Cada oficio tiene sus causas, motivos o deseos. Algunos son paulatinos y crecen en la sangre poco a poco. Otros son como un rayo, súbitos, reveladores o letales. Algunos ni siquiera son conscientes, van existiendo como se va adquiriendo el oficio, en la labor de los defectos y el anhelo de las perfecciones. Este poema es la respuesta a una encuesta sobre lo que desencadena la poesía en cada persona. Las respuestas fueron tan variadas como las personas participantes. Estas once fueron las mías, aquel día. Esto es lo que me hizo de pronto escribir.

Por Alberto Ruy-Sánchez