Brasil se hunde en una crisis de salud mientras en el mundo hay alivio. ¿Qué está sucediendo? Una sospechosa es la variante P.1. En enero, un estudio realizado por investigadores del gobierno encontró que la variante estaba presente en el 91 por ciento de las muestras secuenciadas en el estado de Amazonas. A fines de febrero, los funcionarios de salud habían informado casos de la variante en 21 de los 26 estados brasileños. ¿Qué está pasando?

–Con información de Associated Press y EFE

Rio de Janeiro/Nueva York/Ciudad de México, 3 de marzo (SinEmbargo).– Brasil va en sentido contrario al resto de casi todo el mundo. Cuando los contagios y fallecidos por COVID-19 disminuyen en el promedio global, en Brasil aumentan a niveles tan alarmantes que los científicos han fijado su atención justo allá. ¿Es la mutación lo que hace incontrolable la pandemia? ¿Qué es?

Desde enero, los científicos descubrieron que una nueva variante, que se conoció como P.1, se había vuelto dominante en varias entidades brasileñas. En cuestión de semanas, su peligro se hizo evidente cuando los hospitales de la ciudad se quedaron sin oxígeno en medio de una aglomeración de pacientes, lo que provocó que decenas de personas murieran por asfixia.

Manuela Andreoni, Ernesto Londoño y Letícia Casado, periodistas de The New York Times, cuentan desde Río de Janeiro que la COVID-19 ya dejó un rastro de muerte y desesperación en Brasil, uno de los peores del mundo, pero ahora, un año después de la pandemia, el país está estableciendo otro récord desgarrador. “Ninguna otra nación que experimentó un brote tan importante todavía está lidiando con un número récord de muertes y un sistema de atención médica al borde del colapso. En cambio, muchas otras naciones más afectadas están dando pasos tentativos hacia una apariencia de normalidad”.

Pero Brasil está luchando contra una variante más contagiosa que ha pisoteado una ciudad importante y se está extendiendo a otras, incluso cuando los brasileños descartan las medidas de precaución que podrían mantenerlos a salvo. El martes, Brasil registró más de mil 700 muertes por COVID-19, la cifra más alta de la pandemia en un solo día.

“Las noticias empeoraron para Brasil, y posiblemente para el mundo”, dicen los periodistas. “Los estudios preliminares sugieren que la variante que arrasó la ciudad de Manaus no solo es más contagiosa, sino que también parece capaz de infectar a algunas personas que ya se han recuperado de otras versiones del virus. Y la variante ha traspasado las fronteras de Brasil, apareciendo en otras dos docenas de países y en pequeñas cantidades en Estados Unidos”.

Un hombre camina frente a un mural en la estación de autobuses de Luziania, un suburbio de Brasilia, el jueves 25 de febrero de 2021. Foto: Eraldo Peres, AP.

Aunque los ensayos de varias vacunas indican que pueden proteger contra enfermedades graves incluso cuando no previenen la infección por la variante, la mayor parte del mundo no ha sido inoculada. “Eso significa que incluso las personas que se habían recuperado y pensaban que estaban a salvo por ahora podrían estar todavía en riesgo, y que los líderes mundiales podrían, una vez más, levantar las restricciones demasiado pronto”.

En enero, un estudio realizado por investigadores del gobierno encontró que la variante estaba presente en el 91 por ciento de las muestras secuenciadas en el estado de Amazonas. A fines de febrero, los funcionarios de salud habían informado casos de la variante P.1 en 21 de los 26 estados brasileños, pero sin más pruebas es difícil medir su prevalencia. A lo largo de la pandemia, los investigadores han dicho que las reinfecciones por COVID-19 parecen ser extremadamente raras, lo que ha permitido que las personas que se recuperan presuman que tienen inmunidad, al menos por un tiempo.

Pero eso fue antes de que apareciera P.1.

LA MUERTE

De acuerdo con el balance divulgado por el Consejo Nacional de Secretarios de Salud (Conass), en total ya son 257 mil 361 decesos en el gigante suramericano desde el 26 de febrero de 2020, cuando fue notificado el primer caso del coronavirus en el país y en toda Latinoamérica. Los datos del Conass alimentan la base divulgada diariamente por el Ministerio de Salud, que al parecer tuvo problemas para actualizar las cifras en sus páginas.

Las cifras confirman a Brasil, con más de 210 millones de habitantes, como uno de los países del mundo más azotados por la pandemia y el segundo después de Estados Unidos en número de fallecidos por COVID. Desde hace 40 días el promedio de decesos diarios por el virus no baja del millar y el de contagios se sitúa por los 50 mil, y el promedio de muertes en la última semana se ubicó este martes en 1,262 diarias, el mayor registrado desde el inicio de la pandemia.

A la fecha, la tasa de mortalidad por el virus en Brasil subió hasta 122.5 decesos por cada 100 mil habitantes, mientras que la incidencia de la enfermedad llegó a 5 mil 066.4 contagiados por cada 100 mil individuos. La tasa de letalidad de la enfermedad se mantuvo en el 2.4 por ciento del total de la población. En cuanto a los contagios, el Conass confirmó 59 mil 925 nuevos casos en la última jornada, con lo que el número de infectados en el país ascendió a los 10 millones 646 mil 926.

Fotografía de archivo del 22 de enero de 2021 de un empleado público de servicios funerarios sacando el cuerpo de Jose Bernardino Ferreria, un hombre de 77 años que murió por complicaciones relacionadas con COVID-19 en su casa, en Manuas, Amazonas. Foto: Edmar Barros, AP.

Brasil vive el peor momento de la pandemia, con una segunda ola del virus desenfrenada y más virulenta debido a la circulación en el país de la variante P.1, considerada por los expertos como una cepa más contagiosa, según estudios preliminares. La mitad del país está al borde del colapso hospitalario, con las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) copadas en más de un 80 por ciento, y semiparalizado por el endurecimiento de las restricciones impuestas por los gobiernos regionales para intentar frenar la propagación del virus.

SAO PAULO, 60 MIL MUERTOS

Desde que la COVID llegó a Brasil, un año atrás, el epicentro de la pandemia ha sido Sao Paulo, el estado más poblado e industrializado del país, con unos 46 millones de habitantes. Este martes, Sao Paulo también registró el mayor número de fallecidos en un solo día desde que el virus llegó al gigante suramericano, con 426 decesos por covid en la últimas 24 horas, con lo que el total de víctimas ya sobrepasó los 60 mil óbitos en el estado.

De acuerdo con el informe diario de la Secretaría de Salud paulista, también se registraron 10 mil 168 nuevos casos por covid en la última jornada y el número de casos confirmados ya suma 2 millones 054 mil 867 desde el inicio de la pandemia. El aumento en el número de muertes y contagios ha obligado a algunos municipios de Sao Paulo a endurecer las medidas y el Gobierno regional no descarta decretar un confinamiento si la situación empeora.

Desde el fin de semana Sao Paulo endureció la restricción de circulación diariamente por seis horas, a partir de las 23:00 horas, con el cierre de todos los comercios y servicios, salvo aquellos considerados como esenciales. Otras 12 regiones del país han decretado toques de queda en las noches y la capital, Brasilia, cerró por dos semanas negocios y escuelas durante las 24 horas.

El colapso hospitalario amenaza a 17 ciudades capitales, entre ellas Porto Alegre, la capital de Río Grande do Sul, donde el uso de las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) llegó al 119 por ciento de su capacidad. Hasta el momento, Amazonas era el único estado que se había visto en la necesidad de trasladar pacientes a otras regiones, pero este martes Santa Catarina anunció que trasladará algunos pacientes a hospitales de Espíritu Santo tras no tener más disponibilidad en sus UCIs.