Frente a un diagnóstico eventualmente acertado de la política de seguridad que ha vivido fragmentada, dividida entre distintas instancias, tanto del poder federal como de los ámbitos local y municipal, se decidió el presidente electo, Enrique Peña Nieto, a construir un mando único para resolver el tema de seguridad y regresarle a la Secretaría de Gobernación todas las atribuciones que hoy tiene la Secretaría de Seguridad Pública.

Por Ricardo Raphael