Secretos de familia

 

—Mariano, hijo mío, los viejos no duran para siempre, despídete del abuelo— dijo Romelia después de besar la mejilla de Mariano; enseguida abandonó la habitación.

Mariano salió disparado del automóvil corriendo a toda prisa cuando llegó a casa. Se disponía —con todas sus ganas— a encontrar el baúl de secretos que el abuelo urgió quemar en su lecho de muerte. “Quemen el baúl que está en mi bóveda, pues existen palabras que para ser verdad tienen que ver la luz, y existen hechos que nunca sucedieron si no fueron contados. Nadie hurgue su interior porque sería como escarbar en mi corazón, no le falten al viejo y quémenlo todo”, dijo el abuelo buscando a alguno de sus ocho hijos, pero solo Mariano —uno de los nietos— estaba en la habitación.

El baúl era de tamaño mediano color negro con un candado color marrón a causa del óxido, o del olvido, o de los dos. “El olvido y el pecado tienen color marrón”, decía el abuelo, y Mariano siempre le creyó.

El candado era una trampa, no servía, y eso resultó maravilloso porque apenas Mariano lo jaló, abrió emitiendo un sonido crocante, imagino algo parecidísimo o idéntico al sonido del corazón del abuelo ahora que veía todo desde la tumba, ahora que seguramente gritaba desde las profundidades de la tierra que no abrieran nada y que quemaran todo, pero que nadie lo escuchaba, ni Dios.

Mariano abrió el baúl. En el fondo un puñado de sobres viejos con timbres postales al cielo. Mariano los sacó, les sopló y, con la impaciencia de un niño que encuentra un tesoro —tal cual estaba sucediendo—, comenzó a leer:

«Estoy enamorada y mi miedo es tan profundo como mi amor».

«Ojalá que mi padre perdone algún día mis pecados, ojalá me perdone uno solo. Juro que con ese me conformo».

«¿Qué tan prohibido puede ser un amor? Amo al hermano de mi padre, amo a mi propia sangre como se ama a un hombre, ¿será que nos equivocamos de cuerpos al nacer?».

«Que el destierro de esta familia lo sufra solo yo y que nunca lo sufra esta extensión de mí que llevo dentro, pues pronto verá la luz; le llamaré Mariano”».

Todas las cartas estaban firmadas con un nombre: Romelia.

 

Twitter: @hartatedemi

Leer más sobre este autor

Publicaciones anteriores de

16 Comentarios en "Secretos de familia"

  1. ismael 16/03/2013 a las 8:16 AM · Responder

    quien es mariana?

  2. oli 16/03/2013 a las 8:56 AM · Responder

    No inventes!!! eso es cruel ;pero como siempre que menera de escribir…felicidades y gracias por todas esas mañanas de sabado

  3. Néstor González Mendoza 16/03/2013 a las 11:47 AM · Responder

    Yo siempre me pregunto, los secretos de mi familia, cuales serán? he descubiertos 2 o 3, no entiendo mucho, pero si me hace plantearme, si acaso llego a formar una familia, ¿pasara algo que me obligue a callarme? ¿lo podre hacer? espero no tener que responder esas preguntas, porque de alguna forma, los secretos con los años se vuelven pesados, es como cargar piedras, que difícil!
    Corto, pero muy fuerte, me gusta mucho cuando dices tanto con pocas palabras, mucha calidad, no cantidad.
    Live long and prosper!

    • Bibiana Faulkner 24/03/2013 a las 9:50 AM · Responder

      Suscribo contigo, Néstor. Ojalá que nunca nos toque.
      Muchas gracias por tu lectura y tu aportación. :*

  4. karla Q 16/03/2013 a las 12:46 PM · Responder

    maravilloso, como todo lo escribes

    • Bibiana Faulkner 24/03/2013 a las 9:51 AM · Responder

      Karla bella, muchas gracias por pasearte en mi Cantinita. Un besotote.

  5. EL PROFE 17/03/2013 a las 10:50 PM · Responder

    SIEMPRE HAY ALGO QUE OCULTAR O PRESERVAR PARA MANTENER LA TRANQUILIDAD EN CASA. MALES NECESARIOS.
    SALUD BIBIANITA¡¡¡¡¡¡¡

  6. Brendix 18/03/2013 a las 2:08 PM · Responder

    Sí que es fuerte la historia del sábado, sin embargo no es una historia rara, muchas familias tenemos nuestros secretos, más bien, cada persona tiene sus propios secretos.
    P.D1. Ejeles, este ya no es un “Secreto de Familia”, porque Bibiana ya nos lo conto.
    P.D. Besos y abrazos como siempre y aumentando.

    • Bibiana Faulkner 24/03/2013 a las 9:53 AM · Responder

      Muchas gracias, Brenda. Uno nunca sabe cuando algo deja de ser un secreto, ¿no?
      Un beso y un abrazo. :*

  7. Minerva 24/03/2013 a las 2:01 PM · Responder

    La vida tan extrania siempre, la curiosidad siempre a flor de piel.

  8. Claudia 25/03/2013 a las 1:11 PM · Responder

    Familias reales = historias no siempre felices…
    ¡Buen texto, saluuud!

Deja un comentario

comm comm comm