamente, sobre lo que le está sucediendo a México, esto es mundial”, dijo sin precisar cuánto le habían pagado.

Es una pena que el expolio de recursos públicos por parte de los gobernadores de todos los partidos se normalice. Y es inaceptable que un actor que ha luchado por mantener su imagen apegada a principios éticos y de supuesta independencia, sucumba ante el olor del dinero, aunque ese dinero este manchado de sangre y corrupción.

A los gobernadores corruptos los conocemos y están señalados. ¿Y que hacemos con los cómplices? ¿Se vale que estos actores y actrices participen del saqueo de recursos públicos sin ser cuestionados por la justicia y la sociedad civil?