La crisis sanitaria por COVID-19 ha evidenciado claramente las desigualdades históricas en el acceso a salud de las personas en México. Foto: Rogelio Morales, Cuartoscuro.

Por Máximo Ernesto Jaramillo-Molina*

La crisis sanitaria por COVID-19 ha evidenciado claramente las desigualdades históricas en el acceso a salud de las personas en México, como la relación entre la formalidad laboral y el acceso a la salud. Para entender el origen de dichas desigualdades en los diversos subsistemas de salud en el país y cómo se expresan en capacidades de atención, a continuación, se analizan las diferencias en términos presupuestales, actualizadas al presupuesto para 2021, y sus consecuencias en términos de la disponibilidad de infraestructura y personal de atención médica.

En primer lugar, como actualización sobre el presupuesto por persona de cada uno de los subsistemas, es necesario mencionar que la transformación del Seguro Popular en INSABI, que ahora incluye a un número mayor de población objetivo de ser atendida (es decir, a toda la población sin seguridad social) no fue acompañada del incremento sustancial en el presupuesto para 2021, por lo que el gasto público per cápita sigue estando muy por debajo de las instituciones de seguridad social. En ese sentido, es casi 9 veces lo que el gobierno gasta por persona que se atiende en los hospitales de Pemex respecto del INSABI, y también es 80% mayor lo que gasta en ISSSTE e IMSS.

Fuente: Elaboración propia con datos de PPEF 2021 y ENIGH 2018.

Al revisar el dato para hospitales, resulta que si bien la tasa promedio es de 1.1 por cada 100 mil habitantes, algunos sistemas de seguridad social se encuentran por debajo del promedio, siendo el caso más extremo el IMSS, que sólo alcanza 0.4. En el extremo contrario se encuentra el conjunto PEMEX, SEDENA y SEMAR; en el caso del último el indicador llega a 19. El caso de las camas disponibles presenta la misma problemática.

La disponibilidad de médicos y enfermeras según subsistema es también sumamente desigual: mientras que PEMEX, SEDENA y SEMAR se mantienen muy por encima del promedio, el resto están cerca del promedio, con excepción del caso muy rezagado de IMSS-PROSPERA.

Al analizar la disponibilidad de estos recursos físicos del sistema de salud, es fundamental hacer la desagregación geográfica. Así pues, por estados las diferencias son también amplias. A continuación, se muestran los datos de un índice compuesto (1), sobre la disponibilidad de infraestructura de salud en los diversos estados del país.

En este índice se muestra cómo CDMX, Campeche, Baja California Sur y Colima son los estados con mayor disponibilidad de infraestructura de salud, con una diferencia amplia respecto del resto de estados que le siguen, entre ellos Sonora, Yucatán, Coahuila y Durango. Entre los estados con peor puntuación, se encuentran Veracruz, Chiapas, Hidalgo, Michoacán, Baja California, Querétaro y Estado de México, siendo este último el que registra la peor puntuación de todos.

Fuente: Elaboración propia con datos de SSA, 2018.

Si bien las desigualdades asociadas con la estratificación del sistema de salud en México ya son conocidas y datan de hace décadas, el año 2020 mostró la urgencia de elevar las condiciones con las que operan las instituciones más perjudicadas en términos presupuestales y de infraestructura. El reto de la crisis sanitaria para el siguiente año continúa, y es por lo que preocupa que el presupuesto de 2021 no busque cerrar las brechas que determinan el acceso a este derecho, sólo a partir del tipo de institución al que se está afiliado.

* Máximo Ernesto Jaramillo-Molina es investigador en el programa de Justicia Fiscal de @FundarMexico.


(1) El índice se calcula como el promedio de los puntajes estandarizados de cada una de las cinco variables que se analizan a continuación.