Paseo ciclista en CdMx. Foto: Cuartoscuro.

Por Ornela Garelli

En el contexto de las próximas elecciones, desde la campaña de Consumo Responsable de Greenpeace México contactamos a las candidatas y candidatos a presidencias municipales y alcaldías de las principales ciudades del país (Puebla, Monterrey, Toluca, Guadalajara, Xalapa, San Luis Potosí y CDMX) para demandarles ciudades más sostenibles y resilientes.

Las ciudades son los mayores centros de actividad económica y de consumo. Por lo tanto, más del 70% de las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero se originan en éstas. En México, se estima que en menos de 10 años (para el año 2030), el 90% de la población viva en zonas urbanas y dada la contribución de las ciudades al fenómeno del cambio climático, su expansión las convierte en parte importante del problema, pero también de la solución.

La pandemia por COVID-19 ha vuelto aún más evidente el importante papel que deben cumplir las ciudades para poder contar con sociedades más resilientes que puedan hacer frente a las crisis actuales y futuras, incluido el cambio climático. De acuerdo a la Asamblea General de la ONU, la resiliencia es una habilidad que tiene una sociedad o comunidad expuesta a peligros para resistir, adaptarse, transformarse o recuperarse de los efectos de estos peligros de una forma eficiente. Cuando las crisis llegan, la severidad de sus impactos en cada uno de nosotros o en nuestras sociedades dependerá de nuestro nivel de vulnerabilidad, de nuestra preparación y de nuestras capacidades de recuperación.

¿Cómo podemos construir ciudades resilientes y sostenibles que nos permitan no solo ser menos vulnerables ante las problemáticas futuras sino también ser capaces de prevenirlas? El cambio climático y la pandemia por COVID-19 no pueden entenderse fuera del marco del modelo económico dominante, un modelo de producción y consumo masivos que se basa en la explotación de la naturaleza y de las personas, generando desigualdad y degradación ambiental. Por ello, vemos a las ciudades como importantes espacios donde están surgiendo voces en contra y alternativas a este modelo que deben impulsarse y fortalecerse.

Para combatir la agricultura industrial, altamente dañina para el planeta y la salud, buscamos que todos los mexicanos y mexicanas tengan acceso a alimentos saludables, libres de agrotóxicos y transgénicos, que sean locales y ecológicos. Para combatir la contaminación por plásticos y la cultura del usar y tirar – de la cual se sirven las empresas para vendernos cosas con una vida útil muy corta y así sigamos comprando- buscamos el acceso de la ciudadanía a productos que sean libres de plásticos y de otros empaques de un solo uso y que existan opciones locales, provenientes del comercio justo, que protejan el ambiente y a las personas. Pero para ello, necesitamos dar cabida a estas alternativas en las grandes urbes.

Que las personas podamos alcanzar estilos de vida sostenibles depende en gran medida de las alternativas que las autoridades de cada ciudad pongan a nuestro alcance, a través de una gestión diferente y eficiente de recursos, que van desde el agua hasta el espacio público, para garantizar nuestros derechos. Por eso, demandamos a las y los candidatos comprometerse a garantizar -a través de la asignación de parques, plazas y otros espacios físicos localizados en el municipio- espacios públicos permanentes, gratuitos, legales, seguros y accesibles donde establecer huertos urbanos y mercados destinados a iniciativas de consumo alternativo, así como contar con una estrategia gubernamental y presupuesto para su operación y permanencia.

Las ciudadanas y ciudadanos necesitamos más espacios en nuestras ciudades donde podamos cultivar nuestros propios alimentos, donde podamos visitar iniciativas, como mercados de productores o tianguis agroecológicos, que nos brinden acceso a alimentos y productos que cuiden nuestra salud y la del planeta.  Por ello, en los próximos días esperamos que las candidatas y candidatos a cargos públicos en las ciudades se comprometan a la democratización del espacio público y hagan parte esencial de sus agendas políticas la creación de ciudades más verdes y justas.

Para cerrar, no puedo dejar de mencionar lo complicado que es tener acceso a las candidatas y candidatos a cargos públicos en nuestro país, ya que en buena parte de los casos sus direcciones de correo electrónico no están disponibles públicamente y los partidos políticos no siempre se muestran dispuestos a compartir algún canal para hacerles llegar nuestras propuestas. Por ello, es muy importante que los partidos y candidatos habiliten canales de comunicación que permitan a la ciudadanía compartir sus propuestas y conocer de mejor manera la agenda política de los contendientes, de modo que podamos ejercer nuestro derecho a un voto informado.

 

*Ornela Garelli es especialista en Consumo y cambio climático de Greenpeace México