La Primera Comisión de la Permanente del Congreso de la Unión avaló ayer que el ex Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, reciba y utilice la condecoración de la Orden del Mérito Civil, en grado de Collar, que es la de mayor rango otorgada por el gobierno de España.

Al dictamen, que se discutirá este miércoles en el pleno de la Comisión Permanente, se opusieron los legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Aleida Alavez Ruiz, y Ricardo Monreal Ávila, de Movimiento Ciudadano (MC).

La Orden del Mérito Civil de España se concede, dice el reglamento de este reconocimiento, a ciudadanos españoles o extranjeros que hayan realizado méritos de carácter civil como servicios relevantes al estado o trabajos extraordinarios. La condecoración se otorga, entonces, a quienes “hayan prestado servicios distinguidos a España o una notable colaboración en todos aquellos asuntos que redunden en beneficio de la ella”.

Por supuesto, muchos mexicanos preguntan a qué viene ahora esa condecoración del gobierno español para el ex Presidente, uno de los más criticados en la historia de México, principalmente porque metió al país en una guerra sangrienta que dejó cientos de miles de muertos, desaparecidos y desplazados –entre ellos, también, miles de niñas y niños huérfanos–.

¿A qué viene esta distinción, cuando el ex Presidente panista tiene abierta una denuncia penal de la sociedad civil en México por crímenes de guerra y lesa humanidad en el máximo tribunal penal internacional de La Haya?

¿Qué hizo Calderón Hinojosa para, como dice el reglamento de la Orden del Mérito Civil, beneficiar a España y ser premiado?

Muchos dicen que los “servicios distinguidos” del gobierno de Calderón a España se dieron principalmente en los sectores financiero, telecomunicaciones y de la energía.

BBVA Bancomer y Banco Santander, por ejemplo, controlan ahora más de 40% de los activos del sistema bancario mexicano y, cada año, nuestro país les da las mejores ganancias a sus corporativos.

En el sector telecomunicaciones también se afianzaron Telefónica México, que actualmente detenta 25% del mercado nacional de telefonía celular y creó consorcios con firmas de televisión por cable para operar redes de fibra óptica, como es el caso de G–Tac (Grupo de Telecomunicaciones de Alta Capacidad) formada por Televisa, Megacable y Telefónica.

Otra “ganona” es la filial española WL Comunicaciones, que obtuvo contrato de los gobiernos de Calderón y Vicente Fox Quesada para montar cableado de fibra óptica sobre los postes de luz que pertenecían a la extinta Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) en el Valle de México. Ahora, los negocios los hacen con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Ni qué decir del sector energético, donde Iberdrola y Unión Fenosa, esta última ligada a Juan Carlos De Borbón, Rey de España, y Repsol, entregan gran parte de la energía eléctrica que distribuye la CFE en el país.

Respecto a la relación con la familia real española, a finales del pasado abril se difundió que Iñaki Urangarin, yerno del Rey de España y quien actualmente enfrenta una investigación por delitos de corrupción, se habría reunido con el ex Presidente Felipe Calderón para tratar una serie de negocios en materia de agua pública, desarrollos turísticos y energía eólica.

El nombre de Calderón Hinojosa apareció gracias a los documentos que Diego Torres, socio de Undagarin, presentó al juez, entre los que se encuentra un informe titulado “Oportunidades de Negocio en México” que el yerno del Rey le entregó a la compañía Aguas de Valencia, en el que se dice que los grandes proyectos de agua pública, desarrollos turísticos y energía eólica en México se promueven principalmente a nivel federal.

En fin que, al parecer, estos son suficientes motivos para premiar al ahora ex Presidente, uno que no quieren ver ni en su partido, Acción Nacional (PAN), y que, dicho por diversas encuestas, dos tercios de los mexicanos rechazan. Pero eso sí: ¡Ah, cómo lo quieren en España!