Mientras los Legionarios de Cristo existan, Marcial Maciel vivirá. Su espíritu, su legado, su escuela, su sistema financiero perduran en la Orden que fundó. Y a pesar de los cambios recientes, el pederasta por antonomasia de la Iglesia Católica universal seguirá presente en el Vaticano gracias a la razón más antigua del mundo: el dinero.

El capítulo financiero de la Legión de Cristo sigue celosamente guardado por la Santa Sede, pero es la clave de la permanencia absoluta de Maciel y sus cómplices en el Reino de Cristo a pesar de los cambios de la cúpula sucesoria para el 2014, anunciada hace unos días como el punto final de la supuesta refundación de la Orden.

“La Legión es la única multinacional mexicana en el mundo de la religión”, dice Luis Garza Medina, vicario general de los legionarios quien acaba de anunciar que dejará su cargo junto al actual director, Álvaro Corcuera, y otros discípulos cercanos y cómplices de Marcial Maciel. Es la forma que ha encontrado el Vaticano para intentar cerrar el capítulo pestilente del fundador.

La esperada “Comisión de la Verdad” para investigar los crímenes del fundador no llegará nunca. Quienes creyeron en la voluntad del Papa Benedicto XVI de hacer justicia y ofrecer reparación a las víctimas de Maciel, estaban equivocados.

A partir del 1 de agosto, Garza Medina, perteneciente a la familia regiomontana dueña del Grupo Alfa, se hará cargo de la demarcación de la congregación en Estados Unidos. Es el gran cerebro financiero de Legión y ha concedido una entrevista a National Catholic Register donde asegura que hasta 2006 conocieron la doble o triple vida de su fundador, sus hijos y sus crímenes sexuales: “Nunca tuve una relación con el padre Maciel… Nunca permitió a nadie entrar en su vida. Yo ni siquiera tenía su celular”. Difícil de creer. Las mentiras son endémicas en la Legión.

Para justificar al fundador de los Legionarios de Cristo, el Papa Ratzinger también ha sido capaz de todo, no sólo de protegerlo durante décadas, sino de justificar sus actos y los delitos de otros agresores sexuales con sotana. La “pedofilia” ha dicho, no ha estado “totalmente condenada por la sociedad” durante mucho tiempo. De hecho, asegura que las relaciones con niños se veían como algo normal: “En los 70, la pedofilia se consideraba, teóricamente, como una relación si había conformidad por parte del adulto y del menor”, dijo Benedicto XVI.

Con estas declaraciones, el Papa intenta evadir la responsabilidad de la Iglesia en miles de casos de abuso sexual de sacerdotes. De esa manera, protege el patrimonio de la Iglesia católica y evita pagar las compensaciones económicas derivadas por estos crímenes sin castigo ni reparación, considerados de lesa humanidad. Sólo la Iglesia estadounidense ha gastado más de 2,000 millones de dólares en pagos a las víctimas del clero pedófilo y está en banca rota. El pontífice quiere evitar que cunda el ejemplo y por eso se concreta a recomendar a los sacerdotes del mundo que “reparen en la medida de lo posible las injusticias que han ocurrido y ayuden a las víctimas a recuperar el mensaje cristiano”. Nada de justicia y reparación.

Los dineros de Dios, por tanto, están a salvo. Y particularmente, los dineros de los Legionarios de Cristo, una de las Órdenes religiosas que más aportan a la Santa Sede. La vista gorda de Ratzinger y Juan Pablo II frente a los delitos de Maciel se entiende con base en los 650 millones de dólares que generan anualmente los Legionarios de Cristo.

A pesar de los crímenes deleznables de Maciel cometidos contra decenas de niños e incluso sus propios hijos, la Obra se consolida financieramente. Cuenta con el apoyo de millonarios. Los grandes sostenedores de la Legión de Cristo siguen siendo casi los mismos que la ayudaron a nacer y crecer, especialmente las familias de la oligarquía regiomontana: Carlos Slim, los Azcárraga, Romo Garza, de Grupo Pulsar; Servitje Sendra, de Bimbo; Maldonado Elizondo, de Copamex; Gutiérrez Muguerza, dueños de DeAcero; Garza Sada, dueña de Vitro; Garza Lagüera, propietaria de Femsa; Garza Medina, del Grupo Alfa; Elizondo Lozano de Banca Serfin; Elosua Muguerza, de Lamosa; Elizondo Treviño de Seguros Monterrey; Santos de Hoyos de Gamesa; Lobo Morales, de Arka; Zambrano Treviño, de Cemex; Canales Clariond, antiguos dueños de IMSA; Sada Zambrano, anteriores propietarios de Cydsa; Lankenau Rocha, del Grupo Financiero Abaco-Confía… y otros como los Maldonado, Mugüerza, Fernández, Elizondo, Lagüera, Hinojosa, Salinas, Rocha, Treviño, González, Medina, Hernández, Canales, Páez, Margáin, Lobo, Maíz, Stelzer, Barragán, García, Narro, Romo…

Ser legionario sigue siendo para muchos motivo de orgullo y de estatus económico. Prefieren olvidar o ignorar los delitos sexuales del fundador y la cadena de pederastia enquistada dentro de la Orden. Las víctimas de Maciel son ahora los que dirigen la Legión. Abusados que muchas veces se convierten en abusadores. Pero sus defensores dicen que una cosa es la Obra y otra, la vida de un pederasta, drogadicto y malversador de dinero que la fundó.

La Legión de Cristo no opera como una congregación religiosa. Es un holding empresarial con inversiones en Bolsa y cuentas bancarias en paraísos fiscales. Tiene decenas de denominaciones sociales, asociaciones civiles, compañías… Los abundantes recursos del Regnum Christi son manejados por Garza Medina a través del grupo Integer Ethical Funds (IEF). Tienen 15 universidades donde estudian los hijos y nietos de la burguesía mexicana, estadounidense o española. Además, cuentan con 177 colegios en el mundo y 50 centros universitarios bajo la denominación de Interamericana de Desarrollo.

Los legionarios tienen varios métodos de recaudación de caudales. Nelly Ramírez Mota Velasco, autora del libro El reino de Marcial Maciel. La vida oculta de la Legión y el Regnum Christi, desvela el mundo de terror que viven las Consagradas de la Obra y también el manejo turbio de las donaciones de la Orden: “Lo recaudado en las obras de cada territorio puede variar de unas zonas a otras. Así, los territorios de México y Monterrey pueden sobrepasar los 20 millones de dólares anuales, pero Chile y Argentina apenas llegarían a los 10. Del mismo modo, en el montante de gastos, Italia sería uno de los que más gastan, por encima de los 30 millones, seguido de España, que ronda los 20”.

Entre los múltiples sistemas de donaciones que manejan, existe el programa Pro-Beca para seminaristas: “La señora Adriana Lemus es la encargada de recoger ese dinero en el territorio de México. Mensualmente lo entrega a la administración territorial y ese dinero lo recibe una sociedad que, a su vez, lo envía a Estados Unidos, a las cuentas de tres sociedades constituidas en ese país. Estas sociedades entregan después el dinero a Roma en forma de distribución de dividendos de sus socios”.

La salud financiera de los Legionarios de Cristo permite seguir entregando grandes cantidades a la Santa Sede y al Papa Ratzinger y ofrecer costosos regalos a Cardenales, Obispos y miembros de la Curia. Al César lo que es del César y al Vaticano lo que es de Dios.

Con tanto dinero, el futuro es previsible: larga vida a los Legionarios de Cristo y a su fundador pederasta, Marcial Maciel.