Afecta a la mayoría de las mujeres en México y las deja vulnerables ante las agresiones cotidianas, aseguró Frente a la Pobreza.

El ingreso insuficiente evita el acceso a la libertad, al ejercicio de los derechos humanos y al bienestar de las mujeres, expresó María Ayala, responsable del área de Investigación de la organización.

Ciudad de México, 3 de marzo (SinEmbargo).- La exclusión y la precariedad en el trabajo son la constante para la mayoría de las mujeres en México. El ingreso laboral del 74 por ciento de las mujeres que trabajan es insuficiente para adquirir dos canastas básicas por lo que no pueden sostener a una familia, alertó la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

En el marco del Día de la Mujer Trabajadora, que se conmemora el 8 de marzo, el grupo emitió un documento que dio una radiografía de datos del panorama laboral de las mujeres. La característica: precariedad.

En el país sólo 6 mujeres de cada 100 ganan más de 13 mil 200 pesos. En tanto que tres de cada cuatro tienen ingresos menores a seis mil 591 pesos mensuales, el equivalente a dos canastas básicas. “No les alcanza para mantener a una familia de dos personas, ellas y una más”, detalló Frente a la Pobreza.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que mide la pobreza en Mexico y evalúa los programas y políticas sociales del Gobierno Federal, mide la pobreza con dos elementos: la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (el valor de la canasta alimentaria por persona ​al mes) y la Línea de Pobreza por Ingresos (el valor total de la canasta alimentaria y de la canasta no alimentaria por persona al mes​).

Miles de mujeres son obligadas a prostituirse en México. Foto: Cuartoscuro.

Hasta enero de 2021 el precio de la canasta básica individual ascendió a mil 679.69 para las poblaciones urbanas y a mil 201.87 en comunidades rurales.

“El patriarcado ha condenado a las mujeres a las tareas del hogar, excluyéndolas del derecho a la salud y del derecho al trabajo”, aseguró el grupo.

El ingreso de las mexicanas no sólo es menor entre ellas, sino que también la atraviesa el género. De acuerdo con estimaciones de Frente a la Pobreza, antes del inicio de la la pandemia por la COVID-19 el ingreso promedio de los varones en México era superior en 646 pesos al de las mujeres. Después del impacto de la crisis de salud la diferencia aumentó hasta mil 072 pesos.

Para ilustrar la discrepancia en el ingreso, cada mujer tendría que trabajar meses de 36 días para igualar al ingreso laboral de los hombres o de 39 días para tener un ingreso laboral suficiente para poder adquirir lo equivalente a dos canastas básicas.

“La pandemia ha agudizado la situación de precariedad laboral para las mujeres. Hoy trabajan sin seguridad social el 60 por ciento de las mujeres; no tienen contrato estable el 49 por ciento; el 30 carece de prestaciones; el 93 no tienen defensa sindical, y un 15 por ciento de ellas trabajan a tiempo parcial”, aseguró el grupo.

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Además del acoso, el abuso y la violencia la falta de un ingreso propio o la precariedad de este afecta a la mayoría de las mujeres en México. Además las deja vulnerables ante las agresiones cotidianas, aseguró Frente a la Pobreza.

El ingreso insuficiente evita el acceso a la libertad, al ejercicio de los derechos humanos y al bienestar de las mujeres, expresó María Ayala, responsable del área de Investigación de la organización. Agregó que además de la disparidad sólo cuatro de cada 10 mexicanas tienen participación en el mercado laboral. De hecho, la tasa de desempleo en mujeres alcanza el 41 por ciento de la población económicamente activa, como consecuencia de la pandemia de la COVID-19.

Otro tema es la brecha de género que alcanzó un promedio de 10 puntos. Esta desigualdad afectó principalmente a las mujeres jóvenes.