La historia es similar a la del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: un día el Presidente de la República anunció el sitio en el que sería construido; generó molestias pero seguía en pie; los pobladores pedían ser escuchados pero no hubo diálogo; las consecuencias ambientales se expusieron, pero nada de eso parecía frenar la construcción.

Muchos de los elementos que el pueblo de Texcoco enfrentó en su oposición contra el Aeropuerto del priista Enrique Peña Nieto, hoy lo viven los pobladores de las localidades vecinas al Aeropuerto de Andrés Manuel López Obrador.

Tecámac, Estado de México, 2 de mayo (SinEmbargo).- No es un tema de tierra, sino de agua. Así lo explican los habitantes de Nextlalpan, Tecámac y Zumpango, municipios vecinos a la Base Aérea de Santa Lucía, lugar en el que el Gobierno de México busca construir el Aeropuerto Internacional que canceló en Texcoco.

Sin Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y un proyecto técnico del Aeropuerto que ya tiene el nombre de “Felipe Ángeles”, el Presidente Andrés Manuel López Obrador inició, de manera simbólica, la obra en el Estado de México el pasado 29 de abril y que estará en manos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Estuvo acompañado de Javier Jiménez Espriú, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Irma Eréndira Sandoval de la Función Pública (SFP) y Carlos Urzúa de Hacienda y Crédito Público (SHCP). También de los gobernadores del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, de Hidalgo, Omar Fayad, y la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbuam.

Por la mañana de ese mismo día en su conferencia de prensa en Palacio Nacional, el Presidente dijo que los pueblos estaban de acuerdo con el proyecto porque incluso ya se había hecho una consulta y habían acordado el sí al Aeropuerto.

Desde hace años, estas zonas del Estado de México solo tienen agua potable la mitad del día debido a la escasez que les trajo un primer mega proyecto de Ciudades Bicentenario que les impuso el entonces Gobernador de la entidad, Enrique Peña Nieto. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

Sin embargo, los inconformes han demandado desde que se hizo pública la decisión de Santa Lucía una consulta bajo los términos del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) –libre, previa e informada– de la que son merecedores por ser pueblos originarios y no como las que organiza el actual gobierno, nacionales o de “mano alzada” en mítines.

La preocupación de los vecinos de la Base Aérea es la explotación de la cuenca Cuautitlán-Pachuca, uno de los más importantes y que representa el 23 por ciento de la Cuenca del Valle de México. De ahí se abastecen varias de las zonas más sobrepobladas de la Ciudad de México, el Estado de México (35 municipios, incluido Ecatepec) e Hidalgo (13 municipios).

Son tres los municipios que colindan directamente con la Base Aérea de Santa Lucía, pero todos se nutren de la misma cuenca. Gráfico: SinEmbargo.

Ante este hecho, Mateo Martínez Urbina, médico y Presidente del Sistema de Agua Potable de Tecámac, dijo en entrevista con SinEmbargo, que se tiene que pensar en el líquido disponible, porque si el Aeropuerto Benito Juárez actualmente ocupa 100 millones de litros diarios de agua, ¿de dónde se abastecerá al Aeropuerto Felipe Ángeles cuando en 2021 inicie operaciones?

Desde hace años, estas zonas del Estado de México solo tienen agua potable la mitad del día debido a la escasez que les trajo un primer mega proyecto de Ciudades Bicentenario que les impuso el entonces Gobernador de la entidad, Enrique Peña Nieto. Se promovió como un impulso al desarrollo económico de siete municipios, pero todo devino en la construcción de fraccionamientos, tala de árboles y despojo de tierras de uso agrícola.

“En primer lugar son los fraccionamientos y ahora con el proyecto del Nuevo Aeropuerto lógicamente vendrían hoteles, más fraccionamientos, centros comerciales y eso indica más consumo de agua potable. Tenemos una crisis de agua potable en la zona y queremos evitar un infarto hídrico. Cada día somos más habitantes y se consume más agua, desgraciadamente no se trata. Nos han engañado diciendo hay plantas de tratamiento pero no, son plantas separadoras y esa agua se desperdicia. Nos angustia mucho la situación”, comentó Martínez Urbina.

Lanzó un mensaje: “Quisiéramos que el Presidente nos abriera las puertas para platicar e intentar de convencerlo o que nos convenza de por qué sí es bueno el Aeropuerto. Para nosotros no lo es”.

Los habitantes que accedieron a la entrevista lucen molestos con el nuevo gobierno y se cuestionan qué de diferente tiene al anterior. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

De acuerdo con los planes federales, la primera pista deberá estar lista en tres años, del aeropuerto de Santa Lucía y la planeación será escalable para satisfacer la demanda actual y futura de pasajeros en los próximos 50 años; tendrá una operación aérea anual de 190 mil operaciones aéreas anuales y podría cerrar en 750 mil operaciones.

El proyecto incluye una interconexión vial de 46 kilómetros, que se recorrerán en 35 minutos para el tránsito de pasajeros en vuelos de interconexión y se ha insistido en que será sustentable porque reducirá emisiones, generación de desechos, economizará agua y recursos en su construcción.

El Presidente anunció que la construcción iniciará el mes de junio, ya cuando se tenga la MIA y agregó “les adelanto, les doy una mala noticia a nuestros adversarios: ya se hizo la consulta con los ciudadanos de la zona y aceptaron la construcción. Ni modo. Ya vamos avanzando poco a poco”.

De acuerdo con los planes federales, la primera pista del aeropuerto deberá estar lista en tres años. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

Si en Atenco una decisión de un Presidente dijo que ahí se hacía el Aeropuerto, en Santa Lucía ocurrió lo mismo, así denuncian vecinos. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

IMPOSICIÓN Y DESPOJO

“Tanto en Texcoco y ahora en Tecámac hay una afrenta por parte del Gobierno en contra de los pueblos y se violan sus derechos como pueblos originarios, sus derechos a la vida, a decidir ellos la forma en como ellos quieren vivir. Quieren imponer una forma de desarrollo sustentada en el progreso y en ciertos beneficios que lejos de ser eso, traen afectaciones ambientales porque se sabe que el acuífero está sobre explotado”, comentó al respecto María de la Luz Romero Balderrama, antropóloga social.

Los habitantes que accedieron a la entrevista lucen molestos con el nuevo gobierno y se cuestionan qué de diferente tiene al anterior. En esta entidad se acumularon 12 años de gobierno de Enrique Peña, primero como Gobernador y luego como Presidente.

Tradicionalmente priista, en la elección estatal (2017) y luego en la federal (2018), se le dio al partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) un número de votos con el que logró ubicarse como segunda fuerza política en el Estado y con los que colocaron presidentes municipales en espacios que estaban prácticamente cooptados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

“Si en Atenco una decisión de un Presidente dijo que ahí se hacía el Aeropuerto, en Santa Lucía ocurrió lo mismo. ¿Entonces qué está pasando? El Gobierno actual gritó que habría un cambio, ¿pero de qué? ¿Nada más de individuo en la silla presidencial? Es el tiro de gracia hacia nosotros de parte del gobierno si se construye el Aeropuerto”, comentó al respecto Lidia Alvarado Contreras, Presidenta de la Unión de Habitantes del Municipio de Tecámac en Defensa de su territorio, Biodiversidad y Libre Determinación.

Otro factor que preocupa es lo que desate la construcción. Nicanor García Ángel, habitante del pueblo de San Lucas Xolox, Tecámac, contó que cuando se construyó la Base Aérea sacaron material del cerro de Xolox y como recompensa hicieron algunas obras en el pueblo como la iglesia y una escuela, pero tras lo ocurrido en las zonas aledañas de Texcoco en que se abrieron minas, la mayoría ilegales para la extracción de tezontle y piedras, la duda es cuántos cerros se van a explotar.

“¿Ya que van a construir en Santa Lucía, cuántos cerros van a desaparecer? Los cerros son importantes porque son fuentes de captación de agua y sin cerros, ¿dónde, cómo se hará? En el pueblo se dice que somos los más afectados por la corrupción, se dice que todos los proyectos deben ser sustentables, amigables con el medio ambiente. Entonces si este Aeropuerto no es amigable, la palabra sustentable no tiene nada que ver aquí. La sobreexplotación de los mantos acuíferos, la sobrepoblación que se está dando, ¿dónde deja lo sustentable”, agregó.

Nicanor García Ángel, habitante del pueblo de San Lucas Xolox, Tecámac, contó que cuando se construyó la Base Aérea sacaron material del cerro de Xolox y como recompensa hicieron algunas obras en el pueblo como la iglesia y una escuela. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

Una gran parte del cerro de Xolox está explotado y de acuerdo con Nicanor, la mayoría de la piedra sirvió para construir los fraccionamientos que están por todos lados de Tecámac y Zumpango.

Para Lizbeth Laguna Leal, habitante de este último municipio, la noticia del Aeropuerto fue una bomba. Habían celebrado que en Atenco no se hiciera, pero les entristeció que se considerara el proyecto de este lado porque no es por ningún lado sustentable.

“Nos dicen que habrá un desarrollo económico grande, generación de empleos, pero tristemente eso también nos prometieron cuando nos condenaron a ser ciudades bicentenario. Nos dijeron que era para mejorar, pero hoy a casi 15 años es todo lo contrario: no podemos con todos los problemas y la ruptura de ese tejido social que a diario vivimos por los daños a nuestras comunidades”, añadió.

Una gran parte del cerro de Xolox está explotado y de acuerdo con Nicanor, la mayoría de la piedra sirvió para construir los fraccionamientos que están por todos lados de Tecámac y Zumpango. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

De acuerdo con Laguna Leal, ese proyecto se tradujo en delincuencia, falta de empleo y despojo del territorio, por lo que no dudan que con el Aeropuerto sea peor porque si desde la construcción de los fraccionamientos el nivel del agua bajó, un proyecto de esa magnitud necesitará mucha más.

“Nos dicen que no nos tenemos que negar al progreso, pero si el progreso es cavar al vacío y a la muerte, no lo queremos”, sentenció.

“Hay impotencia. La gente no sabe qué hacer porque frente al Gobierno no puede defender sus recursos, porque de todos modos los van a expropiar. En todo este proyecto, como en Texcoco, se están viendo cuestiones técnicas, aeronáuticas, de infraestructura. ¿Dónde quedan los pueblos, la cultura, los vestigios arqueológicos? Es una devastación”, concluyó Romero Balderrama.