Aunque no se ha precisado la fecha exacta del ataque, las fuentes del diario norteamericano han indicado que tuvo lugar en torno al 8 de enero, el día que EEUU mató al general iraní Qasem Soleimani en el aeropuerto internacional de Bagdad.

NUEVA YORK, 1 Feb. (EUROPA PRESS) -Estados Unidos lanzó el pasado mes de enero un ataque contra el líder de la organización terrorista Al Qaeda en Yemen, Qasim al Rimi, y está a la espera de recibir confirmación oficial de su muerte, según han informado múltiples fuentes de seguridad al diario The New York Times.

Aunque no se ha precisado la fecha exacta del ataque, las fuentes del diario norteamericano han indicado que tuvo lugar en torno al 8 de enero, el día que EU mató al general iraní Qasem Soleimani en el aeropuerto internacional de Bagdad.

De confirmarse, la muerte de Al Rimi, de 41 años, representaría un golpe de envergadura contra la rama yemení del grupo terrorista, considerada una de las más potentes de la organización.

De acuerdo con la información de las fuentes del medio, la CIA se enteró de su ubicación a través de un informador yemení, que puso al objetivo en el punto de mira de aviones no tripulados, los cuales comenzaron a registrar sus movimientos hasta lanzar el ataque, presuntamente efectuado en la región de Wadi Abedah en el centro del país.

Al Rimi era considerado un objetivo prioritario por su envergadura histórica, al tratarse de uno de los pocos operativos terroristas de Al Qaeda involucrados en ataques previos a los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos que todavía seguían con vida.

Veterano de los campos de entrenamiento de Al Qaeda en Afganistán, Al Rimi, yemení de nacimiento, regresó a su país natal donde fue encarcelado durante cinco años por conspirar para matar al embajador estadounidense. No obstante, salió de la cárcel un año después, y comenzó a ascender en las filas de Al Qaeda.

El Departamento de Estado había ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares por información que llevara a su neutralización, como sospechoso del atentado de 2008 contra la Embajada estadounidense en Sana, que mató a 10 guardias y cuatro civiles, así como en el complot de 2009 protagonizado por el nigeriano Umar Faruk Abdulmutallab para derribar un vuelo estadounidense con explosivos ocultos en su ropa interior.