Las reacciones hoy a la ejecución del clérigo llegaron de grupos y dirigentes chiíes de países como Irán, Baréin, el Líbano o Irak, agudizando las ya crecientes tensiones sectarias.

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Los manifestantes enarbolaron fotografías de Al Nimr y entonaron lemas que pedían la muerte para la familia gobernante saudí Al Saud Foto: EFE

Riad, 2 ene (EFE).- Las autoridades saudíes ejecutaron hoy a 47 personas condenadas por terrorismo, entre ellas el clérigo chií opositor Nimr Baqir al Nimr, en una demostración de mano dura que encendió la ira de la comunidad chií en Oriente Medio.

Esa ejecución en masa y simultánea, realizada en doce zonas del país mediante decapitaciones por sable y fusilamientos, es la mayor realizada en décadas en el reino saudí, donde desde la llegada al trono de Salman bin Abdelaziz a principios de 2015 se ha disparado la aplicación de este tipo de castigos.

El año pasado se realizaron 150 las ejecuciones en el país que sigue una estricta versión de la sharía o ley islámica, según organizaciones de Derechos Humanos, una cifra muy superior a las 90 de 2014.

La mayoría de los ejecutados hoy -45 saudíes, un egipcio y un chadiano- son extremistas suníes, algunos destacados miembros de Al Qaeda, pero entre ellos figuran también cuatro chiíes como Al Nimr.

Las reacciones hoy a la ejecución del clérigo llegaron de grupos y dirigentes chiíes de países como Irán, Baréin, el Líbano o Irak, agudizando las ya crecientes tensiones sectarias.

El portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, la gran potencia chií y rival de Arabia Saudí, Hosein Yaber Ansarí, denunció “la profunda imprudencia e irresponsabilidad” del régimen saudí, y auguró que este “pagará un precio alto” por esta acción.

En el Líbano, el grupo chií Hizbulá responsabilizó a EU por la ejecución, al ser un aliado del régimen saudí, e instó a la comunidad internacional a condenar ese “crimen de odio”.

Por su parte, el vicepresidente del Consejo Superior Chií, el jeque Abdul Amir Qabalan, calificó la acción de “grave error” y “acto peligroso”: “Es un crimen contra la Humanidad que tendrá repercusiones en los próximos días (…) un llamamiento a la escisión y a avivar la división”, subrayó.

Esas repercusiones se vivieron ya en Barein, donde la mayoría chií se lanzó a las calles y protagonizó enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Los manifestantes enarbolaron fotografías de Al Nimr y entonaron lemas que pedían la muerte para la familia gobernante saudí Al Saud y contra la monarquía bareiní, que profesan el islam suní.

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Las autoridades saudíes defendieron su decisión alegando que todos fueron sometidos a juicios justos Foto: EFE

También la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, condenó “el uso de la pena capital en todas las circunstancias y en particular en casos de ejecuciones en masa”, y alertó de que lo ocurrido puede aumentar las tensiones sectarias en la región.

Ante las críticas, las autoridades saudíes defendieron su decisión alegando que todos fueron sometidos a juicios justos, con todas las garantías, y en aplicación de la ley islámica.

El comunicado del Ministerio del Interior anunciando las ejecuciones estaba precedido por versículos coránicos que justifican el uso de este castigo.

Del mismo modo hizo el mufti saudí, la máxima autoridad religiosa, Abdulaziz al Sheij, para quien son “legítimas” y tienen el objetivo de “defender la seguridad y estabilidad” del país.

En una rueda de prensa y al ser preguntado por Al Nimr, el portavoz de Interior, Mansur al Turki, solo indicó que “el reino saudí aplica sus fallos judiciales legales independientemente de la persona”.

El analista saudí Munif al Sofaqui dijo a Efe que el clérigo opositor “no fue condenado por ser chií sino por estar implicado en delitos de sangre”.

En su opinión, el Gobierno saudí busca con estas ejecuciones “asustar y disuadir” a los terroristas y a aquellos que simpatizan con la ideología extremista, mostrándoles su “dureza” en la lucha contra esta lacra.

Protestas en Londres

Decenas de personas se congregaron hoy ante la embajada de Arabia Saudí en Londres para condenar la ejecuciones.

Un portavoz de la organización Amnistía Internacional (AI), Shane Enright, presente en la manifestación, censuró todas las muertes y dijo que Baqir al Nimr fue condenado solo por ser disidente y “expresar sus puntos de vista de forma pacífica”.

“Esta es una violación flagrante de los derechos humanos más fundamentales”, declaró a la agencia local PA.

La ejecución del clérigo ha suscitado protestas en Oriente Medio y también en amplios sectores en el Reino Unido, donde la oposición laborista ha pedido al Gobierno que presione a Arabia Saudí para que respete los derechos humanos.

El portavoz de Exteriores laborista, Hilary Benn, tachó de “profundamente errónea” la ejecución del religioso, que en 2011 participó junto con otros disidentes en la revuelta popular contra la dictadura saudí.

La ejecución de Nimr Baqir al Nimr, detenido en 2012 por apoyar presuntamente los disturbios contra las autoridades saudíes en Al Qatif, en el este del país y de mayoría chií, suscita temores sobre el futuro de su sobrino Ali Mohamed al Nimr y de otros dos jóvenes chiíes, detenidos cuando eran menores de edad.

El líder laborista, Jeremy Corbyn, ha instado varias veces al Gobierno conservador de David Cameron a intervenir en el caso.

Una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores británico declaró que “el Reino Unido condena la pena de muerte en todas las circunstancias y países” y aseguró que Londres plantea a menudo sus inquietudes sobre derechos humanos a Riad.

Las autoridades saudíes han ejecutado hoy a 47 personas condenadas por terrorismo, entre ellas el clérigo chií opositor Nimr Baqir al Nimr, en una demostración de mano dura que ha encendido la ira de la comunidad chií en Oriente Medio.

Esa ejecución en masa y simultánea, realizada en doce zonas del país mediante decapitaciones por sable y fusilamientos, es la mayor llevada a cabo en décadas en el reino saudí, donde desde la llegada al trono de Salman bin Abdelaziz a principios de 2015 se ha disparado la aplicación de este tipo de castigos.