¿Por qué la COVID afecta mucho más a los adultos mayores? La inmunosenescencia es fundamental

02/12/2020 - 10:25 am

¿Por qué la infección del SARS-CoV-2 está golpeando de forma más grave a este colectivo? Un médico especialista en Geriatría explica primero que entre las personas mayores tiene lugar el fenómeno de la “inmunosenescencia“, por el que tienen una respuesta inmune inferior frente a las agresiones a la de etapas anteriores, como la edad adulta o joven.

Madrid, 2 de diciembre (Europa Press).- Alrededor del 80 por ciento de las personas fallecidas por la COVID-19 a día de hoy en España tienen 70 o más años, y además de todos los fallecidos en España por esta infección, entre el 50 y el 60 por ciento son personas que vivían en residencias de mayores, según asegura en una entrevista con Europa Press el doctor José Augusto García Navarro, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

¿Por qué la infección del SARS-CoV-2 está golpeando de forma más grave a este colectivo? El también médico especialista en Geriatría explica primero que entre las personas mayores tiene lugar el fenómeno de la “inmunosenescencia“, por el que tienen una respuesta inmune inferior frente a las agresiones a la de etapas anteriores, como la edad adulta o joven.

“Tu sistema inmune es más fuerte siendo joven y adulto pero se va ‘debilitando’ conforme vas ganando años. Es peor cuanta más edad se tiene en la vida. Es una pérdida normal y natural de la respuesta de nuestro sistema inmunológico asociada a la edad. Ante cualquier infección, por tanto, siempre es una respuesta inmune menos potente en las personas de edad avanzada que en los adultos y jóvenes”, agrega.

Entre las personas mayores tiene lugar el fenómeno de la “inmunosenescencia”, por el que tienen una respuesta inmune inferior frente a las agresiones a la de etapas anteriores. Foto: Ariana Cubillos, AP

En esta misma línea trabaja el presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), el doctor Marcos López Hoyos, quien incide igualmente en una entrevista con Europa Press, en la idea de que la población de edad más avanzada tiene, en primer lugar, alguna patología asociada que hace que una infección como la COVID le descompense e induzca un cuadro más grave de enfermedad.

“Desde el punto de vista inmunitario, la capacidad de nuestra respuesta está más debilitada a mayor edad por un proceso que denominamos ‘inmunosenescencia’. Además, el mismo proceso de envejecimiento induce de forma contrapuesta una alteración en la regulación de esa respuesta que hace que la gente de más edad, cuando sufre una COVID grave, se dispare y genere la conocida ‘tormenta de citocinas’ que ocasiona una alta tasa de mortalidad”, explica.

LA EDAD NO LO ES TODO

Ahora bien, el doctor García Navarro, también director general del Consorcio de Salud y Atención Social de Cataluña, afirma que la edad no lo es todo y dentro del envejecimiento también hay una “heterogeneidad enorme”, habiendo por ejemplo personas de 77 años que están muy flojas, mientras que otras se encuentran fenomenal y son plenamente capaces en su vida diaria a pesar de presentar una edad avanzada.

Aquí pone el ejemplo de Mick Jagger, de The Rolling Stones, que tenía previsto hacer una gira de 20 conciertos y no la han hecho por la coyuntura de la COVID-19, y que está muy bien con su edad. Por eso, puntualiza que con la inmunosenescencia pasaría lo mismo, que hay “personas que son muy válidas y potentes a pesar de la edad” frente a las infecciones.

Otra de las razones por las que la COVID-19 está siendo más grave en las personas de edad avanzada es por las enfermedades crónicas, más frecuentes conforme vamos ganando años, y que según añade el presidente de la SEGG, se trata de unas patologías que además son capaces de mermar la respuesta inmune de la persona.

En concreto, cita a la diabetes, una patología que “disminuye la respuesta inmunológica en las personas a cualquier edad”, y que además es más prevalente en las personas de edades más avanzadas. Hablamos de la diabetes tipo 2.

Otra de las razones por las que la COVID-19 está siendo más grave en las personas de edad avanzada es por las enfermedades crónicas. Foto: Jorge Luis Plata, EFE

De hecho, el doctor García Navarro subraya que la suma de las enfermedades crónicas en las edades más avanzadas, más la inmunosenescencia, hace que la COVID-19 sea más grave en el colectivo, y tengan más papeletas a la hora de ser hospitalizados por esta infección y de fallecer.

“La evolución de la enfermedad es mucho peor en las personas mayores por ese acúmulo de aspectos. Además, la EPOC, la diabetes, y la cardiopatía isquémica se asocian de forma muy directa a la COVID-19, así como las conductas sedentarias asociadas a la obesidad”, añade.

Según apunta el médico especialista en Geriatría, “las residencia de mayores son las más afectadas porque allí viven las personas de edades más avanzadas que, por regla general, suelen ser las más débiles, llegando a ingresar personas que de media tienen siete enfermedades crónicas, y consumen en torno a 11 fármacos al día, presentando en su mayoría una dependencia física, y necesitando ayuda para su vida diaria”.

Además, la mitad aproximadamente, añade García Navarro, tiene una demencia con deterioro cognitivo moderado o grave, por lo que se están dando casos de personas en sus últimas fases de su vida, con enfermedades crónicas y sistemas inmunes débiles. “Falta por saber qué nos dicen los estudios genéticos sobre la COVID-19 y que determinarían por qué unas personas pueden llegar a ser asintomáticas, o presentan cuadros más leves de enfermedad, mientras que otras no”, aprecia el doctor.

EL PAPEL DE LA VACUNACIÓN PARA PROTEGERLES

Con todo ello, a juicio del doctor López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología, es importante un concepto que va tomando cada día más peso y que ha demostrado reducir la incidencia de otras infecciones virales, “la Inmunidad Entrenada”, que se puede conseguir empleando vacunas frente a otros microorganismos distintos del que queremos combatir.

“Por ejemplo, en la COVID-19 parece haber evidencias preliminares, y se están estudiando en ensayos clínicos, de que la vacunación frente a la tuberculosis (con la vacuna de BCG) o frente a la gripe, son capaces de ‘entrenar’ a las células de esa parte de la respuesta inmunitaria no tan especializada, que llamamos ‘innata o natural’, y que hace que dichas células estén preparadas para un posible encuentro con el SARS-CoV-2, mejor que si no nos vacunamos”, destaca.

Además, la mitad aproximadamente, añade García Navarro, tiene una demencia con deterioro cognitivo moderado o grave, por lo que se están dando casos de personas en sus últimas fases de su vida, con enfermedades crónicas y sistemas inmunes débiles. Foto: Emilio Morenatti, AP

Por ello, el también jefe de Servicio de Inmunología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander resalta que la vacunación frente a la gripe este año está recomendada en sanitarios y población de riesgo (ancianos y enfermos con patologías crónicas) porque evita la gripe y también porque protege de forma indirecta frente a la COVID.

El presidente de la SEGG, advierte en este punto de que, por ejemplo, con la vacuna de la tosferina, que se pone cuando se es pequeño, se está planteando de nuevo el ponérsela a las personas de edad avanzada a modo de recuerdo para potenciar el sistema inmune de este colectivo.

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