A pesar de que sabemos mucho o poco sobre la importancia de los bosques, seguimos contribuyendo con su desaparición. Foto: Pexels.com

Empezaré este escrito con un hecho indiscutible: los bosques son vitales. Trataré de ser breve ya que este tema es muy extenso.

Si tuviste el privilegio de asistir a la escuela, es posible que recuerdes haber recibido educación ambiental básica (o bastante básica) en algún punto, quizá hasta te lo hayan comentado en tu propia casa. Lo que siempre nos mencionaban cuando se hablaba de las áreas naturales es que los bosques nos brindan oxígeno, recursos y que albergan a muchas especies. Si a caso se profundizaba más en el tema, se incluía en la conversación su rol en la prevención de la erosión del suelo, el control de la temperatura y el almacenamiento del dióxido de carbono.

A pesar de que sabemos mucho o poco sobre la importancia de los bosques, seguimos contribuyendo con su desaparición. Nuestras elecciones a la hora de comprar comida, vestimenta, muebles, etc.. impactan de maneras que tal vez no imaginamos. Este escrito estará enfocado en la ganadería.

La ganadería no es un sistema sostenible. A nivel mundial, la elaboración de productos lácteos y de carne utiliza el 83 por ciento de las tierras agrícolas y producen el 60 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura (Science, 2018). Hablar de métodos sostenibles cuando se habla de la ganadería es algo que se está tratando de hacer más para seguir defendiendo esta actividad, pero, incluso utilizando métodos considerados “sostenibles”, el impacto ambiental de los productos de origen vegetal sigue siendo más bajo, prueba de ello es un estudio de la Universidad de Oxford realizado en 2018. Este estudio demostró que incluso tomando como referencia los productos lácteos y cárnicos de menor impacto ambiental, estos causan más afectaciones ambientales que los productos de origen vegetal de mayor impacto.

Chícharos, una fuente de proteína accesible. Foto: Pexels.com

Ejemplo: la carne de vacas de bajo impacto ambiental requiere de 36 veces más terreno (tierra) que producir chícharos, una fuente de proteína accesible que está ganando popularidad en el mercado.

El mismo estudio de la Universidad de Oxford planteó el siguiente supuesto: si todas las personas dejaran de comer animales y productos lácteos, el uso de las tierras agrícolas a escala global podría reducirse en un 75 por ciento, ¡el área equivalente al tamaño de EU, China, Australia y la Unión Europea combinados!

Si todas las personas dejaran de comer animales y productos lácteos, el uso de las tierras agrícolas a escala global podría reducirse en un 75 por ciento. Foto: Vegan Outreach

Extensiones inmensas de áreas naturales como bosques, humedales y pastizales son modificados para ser utilizados con fines de pastoreo y cultivo de alimentos que serán utilizados para alimentar a los animales directamente, cuando la creencia popular es que la deforestación del Amazonas es a causa de los cultivos y recursos que van a ser destinados para nuestro uso y consumo directo (madera, papel, soya, cebada). Casi 2/3 de todos los cultivos de soya, maíz y cebada y aproximadamente 1/3 de todos los cultivos de granos se utilizan para alimentar a los animales explotados en las granjas, por lo que reducir el consumo de productos de origen animal haría que las tierras destinadas para la alimentación de los animales estén disponibles para otros usos (Lancet, 2019).

El equipo de investigación de la Universidad de Wisconsin-Madison (2018) comparó el uso de tierra individual de cada alimento de origen animal en el sistema alimentario de los EU con el de una alternativa basada en plantas comparable a nivel nutricional. Encontraron que reemplazar todos los productos de origen animal podría alimentar y mantener a 350 millones de personas adicionales. También encontraron que un área de tierra capaz de producir 100 gramos de proteína comestible proveniente de las plantas solo podría producir 60 gramos de proteína comestible proveniente de los huevos, 50 gramos de proteína de los pollos, 25 gramos de proteína de los productos lácteos, 10 gramos de proteína de los cerdos, y solo 4 gramos de proteína de la carne de vacas.

Esta problemática es muy grande y tiene muchas maneras de ser abordada, lo más importante es que no seamos indiferentes y tomemos acción. Adoptar una alimentación basada en plantas puede hacer una diferencia grandísima y es una manera más sostenible de alimentarnos.

Si deseas comenzar a hacer cambios en tus hábitos de consumo, considera unirte al Semanario Vegano, nuestro programa gratuito en línea: veganoutreach.org/semanario-vegano

Considera unirte al Semanario Vegano. Foto: Vegan Outreach