“Yucatán se ha convertido en una de las entidades con mayor consumo de Coca Cola en el mundo y uno de los mejores ejemplos de la interferencia de esta industria en las políticas de salud pública”. Foto: Especial

Yucatán es uno de los estados con mayor incidencia de sobrepeso y obesidad y con uno de los mayores consumos de bebidas azucaradas y, en especial, con uno de los mayores consumos de Coca Cola en el mundo, como lo declaró la propia Secretaría de Salud de ese estado. La situación es catastrófica para el sistema de salud, que no tiene capacidad de enfrentarla. La penetración de Coca Cola no sólo es en el mercado yucateco, es también en el poder político llegando a interferir, incluso, en la propia política de salud pública de ese estado.

La mayor expresión de la penetración de Coca Cola en el Gobierno yucateco, y que puede decirse, es un ejemplo internacional de la interferencia de esta industria en la política pública, es la presencia y participación de esta empresa en el Consejo Estatal de Nutrición. La participación de Coca Cola en el Consejo Estatal de Nutrición, que debería estar atendiendo con mayor compromiso las declaradas emergencias epidemiológicas por obesidad y diabetes, se ha dado por invitación de la propia Secretaría de Salud de ese estado.

El nivel de consumo de esta bebida en Yucatán es tal que se vincula directamente con la epidemia de obesidad y diabetes. Estar por encima de la media en sobrepeso y obesidad en México, no es decir poco, cuando consideramos que nuestro país presenta una de las más altas incidencias a escala planetaria. En 2012, entre niños de 0 a 4 años de edad el sobrepeso promedio en el país era de 10 por ciento, en Yucatán era 50 por ciento superior, de 15 por ciento, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición.

Coca Cola está presente participando en el Consejo Estatal de Nutrición de Yucatán a través de Bepensa su embotellador en la región. Bepensa es una de las embotelladoras más exitosas al lograr que en ese estado se presente uno de los mayores consumos en el mundo de las bebidas de esa empresa. Hace un par de años, su director de comercialización, Juan Luis Mac Gregor, declaró que el promedio de consumo de un yucateco era de 800 botellas de una onza, lo que equivale a 296 mililitros lo que significa que en promedio los yucatecos estaban consumiendo 240 litros al año. Una cifra difícil de creer si no viniera de un directivo de la misma embotelladora.

El estado gobernado actualmente por el PRI, mantiene una fuerte relación y vínculos con esta corporación, Bepensa, que no sólo tiene bebidas, también diversas industrias, servicios financieros e, incluso, un ramo de bebidas alcohólicas. El poder de Bepensa Coca Cola queda claro en el Consejo de Nutrición de ese estado, en el que ocupa un asiento Jessica Saade, Jefa de Asuntos Públicos de Bepensa.

Cuando en ese consejo tendrían que estarse discutiendo las políticas contra la obesidad que deben incluir las estrategias urgentes para reducir el consumo de bebidas azucaradas, la presencia de esta empresa significa un profundo conflicto de interés y es una manifestación de la entrega de la política pública a los intereses privados.

Tanto las políticas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud como por la propia Academia Nacional de Medicina, el Instituto Nacional de Salud Pública y la Universidad Nacional Autónoma de México, están dirigidas a reducir el consumo de bebidas azucaradas y comida chatarra a través del establecimiento de impuestos a estos productos, la prohibición de su publicidad a niños y su presencia en escuelas y con el establecimiento de etiquetados frontales en los productos. La interferencia de estas empresas en los organismos de salud pública tienen el único propósito de evitar las políticas que pueden reducir el consumo de sus productos.

La Coca-Colonización de México, como la explicó el ex Relator de Naciones Unidas, Olivier de Shutter, alcanza su nivel más alto en Yucatán. Si se considera que el 70 por ciento del azúcar añadida en la dieta de los mexicanos proviene de las bebidas azucaradas, nada podrá hacerse contra el sobrepeso, la obesidad y la diabetes, si no se reduce su ingesta.

Si Yucatán es considerada una de las entidades con el mayor consumo de bebidas azucaradas y Coca Cola en el mundo, la presencia de esta empresa en el Consejo Estatal de Nutrición es muestra del grado de penetración de estos poderes económicos que atentan contra la salud, del sometimiento de la política de salud a los intereses de esta corporación y de que nada podremos esperar a escala estatal para enfrentar la emergencia epidemiológica que se vive en ese estado frente a la obesidad y la diabetes.

La penetración de Coca Cola en la sociedad yucateca se da a través de una publicidad multimillonaria y una omnipresencia de sus productos en todas las comunidades, reforzada con diversos acuerdos con el gobierno del Estado dirigidos a darle el maquillaje a esta empresa como socialmente responsable. Como en pocas entidades, Coca Cola se ha asociado al Instituto del Deporte del Estado de Yucatán para promover la actividad física y reforzar su dogma de que no hay alimentos o bebidas buenas o malas, que todo tiene que ver con la cantidad de energía que consumes y la que gastas.

En Yucatán siguen los árboles de Navidad de Coca Cola en las plazas públicas, vinculando estas fiestas con el consumo de esa bebida, usando el árbol, Santa Claus, la familia de osos polares, todos esos elementos dirigidos a los niños para vincular el consumo del producto con estos símbolos. Coca Cola se ha apropiado de parte de los mayores símbolos navideños gracias a sus estrategias mercadológicas y a la colaboración de las autoridades que les entregan los espacios públicos para que realice sus campañas. Estas campañas navideñas son las que tienen el mayor impacto en la población infantil, promoviendo el consumo de sus bebidas, que representan un daño a la salud de la población, especialmente, de los niños y niñas.
Yucatán está profundamente Coca Colonizado y sus autoridades son cómplices de esta situación, lo que no permite esperar una política seria para enfrentar las causas de la epidemia de obesidad y diabetes que vive ese estado.