Esas montañas de billetes en Nacajuca, Tabasco, presuntamente procedentes de las arcas del gobierno del estado, en una también supuesta corrupción entre el ex Gobernador Granier y su tesorero, son francamente ofensivas, profundamente ofensivas. Y quisiera uno pensar que son la excepción, que ocurrió una sola vez, y que en el resto del país eso no sucede. Sin embargo, esta es sólo la nota de la semana.

Por Ricardo Raphael