“Queremos la liberación animal, siempre sin fines de lucro y sin beneficio personal y no cesarán los esfuerzos hasta que estas condiciones se plasmen en la realidad. Es necesario establecer por lo menos dos santuarios para delfines en México, estos santuarios son lugares o áreas naturales que deberán ser protegidas para que los delfines no sean perturbados ni molestados”, dijo Víctor Hirales, presidente y fundador de Derecho Sin Fronteras.

Ciudad de México, 1 de noviembre (SinEmbargo).– La Comisión Interamericana para la Biodiversidad Marina, un órgano colegiado internacional une estudios e investigaciones científicas con acciones legales nacionales e internacionales para poner punto final a la industria del cautiverio de cetáceos en México y El Caribe. Además busca desarrollar trabajos para la defensa de los arrecifes de coral y la biodiversidad marina.

Neurocientíficos, biólogos marinos, bioquímicos, juristas y organizaciones con sede en Estados Unidos como The Whale Sanctuary Project, Dolphin Project, Racing Extinction; otras mexicanas entre las que destacan Derecho Sin Fronteras, Marea Azul, Nuevo Ciclo, Delfines en Libertad; Fundemar, de República Dominicana y la internacional Global Coral Reef Alliance, entre otras, integran las comisiones que iniciaron trabajos desde el 22 de octubre pasado.

En palabras del maestro Víctor Hirales, presidente y fundador de Derecho Sin Fronteras, la Comisión busca en primera instancia impedir las prácticas de criaderos de delfines con fines comerciales, ya que los expertos han llegado a la conclusión de que los delfinarios son un negocio cuyo principal objeto es la obtención de ganancias, sin importar que ponen en riesgo la conservación de estos mamíferos marinos.

“El principal objetivo de la Comisión Interamericana para la Biodiversidad Marina es terminar con la industria del cautiverio de delfines en México y El Caribe, una de las principales metas en este momento –a plazo inmediato– es detener la crianza de delfines en cautiverio”, dijo en entrevista para SinEmbargo.

En 2009, el parque ecológico Xcaret ubicado a unos 80 kilómetros de Cancún y la empresa Delphinus obtuvieron un récord Guinness por tener el mayor número de nacimientos de crías de delfín a lo largo de un año en un solo delfinario, con once. Foto: Cuartoscuro.

En 2009, el parque ecológico Xcaret ubicado a unos 80 kilómetros de Cancún y la empresa Delphinus obtuvieron un récord Guinness por tener el mayor número de nacimientos de crías de delfín a lo largo de un año en un solo delfinario, con once. Foto: Cuartoscuro.

Hace un par de semanas activistas, voluntarios, científicos, expertos en materia jurídica y representantes de la industria se reunieron en Playa del Carmen, México, para llevar a cabo la Primera Conferencia sobre el Cautiverio de Mamíferos Marinos en México y el Caribe organizada por Nuevo Ciclo y Delfines en Libertad. Durante el evento se analizaron temas que cuestionaron “la legitimidad ética, legal y científica” sobre las prácticas de la industria del entretenimiento que explota a mamíferos marinos, explicó Hirales.

Asimismo afirmó que el evento fue “esencial” para abrir puentes de comunicación con el fin de pactar un compromiso a favor del bienestar de los animales salvajes que se encuentran en condición de cautiverio. Hirales señaló que otra de las metas de la Comisión es lograr que en México se abran dos santuarios para los animales que sean recuperados en el futuro.

“Queremos la liberación animal, siempre sin fines de lucro y sin beneficio personal y no cesarán los esfuerzos hasta que estas condiciones se plasmen en la realidad. Es necesario establecer por lo menos dos santuarios para delfines en México, estos santuarios son lugares o áreas naturales que deberán ser protegidas para que los delfines no sean perturbados ni molestados”, dijo.

“¡BASTA YA DE DELFINES “SECUESTRADOS!”

El también activista por el Movimiento de Liberación Animal equiparó el cautiverio de los cetáceos con las víctimas de secuestro:

“Para poder entender lo que siente un delfín dentro de un delfinario basta pensar en lo que siente un humano víctima de secuestro. Lo están arrebatando de su familia, estos animales tienen vínculos afectivos y familiares –en algunos casos– mayores a los que existen entre las personas. En el momento de la captura de delfines, los delfines mayores dan su vida defendiendo a los más jóvenes, a los que están tratando de sustraer. Compararlo con lo que padece una víctima humana de secuestro no es exagerado, los animales padecen terror, miedo, tristeza, depresión, aburrimiento y estrés. Todo esto repercute en su salud”.

Por esa razón subrayó la importancia de que se detenga la crianza en cautiverio de delfines, se impida la captura de más cetáceos, de realizar una evaluación médica de todos los que viven en cautiverio para determinar cuáles pueden ser rehabilitados y posteriormente liberados en los santuarios. “Lo que necesitamos específicamente es terminar con esta industria”, urgió.

Lo anterior, acusó, porque la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) –órgano desconcentrado de la de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat)– no tiene la capacidad para velar por el resguardo, rehabilitación y cuidado de estos delfines en caso de que pudieran ser reincertados a su hábitat natural.

Hirales hizo un llamado a Rafael Pacchiano Alamán, titular de la Semarnat, para que impida “inmediatamente” el funcionamiento de los delfinarios “porque no tienen ningún objetivo científico y sólo maltratan animales. Son las autoridades quienes permiten la operación de estos centros, ellos han dejado que esta problemática crezca”, sentenció”.

Asimismo, el activista denunció que existen vacíos legales que permiten la explotación de estos animales. El artículo 60 Bis de la Ley general de Vida Silvestre establece que “ningún ejemplar de mamífero marino, cualquiera que sea la especie podrá ser sujeto de aprovechamiento extractivo, ya sea de subsistencia o comercial, con excepción de la captura que tenga por objeto la investigación científica y la educación superior de instituciones acreditadas”, sin embargo, los cetáceos son traídos principalmente de aguas cubanas.

Mientras tanto, pidió a la sociedad no acudir a los cerca de 330 delfinarios que existen en el país y albergan entre 370 y 380 cetáceos en total. “Que no gaste su dinero en engordar el bolsillo de empresarios y gobernantes que explotan a estos animales y terminan con su vida y libertad”, urgió.