Corral Jurado anunció que se integran carpetas de investigación para penalizar a los participantes de un movimiento social al que no se le puede regatear de ninguna manera esa condición. Foto: Isaac Esquivel, Cuartoscuro.

La crisis en la cuenca del Río Conchos continúa, específicamente en el Sistema de Riego 05, que nace en la presa La Boquilla, ubicada en el municipio de San Francisco de Conchos, y sigue hasta una región que se extiende hasta los municipios chihuahuenses de Camargo, La Cruz, Saucillo, Delicias, Rosales y Meoqui.

La decisión de Conagua de abrir las compuertas de la presa Las Vírgenes desató momentos de ira popular que alcanzaron su máxima expresión el pasado miércoles 29 de julio. Antes, los soldados habían disparado contra manifestantes inermes y los disolvieron de su manifestación colectiva con gases lacrimógenos. Vimos a la Policía Militar en acción, la Guardia Nacional cumpliendo tareas de represión en lugar de encarar y combatir al crimen organizado asociado al narcotráfico en vastas regiones del propio estado norteño.

Ese miércoles se incendiaron varias casetas de peaje, que tienen años de provocar la inconformidad de los usuarios de la carretera en el tráfico interior. También se convirtió en cenizas el edificio central del Gobierno del estado en Delicias y las oficinas de Conagua; también se afectó el tráfico de trenes, pues sobre las vías se quemaron vehículos tanto de Conagua como de la Comisión Federal de Electricidad. Una camioneta de la Policía Estatal fue incendiada, en una demostración de la inconformidad que existe con la corporación a la que frecuentemente se le ve reprimiendo a los ciudadanos o rehuyendo sus tareas esenciales contra los delincuentes reales.

Hoy existe un sabor amargo con todo esto. Del lado de los genuinos defensores del recurso hídrico hay la sensación de que buscando la defensa de este recurso sólo encontraron desinterés por parte de los gobiernos locales y el federal. Respuestas previsibles al problema, y además posibles, no llegan, o lo que trasciende viene envuelto en confusos mensajes que sólo exhiben una protección a los intereses norteamericanos reclamantes de agua para la cuenca del Río Bravo.

Los gobiernos se quieren mostrar profundamente obedientes y cumplidores con el tratado de 1944. De alguna manera está bien que México cumpla sus compromisos internacionales, pero si tuviéramos que atenernos al discurso oficial de López Obrador, se tendrían que privilegiar los que corresponden a una política interior, que no vemos reflejada en actos tendientes a la solución de fondo. Desde luego entiendo que no van a llegar de un día para otro, pero no se ve que se estén dando los pasos indispensables para hacer un rescate integral de la cuenca del Río Conchos exigiendo una modificación al tratado, ventajosa para todo mundo, pues es obvio que la supervivencia de un gran ecosistema que nace en la Sierra Tarahumara y desemboca en Ojinaga a todos les conviene, especialmente a los mexicanos, y a los chihuahuenses en particular.

En este conflicto, largamente diferido para una solución de fondo, fracasaron los políticos de todos los niveles, fracasó la política como andamiaje para civilizar la discordia.

No podemos creer las palabras falaces del Gobernador Javier Corral Jurado, que se escondió a lo largo del conflicto que desembocó en ese miércoles de insurrección, para regresar, machete en mano, a anunciar que se integran, por el lado de las fiscalías estatal y federal, las carpetas de investigación para penalizar a los participantes de un movimiento social al que no se le puede regatear de ninguna manera esa condición. El capítulo siguiente es que en Chihuahua tendremos presos políticos muy pronto.

Tampoco podemos considerar que haya, como dice el Presidente de la República, un “problema de huachicol”, que no niego que exista, pero no es el tema central, y de haberlo se tendría que ir en contra de los responsables, peinar la zona para sacar de donde estén a los que usan un recurso sin tener derecho a ello, contribuyendo a la depredación.

De todos los bandos partidarios hay la recriminación de que lo que se pretende es obtener una raja política para usufructuarla el próximo año electoral. Lo que podemos decir es que agentes de todos los partidos, o al menos de los más importantes, tienen las manos metidas ahí hasta los codos. El PAN, como está en el gobierno, empezará a emplear la acción penal y criminalizar la protesta. Grave, lo entiendo. Y extraña que los personeros de MORENA estén recurriendo a un lenguaje propio de la Guerra Fría y del anticomunismo ramplón, pues ven conspiradores, infiltrados, agitadores profesionales por todos lados. Antes de estar en el poder, ellos hacían exactamente lo mismo, pero su idioma era otro. Lo que hay que ver.

La defensa del agua es una lucha transversal, que lo mismo beneficia a los de arriba como a los de abajo, a todo mundo. Por tanto, se le debe ver desde otra óptica, porque siendo solucionable el problema en sus aspectos inmediatos, lo dejaron crecer miserablemente, emplearon la fuerza pública, provocaron la ira, abandonaron la sensatez y la prudencia les resultó ajena a los gobernantes que debieran tener la obligación de prevenir que un miércoles como el que tuvimos en la región sur de Chihuahua no debía generarse.

Nunca un problema como este se soluciona con las armas ni con gruesos expedientes penales, en los que seguramente estarán los que no tienen el privilegio de estar en los elencos principales del poder político local de todos los partidos.