Tendría 91 años. Foto: EFE

Tendría 91 años. Foto: EFE

Ciudad de México, 2 enero (Sin Embargo).- “No canta, no baila, pero no hay que perdérsela”, fue el comentario del New York Times cuando la española María Dolores Flores Ruiz, más conocida por el nombre artístico de Lola Flores (1923 – 1995), abarrotó el Madison Square Garden.

“No cabía un alfiler. Nadie me lo contó, yo estuve ahí”, cuenta una artista que integraba el cuerpo de baile cuando “La Faraona” vivía su época de estrellato mundial, luego de 10 películas realizadas en México (dos junto a Agustín Lara), de una carrera notable como coplera junto a Manolo Caracol y de una posterior travesía en solitario que la encumbró como una verdadera fuerza de la naturaleza.

Fue el cineasta cubano afincado en México René Cardona quien la dirigió en La Faraona en 1955 y le dio así su “nombre de guerra”.

Tenía apenas un cuarto de sangre flamenca y supo sin embargo cargar la bandera cultural de los gitanos hasta ser aceptada como uno de los suyos. A fuerza de reconocerle o quitarle méritos, aunque mueva la cadera, las manos y la cabeza como si flamenca fuera, no es así como la vieron los puristas del género.

De lo que no cabe duda en el documental que ha estrenado en diciembre la Televisión Española en su ciclo “Los imprescindibles”, es que “La Lola” fue un género en sí misma y que al timón de un huracán que controlaba con férrea pericia, rompió moldes y se hizo inmortal.

OLÉ, OLÉ, LOLA FLORES

En el filme televisivo dirigido por la periodista Talía Martínez, son las nietas de la artista, Elena Furiase (hila de Lolita) y Alba Flores (hija de Antonio Flores, el cantautor que murió a causa de una sobredosis 15 días después de que falleciera su madre), las que ponen voz a los recuerdos más íntimos de una criatura extraordinaria que resplandecía en los escenarios y tablaos.

Se trata de un retrato ligero, con ánimo conmemorativo más que de investigación y que se destaca por las poderosas imágenes de época que muestran a Lola Flores en su plenitud.

La nieta de la Faraona, Elena Furiase, conduce el relato del documental. Foto: TVE

La nieta de la Faraona, Elena Furiase, conduce el relato del documental. Foto: TVE

Fue Alba, la hija de Antonio, el que le dio el mote de “Olé Olé” tal como la llamaban sus nietas. Para el resto del mundo fue La Faraona, un ser que al decir del catalán Joan Manuel Serrat, uno de los participantes en el documental, “ya era una estrella cuando todos empezamos”.

Es el autor de “Mediterráneo” el único que pone la voz discordante en un trabajo sumamente laudatorio, al recordar cómo fue criticada en su época “por sus veleidades con la dictadura”.

De hecho, fue varias veces condecorada por el régimen y aunque al morir Franco en 1975 dijo ser una artista del pueblo y no de una idea política, le deseó a sus hijos “40 años de paz como los que me ha tocado vivir” en España.

Estrella Morente canta por Lola. Foto: TVE

Estrella Morente canta por Lola. Foto: TVE

Como sea, es el mismo Serrat el encargado de darle crédito por su generosidad, contando la vez que lo defendió de los ataques de “varios impresentables” de la derecha española que comenzaron a agredirlo.

“Se jugó su propio pellejo al saltar por mí. Conmigo siempre fue generosa, así que la recuerdo con cariño y gratitud”, dijo “El Nano”.

En Olé Olé, Lola Flores, los cantaores Estrella Morente y Miguel Poveda cantan por Lola, al tiempo que destacan el arte extraordinario -tan visual como sonoro- que la convirtió en un mito a la altura de Camarón de la Isla.

Su guitarrista, Paco Cepero, hace referencia a la época difícil para el flamenco y en la que la Flores se hizo grande.

“Era un volcán en erupción, una artista tocada por la varita de Dios. Hoy, los jóvenes que empiezan a valer tienen los mejores teatros del mundo a su disposición. No era así en sus tiempos”, dice.