El segundo piso del periférico de la Ciudad de México incrementó en 34 por ciento el tráfico. Foto: Diego Simón Sánchez, Cuartoscuro

Ángélica Simón*

¿Cuántos automovilistas han vivido la experiencia de tomar los segundos pisos con la ilusión de no encontrar congestión vehicular para toparse con un gran estacionamiento elevado del que es más complicado salir?

Me atrevo a asegurar que todos al menos una vez.

¿Cuántas personas que necesitan desplazarse de un municipio o otro o a una entidad distinta cuentan con vehículo o pueden pagar un peaje diariamente? Una minoría seguramente.

Más allá de suposiciones, hay datos para asegurar que los segundos pisos no resuelven los problemas de movilidad para la mayoría de la población que requiere desplazarse todos los días.

El segundo piso del periférico de la Ciudad de México incrementó en 34 por ciento el tráfico. Por otro lado este tipo de infraestructura genera inequidad, toda vez que en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) solo el 20% de los viajes se realizan en automóvil.

No señor Presidente Andrés Manuel López Obrador, no señor Gobernador Alfredo del Mazo, el reciente anuncio sobre la construcción de un segundo piso que pretende conectar al municipio de Ecatepec, Estado de México con la Ciudad de México, como parte del primer paquete del Plan Nacional de Infraestructura del país, no solucionará el problema de transporte y conexión entre Ecatepec y la capital del país.

Los segundos pisos, viaductos y distribuidores viales no son soluciones reales para la movilidad por generar más tráfico en el mediano plazo y por lo tanto, no son proyectos sustentables.

Por ello, desde la Coalición Cero Emisiones conformada por Bicitekas, El Poder del Consumidor, FOTCA, y Greenpeace México señalamos la necesidad de que se reconsidere invertir los siete mil 560 millones de pesos contemplados para esa obra en infraestructura de movilidad sustentable que ofrezca mejores soluciones a través de un proyecto de transporte público de alta calidad, como podría ser la construcción de un corredor estructurado de 50 kilómetros (Metrobús y/o Trolebús), incluyendo mejoras en banquetas, un sistema de cobro inteligente, así como la adquisición de hasta 340 autobuses articulados con capacidad de 240 personas.

De continuar con el modelo de autopistas elevadas, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) estaría impulsando un modelo de movilidad excluyente. Lo que se requiere es un modelo que priorice el transporte público masivo de calidad para que sirva al otro 80 de viajes que no se hacer en auto.

No se requiere descubrir el hilo negro. Debería invertirse más recursos en la extensión de la línea 4 del metro o la línea 4 de Mexibús a Ecatepec, así como en la integración con el Metrobús, lo cual beneficiaría a miles de personas y resolvería en gran medida los problemas de movilidad en Indios Verdes. Sin embargo, el gobierno Federal ha decidido recortar la inversión en la línea 4 de metro, impidiendo que esto suceda.

Es lamentable que este Gobierno siga apostando a un modelo que ya ha probado su ineficiencia. Asimismo, que no le importe incumplir los acuerdos internacionales firmados por el gobierno federal, entre ellos el Programa Nacional de Desarrollo Urbano (objetivo 4); la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano (Titulo Séptimo); la Ley General de Cambio Climático (artículo 34), y la firma de la Nueva Agenda Urbana en Habitat III (Punto 114), en donde se suscribió el compromiso de priorizar la inversión en transporte sustentable sobre el automóvil particular con la finalidad de reducir los efectos negativos de este último.

Exigimos decisiones en favor de las mayorías y de la sustentabilidad.

Mayor información en www.greenpeace.org.mx
*Angélica Simón es coordinadora de medios de Greenpeace