Traigo enterrada en el pecho una historia desordenada

 

Comencé a escribir sin alguna idea clara de lo que el texto trataría. La verdad es que traigo enterrada en el pecho una historia desordenada, algo así como un arrastre de palabras que no sé en qué lugar comenzaron. Es una historia difusa incluyendo simetría y edad, no se olvide la edad. Para seguir escribiendo todo esto, necesito entonces tantos montones de voluntad como recuerdos que no me asfixien al despertar, y por supuesto, necesitaré la insistente sospecha de un amor que todavía no termina.

Me descubrí escribiendo un listado simple que obedecía al mismo amor sin aparente deconstrucción:

– Te necesitaré en días inesperados.
– Te diré absolutamente todo aquello que no desees escuchar.
– Nos enseñaremos. Siempre juntos, nunca uno solo.
– Cuando ya no me alcance la desdicha de la lluvia, te necesitaré también ahí.
– Te hablaré por horas, incluso hasta que ya no distingas mi voz.
– Cada nueve de enero te esperaré en la cafetería que nos conocimos.
– Te escucharé incluso cuando comiences a acercarte.
– Yo prepararé la cena y tú nos harás de desayunar.
– Te enviaré cartas de amor en avioncitos de papel.
– Me tomarás la mano con la misma dulzura que me beses la frente.
– Me amarás.
– Necesitaremos que nuestros cuerpos distingan cuando se encuentren en un abismo. Ambos juntos, nunca uno solo.
– Necesitaremos nunca dejarnos bajo llave y dormir con la puerta abierta para cuando alguno decida desertar.
– Necesitaremos también dormir con los pies siempre listos para alcanzarnos cuando alguno comience a caminar.
– Nuestro amor por la bebida es absolutamente indiscutible. Indiscutible.

Claramente y después de mi listado, supe que era un tipo de contrato para cuando estuviéramos en la misma casa, pero también cuando se sacara a Román (nuestro perro) a pasear. Supe también a ciencia cierta que el amor debía tener por lo menos algunos señalamientos viales. Así, sin duda y de igual manera nos perderíamos, pero al menos habría alguna especie de guía (o eso nos haríamos creer), y no nos sentiríamos tan solos, o absolutamente todo lo contrario.

Entonces mi historia tan desordenada es también deseada y algo intemporal. No solo me brinca en el pecho sino en las manos y otra vez en el pecho. Me había prometido paciencia y nos había prometido estadía. Me había equivocado. Habían pasado tantos años que por tanto pedí que olvidaras la edad. Todo para que llegara con mis manos albergando mares y te dejara un manuscrito bajo la puerta.

«Disculpa la hora, también el año; aquí está escrita la historia que no pudimos vivir».

 

@hartatedemi

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18 Comentarios en "Traigo enterrada en el pecho una historia desordenada"

  1. Jorge 23/02/2013 a las 12:10 AM · Responder

    Me encanta lo que escribes , ni modo tienes un admirador

  2. oli 23/02/2013 a las 9:12 AM · Responder

    como disfruto tus lecturas;..que mañana me has regalado…gracias

  3. Francisco 23/02/2013 a las 9:57 AM · Responder

    Primera vez que entro aca y te veo y te leo y te bebo, quise beber todos tus escritos anteriores pero al tercero o cuarto (ya perdi la cuenta) me emborrache, ahora tengo miedo si tanta dulzura combinada con tanta amargura no me vaya a producir dolor de cabeza en la resaca. Eres genial porque como dice alguien en su comentario haces que uno se sienta tú o que has vivido tan intenso como yo, aunque yo casi doblo tu edad declarada. Gracias y sigue asi de inspirada, el amor siempre sera asi, un eterno fugitivo, sin importar la preferencia, y para eso existimos nosotros los alguaciles que perseguimos al amor para encerrarlo entre nuestras rejas hasta que nos damos cuenta de que capturamos algo irreal que se diluye y volvemos a perseguir. Un abrazo y un beso enorme, nunca te sientas sola.

    • Bibiana Faulkner 02/03/2013 a las 12:34 AM · Responder

      Muchas gracias por tus palabras, Francisco. Ojalá sigas emborrachándote en esta Cantina.
      Besos y abrazos.

  4. Celina 23/02/2013 a las 10:01 AM · Responder

    Te amo Bibiana. Me fascina leerte.

  5. Néstor González Mendoza 23/02/2013 a las 3:38 PM · Responder

    Ufff… bueno en mi experiencia, siempre se establece ese contrato, donde uno puede ejercer su libertad, pero las cuestiones del corazón, son tan irracionales, eluden a la lógica siempre, y por ende siempre son difíciles de concluir, es por eso que rehuyo a la parte emocional casi siempre, irónicamente, eso no me ha alejado de las prolongadas fracturas sentimentales, definitivamente, a pesar de tanto racionalizarlo, sigo siendo igual de idiota cuando dejo que alguien acceda a lo poco que queda del sentimentalismo en mi vida…
    De esas veces en que uno solo quiere hablar por hablar, sin coherencia, solo hablar, vaciar lo que se ha acumulado de palabra, esperando que en una de esas salgan los sentimientos residuales, que aspiro a poder controlar, en palabras del Inquisidor (Soy un nerd yo me entiendo, pero es parte del universo Halo) “Fue muy fácil”
    Live long and prosper

    • Bibiana Faulkner 08/03/2013 a las 1:14 PM · Responder

      Es como “quien dice que nunca se ama como la primera vez es porque no sabe amar”, eso lo escribí una vez y tú me recordaste porque supongo que siempre amas como si fuera la primera.
      Gracias por leer, queridísimo.

  6. Brendix 23/02/2013 a las 3:54 PM · Responder

    ¿Qué empezaste a escribir sin saber qué resultado tendrías? Dice el buen Wilde, “No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”. Empecé a leerte, todo bien, es más, lo que más me gusto fue la lista, porque espero poder compartirla algún día, claramente con mi respectiva damita. No estás tú para saberlo, pero yo si para contarlo, en tu cantina se comparten buenas ideas, caray. Espero me permitas hacer uso de algunas.

    Todo iba tan bien hasta que llegué al último párrafo y nos das la mala noticia de que fue una historia no vivida. Pero así es esto del amor, con sus detalles buenos y sus detalles malos (ahí está la chingadera). Es una lectura bastante buena.
    P.D.1: Te regalo un abrazo y muchos besos.
    P.D.2 Un amor conocerte, placer de mi vida ( je je, es cotorreo sano).

    • Bibiana Faulkner 08/03/2013 a las 1:15 PM · Responder

      ¿Apoco no has imaginado historias de amor?
      Al final solo existieron en ti. Y así pasó´en este caso.
      Más besos y abrazos para ti.

  7. Minerva 24/02/2013 a las 12:20 PM · Responder

    Y dormir con la puerta abierta por si alguno decide desertar…. Parece levedad, y vaya que la levedad me esta costando apreciarla. Besos J.

  8. EL PROFE 24/02/2013 a las 2:33 PM · Responder

    AÑO NUEVO, LETRAS REFORMADAS Y MEJORES. UNA GUÍA PARA VIVIR EL AMOR SIN COMPLICACIONES PERO CON COMPROMISO.
    SALUD BELLA¡¡¡¡¡¡¡¡¡

  9. María Teresa 25/02/2013 a las 3:23 AM · Responder

    Que nunca acaben las historias desordenadas, que nunca se acaben los amores y que nunca se acaben tus letras.

    • Bibiana Faulkner 08/03/2013 a las 1:17 PM · Responder

      Y que nunca se acabe el mezcal, ni los cigarrillos, ni la pizza, ni los desnudos, ni el amor.
      Besos, María Teresa.

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