Al final del sexenio de Calderón, el PAN quedó hecho pedazos, pero eran todavía pedazos gruesos. Lo que está ocurriendo ahora con las hormigas, que por cierto cobran en el Senado, cobran dentro del CEN del PAN, algunos dirigentes que en concreto no tienen talla más que de hormigas, nos anuncia en realidad algo que está por venir. Un PAN que puede realmente desaparecer de la faz política de nuestro país, si sus dirigentes se siguen arrojando tantas críticas, golpes bajos, pruebas de corrupción, muestras de desconfianza.

Por Ricardo Raphael