“Yo creo que fue un toque picaresco y de genialidad del anfitrión. Haberla puesto ahí como diciendo: ‘tenemos un testigo mudo de un diálogo que tal vez un día se recuerde’”, dijo Salinas de Gortari en el documental La muñeca tetona. 

Ciudad de México, 2 de marzo (SinEmbargo).– Sonríen a la cámara. Es la política y la cultura en una misma habitación. La escena dispara preguntas. ¿Qué hacen esos personajes con una “muñeca tetona”?

Elena Poniatowska, Margo Su, Iván Restrepo, Carlos Monsiváis, Benjamín Wong, Héctor Aguilar Camín, Miguel Ángel Granados Chapa, Gabriel García Márquez, León García Soler, Carlos Salinas de Gortari y una “muñeca tetona”. Esa es la imagen.

Era 1987. Carlos Salinas de Gortari todavía no era Presidente. La sala de una casa en la Ciudad de México lo reúne con los escritores, periodistas y promotores culturales enlistados arriba.

Carlos Salinas de Gortari. Foto: Cuartoscuro.

“La muñeca es solo un truco para disparar la trama y un símbolo de esa relación extraña entre cultura y política. Salinas también es otro símbolo”, se señala en el diario El País.

En esa época, cada quincena, los intelectuales se reunían con un Secretario de Estado. Salinas, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), estaba al frente de Planeación y Presupuesto. Le tocó el turno. Le tocó la fotografía.

“Yo creo que fue un toque picaresco y de genialidad del anfitrión. Haberla puesto ahí como diciendo: ‘tenemos un testigo mudo de un diálogo que tal vez un día se recuerde’”, dijo Salinas de Gortari en el documental La muñeca tetona, de la agencia Bengala.

En el mismo documental se habla sobre las interpretaciones que se podrían dar a la imagen. Unos insisten en que no refleja la relación que había entre el poder y los intelectuales. También se habla del intento de iniciar una nueva relación entre las partes.

“Era bonito, porque era como un ambiente muy familiar. Tiene un patio Iván, aunque tenía plantas de marihuana, no sé si se dio cuenta Salinas de Gortari”, señaló Elena Poniatowska, también en el documental.

¿Qué hacía ahí “la muñeca tetona”?