La pieza fue encontrada en la ciudad de Tarragona y se presume que es el último collar hecho por los neandertales. Asimismo, se trata de la primera pieza en su tipo que se encuentra en la península ibérica.

España, 2 de noviembre (RT).– Un hueso de garra de águila imperial de 40 mil años de antigüedad, que fue descubierto en una cueva en España, podría ser parte de un collar hecho por los neandertales, dejando en evidencia que estos homínidos elaboraban objetos con fines ornamentales y simbólicos, según un nuevo estudio publicado esta semana en la revista Science Advances.

La pieza encontrada en Cova Foradada, en Calafell, Tarragona, sería “el último collar hecho por los neandertales” y es la primera pieza de este tipo que se halla en la península ibérica, señala en un comunicado Antonio Rodríguez-Hidalgo, autor principal de la investigación.

EXCLUSIVAMENTE CON FINES DECORATIVOS

“Los neandertales usaron garras de águila como elementos simbólicos, probablemente como collares, desde los inicios del paleolítico medio”, asegura Rodríguez-Hidalgo. Las garras de águila son uno de los símbolos ornamentales más antiguos de Europa, incluso más antiguos que las conchas marinas utilizadas por el Homo sapiens en el norte de África, evidenciando que los neandertales pudieron haber sido más complejos de lo que se pensaba.

Las marcas encontradas en los restos del ave revelaron además que el animal se usó exclusivamente con fines decorativos y no para la alimentación.

LEGADO CULTURAL

Asimismo, se determinó que el nuevo hallazgo pertenece a la cultura Chatelperroniense, propia de los últimos neandertales que habitaron Europa y corresponde al momento en que esta especie de homínido entró en contacto con el Homo sapiens. El autor del estudio incluso sugiere que pudo haberse producido una transmisión cultural de los neandertales a los humanos modernos, quienes adoptaron esta práctica tras su llegada desde África.

“Si aceptamos esta interpretación, entonces los neandertales habrían tenido estructuras sociales y culturales lo suficientemente complejas como para transmitir el uso y el significado de estos códigos tanto en el tiempo, de generación en generación, como a través del espacio”, concluyen los autores del estudio.

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