Tras la difusión del video en el que un traficante deja caer de la parte más alta del muro fronterizo a dos menores de edad, líderes católicos reclamaron a las autoridades “soluciones humanitarias”, al asegurar que para la mayoría de los migrantes la decisión de salir de su país “es una cuestión de vida o muerte”, y que “la situación es aún más difícil para los niños”.

PHOENIX, 02 abril (AP/EFE).- Un muro fronterizo. Traficantes. Y niños pequeños que son dejados en Estados Unidos en medio de la noche.

Un video borroso publicado el miércoles por las autoridades estadounidenses capta, en apenas segundos, los peligros que enfrentan los niños migrantes en la frontera sur de Estados Unidos. En la grabación, las figuras apenas son visibles en un blanco fantasmal, pero su argumento es dramático y patente.

Un hombre sentado a horcajadas sobre una barrera de 4 metros (14 pies) de altura cerca de Santa Teresa, Nuevo México, baja a una niña pequeña mientras se sujeta con un brazo. Luego de que la menor queda colgando, la suelta. La pequeña aterriza de pie, pero después cae boca abajo al suelo. El traficante hace lo mismo con una menor un poco más alta, quien cae primero sobre sus pies y luego sobre el trasero. Posteriormente, el traficante y otro hombre corren hacia el desierto, adentrándose en México.

La sencilla escena captada por una cámara remota es un caso extremo. Pero representa gran parte de lo que está ocurriendo en la frontera entre Estados Unidos y México en medio de un aumento en las llegadas de migrantes, sobre todo de niños.

Traficante deja caer niños desde la parte más alta de un muro fronterizo. Foto: AP

Hay una desesperación implícita, una familia dispuesta a poner en riesgo a sus hijos con la esperanza de cambiar su futuro. También está la insensibilidad de los traficantes que tratan a los niños como muñecos de trapo.

Y está ese muro por el que muchos han luchado; un símbolo de la fuerza de Estados Unidos para algunos, mientras que otros lo ven como algo antiestadounidense. Una valla que, a pesar de su altura, es relativamente fácil de superar.

Para los defensores de derechos de los migrantes, escenas como esta ponen de manifiesto la razón por la que se necesita reformar las leyes de migración con un enfoque en reunir a las familias y hacer que la migración legal sea más fácil. Para muchos detractores de ese tipo de reforma, escenas como esta son una confirmación de que el estado de derecho de la nación no está siendo respetado, y que no se debería contemplar una reforma a las políticas de inmigración mientras ocurran ese tipo de cosas. Y los estadounidenses de todas las tendencias políticas debaten qué circunstancias, si es que hay alguna, justifican que los padres de familia tomen esas medidas.

Mientras se desarrollan esos debates, miles de migrantes procedentes de México, Centroamérica y naciones mucho más al sur llegan todos los días a la frontera de Estados Unidos. Muchos huyen de la violencia y otros problemas en sus países natales. Otros simplemente buscan mejores oportunidades económicas. Llegan por bote o vadeando las aguas del río Bravo (o Grande) hacia Texas, o arriban por tierra a California, Arizona y Nuevo México.

Muchos niños viajan sin compañía de un adulto. Las autoridades fronterizas detuvieron a más de 9 mil niños sin compañía de sus padres en febrero, la cantidad mensual más alta desde mayo de 2019, cuando se detuvo a 11 mil menores sin compañía en la frontera.

A diferencia de sus padres en muchas situaciones, todos los menores que viajaron sin compañía de un adulto pueden permanecer en Estados Unidos. Esa dinámica ha provocado que muchos padres de familia envíen a sus hijos solos a Estados Unidos, o lleguen a la frontera con ellos y los dejen ir por el resto del viaje. La mayoría termina en refugios temporales que actualmente operan mucho más allá de su capacidad.

Las autoridades fronterizas dijeron que las niñas que fueron captadas en el video eran hermanas, de 3 y 5 años, procedentes de Ecuador. Fueron encontradas conscientes, trasladadas a un hospital y dadas de alta sin ninguna lesión física. Hasta el jueves, se encontraban en un centro de detención temporal de la Patrulla Fronteriza a la espera de su colocación por parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés).

Su madre se encuentra en Estados Unidos y las autoridades están en contacto con ella, comentó el jueves Roger Maier, portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, a The Associated Press. No dio más detalles.

Muchos niños que llegan solos tienen familiares en Estados Unidos. Si son demasiado pequeños para recordar nombres o números de teléfono, como es el caso de estas niñas, podrían traer consigo información de un contacto escrita en un papel o directamente en sus cuerpos. Luego de ser procesados por la Patrulla Fronteriza, son transferidos al HHS. Eventualmente son entregados a un patrocinador, quien generalmente es un padre o familiar cercano.

La esperanza de aquellos que mandan a sus niños es que eventualmente se reúnan con familiares que viven en Estados Unidos. Pero los riesgos que corren para llegar a ese punto son enormes.

Pueden haber realizado el viaje sin compañía de sus padres. Pueden haberse quedado solos antes de cruzar la frontera, ya sea que lo hayan hecho a través del río o hacinados en un vehículo, o a pie por el desierto y haber atravesado un muro. El año pasado, una mujer falleció luego de caer de una barrera en la zona de Santa Teresa donde fueron encontradas las niñas ecuatorianas. Y finalmente, los riesgos también pueden venir de los traficantes sin escrúpulos.

“La gente que considera recurrir a los servicios de los traficantes debe saber que ellos no velan por el bienestar de los niños. Es demasiado peligroso”, dijo Maier, quien sobre las niñas captadas en el video comentó que “de no haber estado en esa zona que estaba vigilada, estas niñas se habrían tenido que valer por sí mismas”.

OBISPOS PIDEN PROTECCIÓN PARA MIGRANTES

Un grupo de obispos estadounidenses, de las principales ciudades de la frontera con México, entre ellas San Diego, emitió este jueves un comunicado conjunto con obispos mexicanos en el que piden al Gobierno federal que proteja a los migrantes.

La declaración pide que se dé prevalencia a la unidad familiar y se acoja a los migrantes con el debido respeto a la ley y siguiendo las recomendaciones científicas para proteger la salud de la población.

“Como obispos de Estados Unidos y de México en la frontera, diariamente somos testigos del drama que enfrentan nuestras hermanas y hermanos migrantes”, expresa el comunicado.

La declaración está firmada por los obispos Mario Dorsonville, obispo auxiliar de Washington y presidente del Comité de Migración de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos; James A. Tamayo, de Laredo; Edward Weisenburger, de Tucson; y Daniel Flores, de Brownsville.

También firman los obispos Peter Baldacchino, de Las Cruces; Robert McElroy, de San Diego; Michael Sis, de San Ángelo; así como el arzobispo de San Antonio, Gustavo García-Siller.

La declaración lleva la rúbrica de los obispos mexicanos José Guadalupe Torres, de Ciudad Juárez; Jesús José Herrera, de Nuevo Casas Grandes; Alonso Garza, de Piedras Negras; Enrique Sánchez, de Nuevo Laredo; Eugenio Andrés Lira, del Matamoros; e Hilario González, de Saltillo.

Al asegurar que para la mayoría de los migrantes la decisión de salir de su país “es una cuestión de vida o muerte”, y que “la situación es aún más difícil para los niños”, los líderes católicos reclamaron “soluciones humanitarias”.

“Renovamos un llamado a nuestros gobiernos, a los líderes políticos y a la sociedad civil para que trabajen juntos a fin de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes de acuerdo con su dignidad intrínseca, y a trabajar con otros países para eliminar las causas que obligan a una migración peligrosa e irregular, procurando soluciones a largo plazo”, dice la declaración.