Luego de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el arquitecto Iñaki Echeverría coordina el Parque Ecológico Lago de Texcoco para recuperar lagunas y espacios recreativos, pese a la incertidumbre de los ajustes presupuestales por la COVID-19 que redujo el equipo a 30 personas. El paisajista urbano aclaró que no es un proyecto inmobiliario y, dijo, se realiza sobre zonas sin conflicto territorial.

Ciudad de México, 3 de julio (SinEmbargo).– Graznidos de decenas de patos se combinan con el sonido de su vuelo en parvada sobre el Lago Nabor Carrillo, donde se desarrolla desde 2019 uno de los parques ecológicos más grandes del mundo en 12 mil 300 hectáreas bajo la coordinación del arquitecto y paisajista urbano Iñaki Echeverría, quien pese a la incertidumbre por los ajustes presupuestales en el Gobierno federal confía en que avance por fases.

Después de la cancelación por consulta ciudadana del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) en Texcoco, Estado de México, entre otros argumentos para rescatar este Lago, en enero de 2019 la titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Blanca Jiménez Cisneros, anunció que el arquitecto Iñaki Echeverría se encargaría del Proyecto Parque Ecológico Lago de Texcoco, una obra más grande que el Bosque de Chapultepec (647 hectáreas) o que el Central Park en Nueva York (339 hectáreas).

Las acciones planeadas para 2020 y 2021 son recuperar con agua de lluvia y tratada el Lago Nabor Carillo que estaba en proceso de desecación y la Laguna Recreativa que también ya estaba desecada; introducir con suelos mejorados espacios deportivos y culturales en la zona de campamentos de las empresas constructoras que se habían instalado; y recuperar las Lagunas Xalapango y Texcoco Norte que se destruyeron durante la construcción del NAICM, explicó Echeverría esta semana durante un webinar de Estrategias para la Adaptación al Cambio Climático (EACC).

También en los próximos años se permitirá que la Ciénega de San Juan –al norte de la barda de la obra negra– derrame hacia el sur de forma natural para inundar zonas de humedales; y para la construcción de un vivero para cultivar especies de flora acaba de otorgarse el contrato a la mexicana ICA.

“Es un territorio enorme. Crea un acto de justicia histórico a la zona más olvidada del Valle que es el oriente”, dijo Echeverría. “Es para socializar y facilitar que la gente empiece a generar una conciencia sobre lo que existe y el potencial de esta zona de la ciudad”.

Partes del proyecto: vivero, espacios deportivos y culturales, así como lagunas en el Lago Nabor Carillo y las obras negras del NAICM. Imagen: Presentación de Iñaki Echeverría.

El paisajista urbano llevaba casi 20 años planeándolo de manera informal hasta que el Gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) lo requirió para “restaurar el ecosistema perdido”. En 2016 se inauguró un Parque en Texcoco con canchas deportivas y juegos para niños, pero luce abandonado. La Administración de Andrés Manuel López Obrador lo retomó, pero con ajustes por las obras negras del NAICM. El año pasado contó con mil 800 millones de pesos para la primera fase, de acuerdo con la Conagua.

Este año se han concentrado en la zona que rodea el Lago Nabor Carrillo y en el área con bardas donde se construía el Aeropuerto Internacional en Texcoco. Pero hay incertidumbre para los próximos años y fases, considerando el apretón de cinturón del Gobierno federal por la crisis económica por la COVID-19, que pide no ejercer el 75 por ciento del presupuesto disponible de las partidas de servicios generales y materiales, y suministros en la Administración pública.

“Son una serie de acciones que van irse llevando a cabo. Vamos muy avanzados con las acciones de este año y del próximo. Qué tan rápido pueda ir va a depender de cuántos recursos tengamos y eso es una pregunta que en este momento es imposible responder. No tenemos claro cuánto presupuesto vamos a poder disponer en los próximos años con todo lo que ha sucedido para poder llevar a cabo estas acciones”, dijo el arquitecto a pregunta expresa de SinEmbargo durante el webinar.

Aunque el Parque Ecológico es un mandato presidencial, justo derivado del recorte presupuestal por Decreto presidencial, se redujo el equipo de trabajo a 30 personas entre arquitectos, paisajistas, abogados y economistas con apoyo de Conagua, sin contar las universidades y externos que los asesoran.

“Cada acción se va desarrollando y vamos avanzando por acciones; no necesariamente con esta visión de plan maestro. Creo más en una planeación por escenarios, mecanismos más flexibles que permiten no tener una imagen rígida que si te sales de eso ya se arruinó todo el plan, sino que te dejan tener estrategias para adaptarse a los procesos naturales, socioculturales y políticos que van sucediendo más allá del Parque”, aseguró.

NO ES UN PROYECTO INMOBILIARIO

La meta del Parque Ecológico Lago de Texcoco es un mejor manejo hidrológico del Valle de México, habitado por más de 22 millones de personas, con algunas lagunas de regulación para prevenir inundaciones en municipios aledaños, regenerar humedales que reactiven la flora y fauna, y mitigar emisiones de partículas contaminantes que causan enfermedades respiratorias. También planea impulsar la captación de energía solar y la recuperación del paisaje, al tiempo que se crearán espacios públicos con equipamientos de esparcimiento deportivo y cultural, detalla la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

“El proyecto responde a una lógica esencialmente ecológica de servicios ambientales y no a una lógica inmobiliaria de desarrollo ni bonanza financiera. No es un proyecto de inversión inmobiliaria, pero en el futuro quizá pueda haber una participación de la iniciativa privada en ciertos aspectos del Parque”, aclaró el arquitecto Iñaki Echeverría. No habrá zona de departamentos ni centros urbanos. “Lo más importante es proteger este territorio que aún existe. Toda esta zona ha estado –incluyendo el Aeropuerto– a merced de embates inmobiliarios”.

Sobre los pueblos originarios aledaños al territorio, incluso han dialogado con el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y ejidatarios del oriente a la zona del Aeropuerto, para involucrar los procesos socioculturales dentro del Parque Ecológico.

“Estamos trabajando solo en zonas que no tienen conflicto territorial para darle viabilidad al Proyecto, y las zonas donde han surgido inquietudes se están atendiendo en mesas interinstitucionales a través de la Secretaría de Gobernación”, dijo. “Falta socializar el proyecto al lado urbano como Ecatepec o Chimalhuacán. Se ha dialogado más con las comunidades agrícolas”.

El Lago Nabor Carillo estaba casi seco a finales de 2018 e inicios de 2019. Foto: Crisanto Rodríguez, SinEmbargo.

Panorama de cómo se ve actualmente el Lago Nabor Carrillo. Foto: Presentación de Iñaki Echeverría.

La investigadora Patricia Escalante, del Instituto de Biología de la UNAM, ha advertido que en vez de ayudar a las especies de aves las perjudicará, por lo que es más necesario un área nacional para su conservación y limpia de basura. En la época migratoria llegan hasta 300 mil aves.

“Es un proyecto que no ayuda a conservar la biodiversidad que se restauró en el Lago de Texcoco, una gran unidad que abarca tanto el Lago Nabor Carrillo como otros cuerpos de agua y que algunos de ellos son temporales”, dijo Escalante, quien ha estudiado casi dos décadas a esta fauna.

La única zona que puede ser de actividad humana sin afectar al ambiente, consideró, es la plancha de concreto donde se estaba construyendo la terminal del NAICM, con su respectiva Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).

Sin embargo, el arquitecto Echeverría expuso que se busca mantener los islotes para la protección de la fauna. Para la flora se está investigando qué especies tienen potencial para reinventar la zona. Se están asesorando con especialistas de la Universidad Autónoma de Chapingo y de la Nacional Autónoma de México.