El ataque a un centro de rehabilitación dejó esta semana a 26 hombres asesinados y la violencia en Guanajuato no para, tan solo hoy cinco policías fueron asesinados en  Jerécuaro.

Irapuato, Guanajuato, 3 de julio (Zona Franca).- La madrugada del jueves fue larga y pesada para los familiares de los 26 internos que fueron asesinados la tarde del miércoles al interior del centro de rehabilitación “Empezando una nueva vida”, ubicado en la colonia Jardines de Arandas. Hoy prefieren callar, por miedo.

“Nos da hasta miedo hablar, ya ve cómo andan las cosas y la verdad es que nos da miedo”, dijo la abuela de uno de los fallecidos, quien por seguridad omitió su nombre.

El joven cumpliría cuatro meses de haber sido recluido en el anexo y había mostrado mejoría en su tratamiento contra las adicciones.

La mujer, no dijo más y quienes la acompañan también prefirieron callar y sólo esperar la entrega del cuerpo del interno afuera de las oficinas del Servicio Médico Forense (Semefo).

Permanecían junto a otras familias en el exterior de la agencia número 11, donde se encuentra el Complejo de Unidades Especializadas en Investigación. Ahí, madres, padres, hijos, hermanos habrían rendido su declaración previa, para comenzar los trámites, que les permitirían llevarse el cuerpo y velarlo.

Miradas tristes se reflejaban en los rostros de cada uno de los familiares que estaban en la banqueta, en la calle la mayoría de los vehículos eran carrozas. Foto: Especial vías Zona Franca

Miradas tristes se reflejaban en los rostros de cada uno de los familiares que estaban en la banqueta, en la calle la mayoría de los vehículos eran carrozas.

“Nos da hasta miedo hablar, ya ve cómo andan las cosas y la verdad es que nos da miedo”, dijo la abuela de uno de los fallecidos, quien por seguridad omitió su nombre.

El joven cumpliría cuatro meses de haber sido recluido en el anexo y había mostrado mejoría en su tratamiento contra las adicciones.

La mujer, no dijo más y quienes la acompañan también prefirieron callar y sólo esperar la entrega del cuerpo del interno afuera de las oficinas del Servicio Médico Forense (Semefo).

Este centro de rehabilitación clandestino ubicado en una calle privada sin pavimentar de nombre Lerdo en la colonia Jardines de Aranda, fue escenario de la peor historia violenta en Irapuato. Foto: Especial vías Zona Franca

Permanecían junto a otras familias en el exterior de la agencia número 11, donde se encuentra el Complejo de Unidades Especializadas en Investigación. Ahí, madres, padres, hijos, hermanos habrían rendido su declaración previa, para comenzar los trámites, que les permitirían llevarse el cuerpo y velarlo.

Miradas tristes se reflejaban en los rostros de cada uno de los familiares que estaban en la banqueta, en la calle la mayoría de los vehículos eran carrozas.

DOS AÑOS DE SERVICIO

El centro de rehabilitación contra las adicciones ‘Empezando una nueva vida’, quedó vacío y resguardado por una jauría de perros callejeros después de la masacre donde asesinaron a 24 internos y lesionaron a otros 7 más.

Este centro de rehabilitación clandestino ubicado en una calle privada sin pavimentar de nombre Lerdo en la colonia Jardines de Aranda, fue escenario de la peor historia violenta en Irapuato y de la que se tenga registro en los tiempos actuales de Guanajuato.

En la esquina donde ocurrió el multihomicidio, en la calle Lerdo, hay una bodega de materiales para la construcción, después están un par de salones de fiesta, el centro de rehabilitación y unas viviendas habitadas.

Desde lo alto del primer inmueble hay unas cámaras de videovigilancia que posiblemente pudieron grabar los momentos previos a la masacre y posteriormente la huida de los homicidas.

Los vecinos que aceptan hablar, cuentan detalles de lo que recuerdan, después callan sus palabras por miedo a venganzas.

“Todo fue muy rápido, en cuestión de segundos se escuchó ruido, como si fueran unas láminas cayendo al piso”, contó una vecina del centro de rehabilitación que por temor a represalias no se identificó.

Autoridades enfatizaron que el anexo atacado era irregular, pues no contaba con permiso de salubridad ni el de uso de suelo. Foto: Especial vías Zona Franca

La vecina de Jardines de Arandas, platicó que esa zona de Irapuato no es tan conocida delictivamente porque ocurran asesinatos, por lo que el multihomicidio, sin duda los tiene desconcertados por el alto nivel de violencia.

Al echar un vistazo al anexo de portón blanco y fachada amarilla no hay ningún rótulo, razón social o una seña que lo identifique como un centro de rehabilitación contra las adicciones.

“Ya tenía como dos años ese lugar ahí. Sabíamos que era un centro de rehabilitación pero nunca nos imaginamos que sería noticia nacional porque asesinaron a todos los que pensaban mejorar su vida”, comentó otro vecino entrevistado.

Una escalera fue la estructura por donde subieron los internos a la segunda planta. Arriba asesinaron a balazos a 24 de ellos. Foto: Especial vías Zona Franca

Autoridades enfatizaron que el anexo atacado era irregular, pues no contaba con permiso de salubridad ni el de uso de suelo.

Las ventanas, las chapas y las cerraduras de la vivienda habilitada como anexo no tenían alguna muestra de que los homicidas irrumpieran de forma violenta, contrario a otros casos donde los sicarios derrumban puertas, queman inmuebles o utilizan granadas y explosivos.

Una escalera fue la estructura por donde subieron los internos a la segunda planta. Arriba asesinaron a balazos a 24 de ellos. Por la parte trasera de la casa, se alcanzan a ver los daños que quedaron por los impactos de bala en los vidrios rotos de las ventanas.

Al echar un vistazo al anexo de portón blanco y fachada amarilla no hay ningún rótulo, razón social o una seña que lo identifique como un centro de rehabilitación contra las adicciones. Foto: Especial vías Zona Franca

Hasta poco antes del amanecer, los peritajes y el levantamiento de todos los cuerpos acabaron. Después nadie se quedó custodiando la vivienda donde ocurrió el multihomicidio.

En las redes sociales del centro de rehabilitación se muestra el seguimiento de la rehabilitación de los adictos en fotografías y videos.

Sobre la identidad de los fallecidos y el estado de salud de los lesionados, la Fiscalía General del Estado, omitió informar las novedades en su parte informativo diario.

HAY ESPERANZA

Se acercaba el mediodía, hora en la que se convocó a los habitantes de la comunidad Arandas a encender un cirio pascual o una vela, pues desde la parroquia ´Señor de Esquípulas´ se repicarían las campanas como signo de unión y esperanza.

Esto antecedió a una oración, en la que pidieron por las víctimas de la masacre, hechos que previamente la parroquia condenó a través de un comunicado.

“Nos unimos a una voz que clama justicia y exigimos la paz que nos han robado a nuestros pueblos, exigimos que su muerte no quede impune y pedimos a las autoridades correspondientes, al Municipio y al Estado den respuesta a este caso”.

En las redes sociales del centro de rehabilitación se muestra el seguimiento de la rehabilitación de los adictos en fotografías y videos. Foto: Especial vías Zona Franca

UN RAP PARA LA HISTORIA

El caso también estremeció a un joven rapero identificado como ‘Regaladoo Edu’, quien dedicó unos versos a las familias, después de darles el pésame. Refirió que algunas víctimas eran sus amigos, quienes sólo estuvieron en el lugar y la hora equivocados.

“Primero de julio, a las cinco el reloj marcaba, nadie sabía lo que el destino deparaba, un acontecimiento que nadie se esperaba, sujetos de un auto a sangre fría disparaban, estoy solo con mis letras, se siete frío el ambiente al arrebatarle la vida a gente inocente; personas corriendo detrás desesperadas, familiares confundidos no sabían lo que pasaba; un día inolvidable que quedará en la historia, y todos los que se fueron quedaran en la memoria, pa’ todos los familiares y también conocidos, para quienes incluso llame amigos…”

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