Perder la vida, renacer

- diciembre 19 de 2013 - 0:00
Cacho en Sinembargo, COLUMNAS - 26 comentarios

 

Para Páez, porque su ternura no se irá de aquí

Hay diversas formas de acercarse a la muerte. Un secuestro cuya tortura psicológica nos hace sentir un minuto si, otro no, que estamos a punto de perder la vida. La incertidumbre es una compañera cruel pero la acunamos entre el corazón y la espalda porque al menos nos acompaña y eso es ya decir mucho en momentos de terror constante. Creo que pensamos en la palabra perder porque alguien la arrebata sin pedir permiso. Entre el miedo y la desesperación creemos que ya todo está perdido, y a pesar de saberlo, miramos a los ojos a los torturadores en busca de un destello de humanidad que les haga recordar que la vida es preciosa y nadie debería arrebatarla.

Pero la vida no se va para quienes sobrevivimos, entonces nos refugiamos en los brazos de los seres queridos, saboreamos a cada segundo la solidaridad inconmensurable y el afecto inesperado de desconocidos. Paladeamos el agua pura, comemos un limón con chamoy para disfrutar la acidez de una travesura de la infancia; montamos la bicicleta y tras cada pedaleo jugamos con el viento mientras la vida nos acaricia sin importar nuestro nombre. Pero cada año, en las noches del aniversario del suceso la memoria hace lo suyo. Sin pedir permiso, arroja las canicas del recuerdo a media noche, nos devuelve imágenes de esos instantes en que la vida no fue nuestra sino de los captores, en que el futuro eran sólo seis letras torcidas, derramadas en el cristal sucio por el que vimos pasar a la muerte como si fuera la vida disfrazada de espanto.

No es una casualidad que todos los torturadores, los secuestradores aseguren a su víctima que ha sido abandonada por su familia, que allá afuera a nadie le importa su destino y que su vida vale muy poco. Porque la muerte, así de golpe no espanta a nadie. El verdadero miedo consiste en su advenimiento, es las dosis lentas como un suero que a cada gota advierte un sufrimiento inexplicable, es la malabarista del horror que a cada segundo advierte un nuevo truco lastimoso, amargo, golpe seco al vientre desprotegido. Después de esa, de la muerte, el mayor miedo que sentimos es siempre el miedo al abandono; nos hace sufrir la amenaza de la pérdida. La pérdida de un ser amado, arrebatado por la violencia o por el fin de la vida natural. La pérdida de una pareja a quien consideramos alguna vez cómplice para el resto de nuestras vidas. La pérdida es abandono, el abandono deja huella de orfandad, la orfandad de un amor que cobijaba, que era cómplice rutinario de nuestras carcajadas y desvelos.

La pérdida es la tierra que se abre a nuestros pies, sin dar aviso caemos en el abismo de la soledad y apenas nos da tiempo de mirar hacia abajo. No importa cuantas veces nos lo hayan dicho, no importa cuántos poetas le hayan recitado desgarrando sus voces. La pérdida, nuestra pérdida, no se parece a ninguna. El abandono es un visitante que nos acompañará siempre, con cada huida, con cada defunción cambia de nombre, de rostro, pero se hospeda igual en nuestra habitación a oscuras, en el equipaje hecho a la carrera, en el abrigo que nunca protege lo suficiente del frío en los huesos.

Y sí, a veces morimos un poco con la violencia. Y sí, sobrevivimos ante el azoro de nuestra memoria. Y sí, a veces el que se va se muere y nos deja huérfanos. Y sí, a veces el que se fue va en busca de una vida nueva que no reconozca el olor de tu piel y la manera en que abrazas como acunando todo el amor del mundo. Y sin embargo, de manera inexplicable renacemos, sobrevivimos, reconstruimos el alma con la pedacería rescatada del naufragio. Nunca seremos las personas de antes; nunca más seremos los mismos, pero seremos al fin los que se pueden refugiar en un abrazo amoroso, los que sonríen y toman un tequila, los que escriben y bailan, los que aman y una y otra vez encuentran el cariño en un destello de vida. En este instante preciso, aquí y ahora.


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Es periodista y activista.


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26 comentarios en "Perder la vida, renacer"

  1. Esmeralda 19/12/2013 a las 12:56 AM · Responder

    Bonita entrada,eres una ternura:)

    • Robin 19/12/2013 a las 11:34 AM · Responder

      De flojera la misma cantaleta de la señora Cacho. Por lo menos anímese en alguna posada.

      • Juan Luis Perez Meza 19/12/2013 a las 3:12 PM · Responder

        Quien da flojera eres tú, por qué mejor no te ahorcas y nos salvas de tus estupideces, comentarista reguetonero y furcio.

        • Robin 19/12/2013 a las 9:12 PM · Responder

          Y donde le ardió untase vaselina , por lo que se lee ya está acostumbrado . Uoohoo ( furcio )

          • Achul 20/12/2013 a las 8:51 AM ·

            Vaselina furcio Robín, nueva marca, jajajajaja te untan, jajajajajaja

      • Yorch 19/12/2013 a las 6:10 PM · Responder

        De flojera ver como hay burros que les pagan para decir pendejadas. Robin: La verdad si. Mejor mátate o choca ebrio mientras conduces, no haces falta a este mundo

      • carlos david 20/12/2013 a las 11:07 AM · Responder

        Seguramente a ti Robin tu madre te pario en un “basurero”.

  2. Lolita 19/12/2013 a las 10:03 AM · Responder

    Sobreviviste no tengas mas miedo felicidades. Un abrazo

  3. Realista 19/12/2013 a las 11:14 AM · Responder

    Demasiada poesía en la muerte para mi gusto, es como tratar de ver el arte en la caída de una hoja desde un árbol alto, prefiero algo más objetivo pero tus palabras reconfortaran a alguien, gracias por tomarte el tiempo para escribirlas.

    • Rosy 19/12/2013 a las 9:28 PM · Responder

      Las palabras de Lidia me han reconfortado a mi. Y no le deseo a nadie el sentimiento de abandono aunado a la amenaza de muerte. Nadie merece vivir esa infamia.
      Y México esta en estos momentos, de atraco bestial, abandonado a su suerte.
      México va a sobrevivir. No va a morir. Pero hay una gran diferencia entre vivir y sobrevivir.
      A Uruguay le acaban de reconocer como el mejor país del mundo. Después de haber vivido en el autoritarismo hoy ríe y baila.
      Sobreviviremos los mexicanos a estos gansters vende patrias, luchando a pesar de nuestra indefension por nuestra existencia como nación, para luego vivir con bienestar y libertad.
      Animo, la esperanza es lo ultimo que muere.

    • Pepe 20/12/2013 a las 10:52 PM · Responder

      En la muerte puede haber mas poesia y mas expresión sublime de la que te imaginas. El relato es un sentir y para tomarlo como tal hay que desarrollar mas la sensibilidad. El arte esta en la hoja caida y en donde menos te imaginas.

  4. susy garcia 19/12/2013 a las 12:43 PM · Responder

    A veces decía que me hubiera gustado ser una “Señorita CuaCua”, dentro de mi imaginario, ser una señorita cuacua, era una mujer que no se cuestionaba nada, era alguien que aspiraba a una vida simple, sin preocupaciones, que vivía en un mundo color de rosa. A esta señorita cuacua no le preocupaban los vaivenes de la economía, no se desvelaba en pensar como debería de ser una participación personal más aguerrida, no le incomodaba reconsiderar sentimientos de hartazgo de unos políticos corruptos dispuestos a todo (y todo significa hasta llegar a matar) en un afán mísero de conservar todas sus prebendas obtenidas de manera ilícita.
    La realidad en que vivimos, la descomposición social llegada a límites inimaginables, la corrupción que nos ahoga, el montón de cadáveres esparcidos por todo el país, el sufrimiento de los desposeídos de todo y a los cuales incluso se les niega la oportunidad de buscar mejores condiciones de vida como son los migrantes, las violaciones y asesinatos cobardes a mujeres, la riqueza ofensiva e infame de narcos luciendo pistolas con cachas de oro e incrustaciones de diamantes, todo eso mi estimada Lydia es algo que se cuela hasta la médula, que nos hace perder la esperanza de un mejor futuro, de creer en el ser humano. ¿ en qué momento se metió tanta mierda en nuestras vidas?
    Sin embargo cuando leo tus artículos que me enseñan, que me hacen reflexionar, que me inspiran, que me hacen abrir las limitaciones de mis propios pensamientos y sentimientos me obligan a no claudicar y tratar a toda costa de ser mejor persona, de pensar qué más puedo hacer, de confrontarme, de pensar en que “esos” son los menos y que no todo está perdido…..
    Te mando un abrazo afectuoso y que Dios te bendiga hoy y siempre.

    • Martha 19/12/2013 a las 8:25 PM · Responder

      Wooow me agrado tu reflexión y te la voy a robar. Saludos

  5. fernando 19/12/2013 a las 1:16 PM · Responder

    ¿Quién fue el tonto que te dejo? Lydia ningún hombre te merece

  6. Claudia Tello 19/12/2013 a las 9:37 PM · Responder

    Lydia, diseñe un cartel para ti. Tú eres la que con su valentía hizo y HACE a muchos agachar la cabeza y morir todos los días ante el horror de saberse cobardes. Espero que te guste y te abrace en este día. ¡Valiente Lydia!

  7. Achul 20/12/2013 a las 8:53 AM · Responder

    :D

  8. luis 20/12/2013 a las 9:21 AM · Responder

    lydia, eres una periodista valiente, sin duda… pero tiendes a un periodismo visceral, que se refleja en editoriales cargados de emotividad que ciertamente conmueven pero no siempre informan, la efectividad de tus escritos se mide en datos duros (nombres, cifras, etc.) que documenten la ignominia en lugar de poetizarla. en textos como el presente extraño tu enorme capacidad para ejercer el periodismo de investigación, que es lo que realmente le urge a esta dolida nación.

  9. Erica 20/12/2013 a las 10:18 AM · Responder

    Lydia,
    Gracias infinitas por abrir tu corazón con nosotros y compartir tus pensamientos.
    Recibe muchas bendiciones y un abrazo cariñoso

  10. carlos david 20/12/2013 a las 11:04 AM · Responder

    Eres maravillosa apreciada Lydia no me cave la menor duda.

    Felicidad para ti y tu familia.

  11. rgallardo 20/12/2013 a las 9:01 PM · Responder

    En este instante, aqui y ahora muchas gracias por ser tu mi admirada Lydia, que 2014 te sea de plenitud. Un abrazo fraterno

  12. Xitlally Bernal Rodriguez 21/12/2013 a las 9:19 AM · Responder

    Me gusta la fluidez con la que escribes y la facilidad con la que reflejas emociones y sentimientos.
    Lo que daría por conocerte y aprender un poquito de ti.
    Saludos Lydia.

  13. DR. ASSAD ATALA FREYAT. 21/12/2013 a las 9:58 AM · Responder

    QUERIDQ LYDIA, EN LA CERCANA REUNIÓN FAMILIAR, LLÉNATE DEL AMOR DE TODOS TUS SERES AMADOS.
    INCLUYE MI AMOR.
    VIVIR AQUÍ Y AHORA.
    CONSCIENCIA DEL MOMENTO.
    YA NO EL PASADO.
    BESITOS.

  14. Gogol 21/12/2013 a las 11:03 AM · Responder

    Cuando, Lidia, nos llegue nuestro otoño
    con el invierno que hay en él, reservemos
    un pensamiento, no para la futura
    primavera, que es de otros,
    ni para el estío, de quien estamos muertos,
    sino para lo que queda de lo que pasa__
    el amarillo actual que las hojas viven
    y las hace diferentes.

    Pessoa dixit….y espero que te guste!

  15. Gogol 21/12/2013 a las 11:48 AM · Responder

    “Cuando, Lidia, nos llegue nuestro otoño
    con el invierno que hay en él, reservemos
    un pensamiento, no para la futura
    primavera, que es de otros,
    ni para el estío, de quien estamos muertos,
    sino para lo que queda de lo que pasa__
    el amarillo actual que las hojas viven
    y las hace diferentes.”

    Pessoa dixit……y espero que te guste!

  16. Luigi 21/12/2013 a las 1:40 PM · Responder

    Gracias por la reflexión Lydia muy ah doc para estas fechas de recuentos..

    Saludos desde Sonora

  17. Dinora Paz 01/01/2014 a las 6:18 PM · Responder

    Estoy de acuerdo….Nunca vuelves a ser la misma persona….es como si otra viviera en ti..Pero se que este oscurantismo…….terminara…..no se la fecha..????….pero algo esta por renacer,,. fin de era oscura e inicio de era dorada,….2014., el año que nunca nadie olvidará.gracias por tu escritos….todos tienen tu sello personal…que los hace unicos..GRACIAS POR SER Y ESTAR.

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