Una de las preocupaciones ahora en China, toda vez que la enfermedad parece bajo control, es evitar que los portadores del virus que no presentan síntomas generen un rebrote una vez se levanten las restricciones relacionadas con la epidemia, algo para lo que Wang reclama que todo aquel que salga de Hubei sea sometido a pruebas del coronavirus.

Pekín, China, 3 de abril (EFE).- La provincia de Henan, en el centro de China, está investigando cuatro contagios recientes por COVID-19 tras poner bajo cuarentena al condado en el que se produjeron, informa hoy el diario hongkonés South China Morning Post.

Según estas informaciones, tres médicos de un hospital del condado de Jia dieron positivo por coronavirus este fin de semana aunque no presentan síntomas, lo que ha generado temores de que la zona, donde viven unas 600 mil personas, registre una nueva oleada de infecciones.

Uno de ellos, según la prensa oficial, había visitado Wuhan -capital de la vecina provincia de Hubei y foco de la epidemia- antes del Año Nuevo lunar, y cenó con los otros dos médicos hace más de dos semanas.

Asimismo, las autoridades también investigan los contactos cercanos de un limpiador que vive a unos cien kilómetros, amigo de uno de los doctores contagiados y que regresó a Jia desde el lugar donde trabaja, a unos 100 kilómetros de distancia, antes de mostrar síntomas y de dar positivo en las pruebas.

En las últimas semanas, en la zona se insistió en que la epidemia estaba bajo control y que la vida volvería pronto a la normalidad.

Los altos cargos del Gobierno local de Pingdingshan, ciudad de la que depende el condado de Jia, se reunieron recientemente en un restaurante para cenar en mesas separadas con el objetivo de demostrar a la población que las medidas de distanciamiento social eran efectivas.

Citado por el rotativo hongkonés, el presidente de la Universidad Médica de Cantón (sureste), Wang Xinhua, elogió la decisión de poner a Jia en cuarentena para prevenir una segunda ola de contagios del coronavirus”.

“En general, hacer seguimiento y poner en cuarentena a los contactos cercanos (de los infectados) será suficiente para prevenir esa segunda ola”, indicó, aunque advirtió de que “no será posible cerrar todas las ciudades con pacientes asintomáticos”.

Precisamente una de las preocupaciones ahora en China, toda vez que la enfermedad parece bajo control, es evitar que los portadores del virus que no presentan síntomas generen un rebrote una vez se levanten las restricciones relacionadas con la epidemia, algo para lo que Wang reclama que todo aquel que salga de Hubei sea sometido a pruebas del coronavirus.

De hecho, ante los crecientes temores y las dudas sobre las cifras oficiales, la Comisión Nacional de Sanidad comenzó este miércoles a incluir los nuevos casos asintomáticos en su parte diario, aunque no incluye el acumulado de portadores sin síntomas hasta el momento.

El último balance, publicado hoy, muestra que en la última jornada se registraron 60 nuevos casos de infecciones asintomáticas, siete de ellas procedentes del extranjero.

Otro de los escenarios que intenta evitar Pekín es que quienes regresan a China de países afectados por la pandemia vuelvan a propagar el virus en el país donde brotó, algo para lo que ha prohibido la entrada de extranjeros y ha limitado al máximo el número de vuelos internacionales.

Según indicó ayer el número dos de la Administración de Aviación Civil, Lu Erxue, por el momento no habrá más de 134 vuelos internacionales a la semana, operados por 47 aerolíneas a 61 destinos en 40 países.

Este cierre casi total de las fronteras solo permite que algunos chinos en el exterior regresen a su país -China sigue fletando vuelos para traer de vuelta a algunos de sus ciudadanos-, aunque están obligados a someterse a pruebas y a pasar una cuarentena de catorce días en la que se les somete a seguimiento médico.