El primer día, el día en que la Luna comienza su camino hacia estar llena, su dibujo levísimo es ya una plenitud, la de la promesa y la amenaza del deseo. En los lenguajes del cielo, la luna creciente trae y lleva a los enamorados mensajes inciertos, breves pero a la vez inmensos.

Por Alberto Ruy-Sánchez