Rodrigo Aguilera, analista para México de The Economist Intelligence Unit, afirmó que el país es víctima de una serie de pequeños errores crónicos que se repiten sexenio tras sexenio que, combinados con el bajo nivel de efectividad de las políticas públicas, impiden que México alcance un crecimiento suficiente y sostenido.

"Hoy hemos instruido un segundo recorte al gasto público exclusivamente al Gobierno federal, no incluye a Petróleos Mexicanos, por 31.715 millones de pesos, dijo el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Foto: EFE.

El 24 de junio el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso anunció un segundo recorte al gasto del Gobierno por por 31 mil 715, para contener los efectos del llamado Brexit. Foto: EFE.

Ciudad de México, 2 de julio (SinEmbargo).– El bajo crecimiento de la economía mexicana se debe a un problema efectividad de las políticas públicas que carece de una visión de largo plazo que pueda plantear lo que el país quiere ser y lo que quiere representar en el mundo.

Rodrigo Aguilera, analista para México de The Economist Intelligence Unit, consideró que la economía mexicana ha sido víctima de una serie de pequeños errores “crónicos” y constantes que desde hace varios sexenios mantienen al país con un bajo crecimiento.

A lo anterior se debe sumar que la narrativa sobre el país ha cambiado en el entorno internacional a partir del año 2014. Durante el sexenio del panista Felipe Calderón Hinojosa [2006-2012], explicó, se hablaba del narco; los primeros años de Enrique Peña Nieto la percepción cambió hacia las reformas estructurales, pero después de casos como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y el tema “casa blanca” –la casa que la Primera Dama compró a Grupo Higa, un contratista del Gobierno por más de 7 millones de dólares– el Gobierno ha entrado en una crisis política que se ha globalizado y “ha cambiado tristemente la perspectiva de México”.

“El fracaso crónico de la economía mexicana se ha dado durante muchos sexenios, desde los años 70-80, de cómo crear una economía que crezca a tasas sostenibles, constantes y altas. Ahorita el crecimiento promedio con Peña Nieto [del Producto Interno Bruto (PIB)] no es más de 2.1 por ciento, en per cápita es 0.8 por ciento; en los años 60 era más de 6 por ciento anual, aun cuando la población estaba creciendo, y el PIB per cápita estaba arriba de 3 por ciento”, comparó.

Recordó que la promesa de las reformas estructurales, principalmente la energética, era detonar el crecimiento, sin embargo, en el camino se atravesaron factores sorpresivos, como la baja en los precios internacionales del petróleo, que llevó a la mezcla mexicana a su peor nivel en 14 años.

El 9 de mayo de 2008, el entonces Presidente Felipe Calderón anunció en cadena nacional informó sobre una propuesta que consistía en establecer para Petróleos Mexicanos (Pemex) “un nuevo régimen especial en materia de contrataciones, adquisiciones de obras públicas que sea distinto al del resto del Gobierno, lo cual le permitirá a la empresa ser muchísimo más eficiente”.

El analista señaló que si entonces se hubieran aprobado estos cambios –que fueron rechazados por el Legislativo– México pudo haber hilado un largo periodo de petroprecios altos, lo cual se hubiera reflejado en el crecimiento.

“Las otras reformas han sido positivas [entre ellas la de telecomunicaciones], son necesarias más no suficientes, aún así, si hubiéramos tenido el entorno favorable, creo que hay muchas deficiencias institucionales que hubieran diluido ese impacto”, consideró.

Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Deficiencias institucionales han diluido el efecto favorable que las reformas estructurales pudieron haber tenido en la economía mexicana, señaló Rodrigo Aguilera. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

NI CRISIS NI RECESIÓN

Rodrigo Aguilera fue enfático al señalar que a pesar del entorno internacional y la falta de un proyecto claro como país en materia de crecimiento económico, México no está en recesión.

“No estamos en recesión, son errores pequeños crónicos, pero constantes, que de alguna manera yo no veo que esta administración esté aprendiendo de estos errores”.

Hizo hincapié en que si bien el país no está en recesión, existen problemas estructurales en el manejo de la economía que impiden un crecimiento mayor y sostenido.

–¿Que problemas son estos?

–Hay un rezago educativo bastante fuerte, aún si la Reforma [Educativa] funcionara al 100 por ciento, tal vez esto es algo que no se va a ver en esta generación, tal vez se debe a la baja productividad. Resolver el asunto de la informalidad no te resuelve el problema de la informalidad, formalizar un changarro de la esquina no te dice que mañana vayan a estar haciendo autopartes. Es un problema cultural político.

Afirmó que parte del problema en los últimos años ha sido la falta de inversión pública en rubros con infraestructura, mientras que la política fiscal “ha dejado mucho que desear, no ha sido clara; cuando entró el Gobierno [de EPN] impuso una política muy restringida y posteriormente laxa, hemos visto cómo ha subido la deuda como porcentaje del PIB a niveles sí preocupantes, que ha aumentado a un ritmo de 4 a 4 por ciento del PIB anual, y aunque está dentro de un rango manejable, no concuerda con las necesidades fiscales del país, el Gobierno, Hacienda en particular, no ha comunicado bien cuál es su estrategia más allá de recortes”.

Promo-crecimiento

EL VOLATIL PESO

Explicó que es necesario tomar en cuenta que el peso es la octava moneda más comerciable en el mundo y la primera en los mercados emergentes por lo que cualquier shock financiero lo va a impactar más que a otras divisas.

Sin embargo, abundó, cuando existen este tipo de eventos, como fue la votación mayoritaria para que Reino Unido saliera de la Unión Europea [el llamado Brexit]   hubo efectos de corto plazo que se autocorrigieron, como fue el tema de las bolsas de valores y el mercado cambiario.

Ante el impacto que el Brexit generó en los mercados alrededor del mundo, México reaccionó con un recorte al gasto por 31 mil 715 millones de pesos, mismo que a juicio del entrevistado no era necesario.

“Brexit no nos obliga a nada, ese recorte que hizo Hacienda no me queda claro que obedezca al Brexit y más bien es por tapar un hueco fiscal que tenían previsto o compensar algunos recortes ya hechos de manera más sutil, no me queda claro que esto sea a raíz de Brexit”, dijo.

–¿Entonces el Brexit fue el pretexto perfecto?

–Sí. Yo creo que en este caso, para justificar este tipo de recortes pues un acontecimiento mayor da una buena excusa para hacerlo.

“Los recortes al gasto duelen, pero no se traducen en beneficios, en políticas sociales, no hay un proceso auto evaluativo de por qué no está rindiendo esa política”, añadió.

Agregó que el hecho de que el peso se haya recuperado después del impacto que tuvo en su cotización ante el dólar en las horas posteriores a la votación, refuerzan la idea de que el recorte no era necesario.

“El ‘viernes negro’ –como se le llamo a la jornada t Brexit en la que cayeron la mayoría de las bolsas de valores en el mundo– pudo haber tenido un impacto más grande, no hay garantía de que el peso se debilite aún más, aún no hemos visto todas las consecuencias políticas que al final tendrá el Brexit, si habrá un segundo referéndum, la renuncia del Primer Ministro… Hay una enorme incertidumbre. Posiblemente también renuncie el líder de la oposición, hay un caos político severo y no sabemos que efecto puede haber en los mercados, pero estos mercados se autocorrigen y siento que lo peor ya pasó”, indicó.

El analista de The Economist Intelligence Unit aclaró que no todos los movimientos en el peso pueden atribuirse al manejo del Gobierno mexicano, ya que, a veces, concuerdan con un evento político económico internacional que puede llegar a afectarlo.

“Pero el riesgo es que vemos un peso que se sube, se baja, se fortalece en el mercado cambiario, no hay manera de predecir, lo que sí se puede asegurar es que el peso va a estar más débil este año que el año anterior, difícilmente va a regresar a los 17 [pesos por dólar], por ejemplo, ni hablar de 16 o 15”, agregó.

Sobre las acciones implementadas por el Banco de México (Banxico) para proteger al peso de eventos externos señaló que la pregunta en este caso es si queremos blindar a la moneda o no.

“La manera es utilizar reservas internacionales, la decisión es si Banxico cree que es prudente utilizar reservas para defender al peso, en un entorno en el que la cuenta corriente de la balanza de pagos ha empeorado, si considera prudente utilizar reservas para fortalecer el peso”, agregó.

Toda intervención para fortalecer el peso, continuó, es remar contra corriente; “en los mercados, ya hemos tenido lecciones de que tal vez si haya un beneficio marginal en esto, pero a la larga, remar contra corriente”.