Bush no se refirió concretamente al Presidente Donald Trump, pero dijo que el hostigamiento y amenazas hacia los manifestantes afroestadounidenses eran “un fracaso impactante”.

Washington, 2 jun (EFE).- El expresidente estadounidense George W. Bush (2001-2009) abogó este martes por la “empatía” como respuesta a las protestas raciales que han sacudido el país en la última semana y consideró que es hora de que Estados Unidos examine sus trágicos fracasos.

En una declaración, Bush, que es del Partido Republicano como el Presidente Donald Trump, aseguró que junto a su esposa, Laura, han estado “angustiados por la brutal asfixia de George Floyd”, el hombre de raza negra que falleció el pasado 25 de mayo a manos de un policía blanco, pero también “perturbados por la injusticia y el miedo que asfixian” el país.

“Es hora de que escuchemos. Es hora de que Estados Unidos examine nuestros trágicos fracasos, y mientras lo hacemos, también veremos algunas de nuestras fortalezas”, señaló Bush.

El que fuera el 43º presidente de Estados Unidos consideró que “sigue siendo un fracaso sorprendente que muchos afroamericanos”, especialmente jóvenes,” sean acosados ​​y amenazados en su propio país”.

Protestas en Minneapolis. Foto: EFE.

Pero a la vez destacó como una fortaleza que los manifestantes, “protegidos por fuerzas del orden responsables, marchen por un futuro mejor”, en lo que pareció un guiño a las movilizaciones de los últimos días.

Este lunes, Trump anunció el despliegue de “miles y miles de soldados fuertemente armados” en Washington, en respuesta a las protestas que ocurridas en la capital estadounidense y que han derivado en desórdenes y destrozos de distintas vidrieras.

Trump igualmente se ha declarado dispuesto a desplegar al Ejército en las ciudades y estados que se nieguen a “tomar las medidas necesarias” para defender “la vida y la propiedad de sus residentes”.

En su mensaje, Bush apuntó que “el mayor desafío de Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo unir a personas de orígenes muy diferentes en una sola nación de justicia y oportunidad”.

De igual forma, consideró que las respuestas a los problemas del país “se encuentran viviendo de acuerdo con los ideales estadounidenses -la verdad fundamental de que todos los seres humanos son creados iguales y dotados por Dios de ciertos derechos”.

El exmandatario puntualizó que “el saqueo no es liberación, y la destrucción no es progreso”, pero indicó que la paz duradera “requiere de una justicia verdaderamente igualitaria”.

“El Estado de Derecho depende en última instancia de la equidad y la legitimidad del sistema legal. Y lograr justicia para todos es el deber de todos”, agregó Bush, al asegurar que se sirve mejor a los vecinos cuando se trata de entender su experiencia.

“Amamos a nuestros vecinos como a nosotros mismos cuando los tratamos como iguales, tanto en protección como en compasión. Hay una mejor manera: la empatía, el compromiso compartido, la acción audaz y una paz enraizada en la justicia”, planteó el exgobernante.