• Así lo revelé desde febrero de 2011
  • Hoy, “El Chayo” lidera a “Los Templarios”

Nazario Moreno González pasará a la historia como el hombre que murió dos veces: cuando así le convino y cuando así ocurra. “El Chayo”, “El Doctor”, “El más Loco” o como quieran llamarle, no fue abatido en aquella memorable batalla de tres días en Apatzingán en diciembre de 2010. Nazario sobrevivió. Y ello lo hice público desde febrero de 2011. (“Nazario está vivo”/Archivos del poder/Excélsior/15-febrero-2011)

Hoy por hoy, Nazario es el líder de “Los Caballeros Templarios” que tienen en jaque a Michoacán. Lo secundan Servando Gómez, “La Tuta”, y Enrique Plancarte.

“La Familia Michoacana” se extinguió con la captura de “El Chango” Méndez en junio de 2011, y con la muerte de Horacio Morales Vaca, “El Perro”. Hasta allí llegó esa historia.

Pero siguieron “Los Templarios”. Con Nazario – un muerto muy vivo-, “La Tuta” y Plancarte al frente.

¿Por qué Nazario querría fingir su propia muerte?

Para garantizar su sobrevivencia, fabricó su caída ante la presión que el gobierno federal ejercía en contra de “La Familia Michoacana” y, particularmente, porque él era el objetivo principal del gobierno de Calderón. Era un trofeo anhelado por Los Pinos.

Lo grave no fue que Nazario urdiera su muerte, sino que el gobierno calderonista avalara esta versión, con aquella frase del vocero de (in) seguridad nacional, Alejandro Poiré –“diversos elementos de información, obtenidos durante el operativo, coinciden en señalar en que el día de ayer cayó abatido Nazario Moreno González”–, que hoy se erige en una de las grandes mentiras sexenales.

Jamás se mostró ni el cuerpo ni evidencia contundente de que Moreno González realmente había fallecido en Apatzingán.

Y seamos malpensados: ¿fue un asunto negociado la supuesta muerte de “El Chayo”, y por eso el gobierno de Calderón validó un deceso no comprobado?

Nazario Moreno y su leyenda. Tan “muerto” como Amado Carrillo Fuentes y un rostro desfigurado, irreconocible, que dio paso a la historia inverosímil de que “El Señor de los Cielos” seguía vivo, y que el cadáver amorfo sobre una plancha del hospital Santa Elena era de otra persona.

Dos narcos. Dos leyendas.

Pero hoy hablemos de Nazario.

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Seamos justos con la retórica de Alejandro Poiré: cuando el vocero de (in) seguridad federal convocó a una “declaración urgente” en Los Pinos, en realidad no anunció, sino que dejó entrever que Nazario había muerto en los enfrentamiento en Apatzingán. “Diversos elementos de información… coinciden en señalar…”, eran las piedras angulares de la “noticia” sobre la presunta caída de uno de los líderes de “La Familia Michoacana”.

Pero había puntos oscuros que no encajaban en torno a la supuesta muerte de “El Chayo”. Nada sólido respaldaba la versión de la casa presidencial. Y más: surgieron declaraciones oficiales que hacían dudar de la caída del líder indiscutible de “La Familia Michoacana”.

Por eso investigamos. Y una fuente de alto nivel en la PGR nos confirmó, bajo la condición de la inviolable confidencialidad periodística de no revelar la fuente: Nazario Moreno estaba vivo.

Recurro –para efectos de comprobación al lector de esta Red Pública en Sin Embargo–, a los “Archivos del poder” del 15 de febrero de 2011:

“Nazario Moreno González, El Chayo, El Doctor o el Más Loco, uno de los líderes de “La Familia Michoacana”, y cuya muerte fue anunciada el pasado 10 de diciembre (2010) por el gobierno federal, está vivo.

“Fuentes cercanas a la procuración de justicia nacional confirman que Moreno no falleció durante los sangrientos enfrentamientos registrados, durante tres días, en Apatzingán.

“Aún más: hubo un fuerte reclamo desde Los Pinos hacia la PGR cuando el vocero, Ricardo Nájera, declaró que no había evidencia de que Moreno hubiera sido ultimado en la refriega entre sicarios de La Familia con elementos de la Policía Federal, Ejército y Marina.

“…dos declaraciones públicas pusieron en duda esta versión (la muerte de Nazario). Primero, el procurador de Justicia de Michoacán, Jesús Montejano, aseguró que ´mientras no tengamos los elementos para hacerlo, no lo podemos confirmar´.

“Segundo, el vocero de la PGR, Ricardo Nájera, aseguró que ´no hay evidencias´ para confirmar la muerte de Moreno González.

“Esto provocó la furia de Los Pinos. Llegó entonces el reclamo hacia la Procuraduría”.

Hasta aquí lo publicado en aquella columna.

Nadie del gobierno de Felipe Calderón desmintió su contenido.

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“Los Caballeros Templarios” son el bastión principal del crimen organizado en Michoacán. Sicarios a su servicio acabaron con las vidas del Vicealmirante Carlos Miguel Salazar Ramonet y de su escolta, según el procurador Murillo Karam. Nazario, “La Tuta” y Plancarte dominan al estado. Ordenan. Disponen. Ejecutan. Todo a su antojo.

Allí están las declaraciones recogidas por el reportero Marco Antonio Martínez y publicadas ayer en SinEmbargo, en las cuáles, purépechas aseguran que autoridades y delincuentes “almuerzan y hacen vida social juntos”.

La complicidad de siempre.

De “La Familia Michoacana” a “Los Caballeros Templarios”, la mutación sólo fue una: el nombre. Mantienen el mismo poderío armado, financiero, territorial, sicario y de complicidad y de protección por parte de las policías locales y de las autoridades municipales.

Y con Nazario Moreno vivo. Bien vivo.

Twitter: @_martinmoreno