No, no es una reflexión motivada por el despecho. Sí, empezó como suelen iniciar las aventuras entre homosexuales, por un acostón de fin de semana, esos arranques calenturientos después de una que otra conversación poco relevante en un antro al que sólo pueden entrar hombres. La madrugada de un sábado. Era, mejor dicho es, un tipo entre lo varonil y lo común, bien fajado, buen corte de cabello, barba de tres días. Quizás más blanco de lo que mis parámetros suelen permitirse pero vaya, nadie es perfecto.

Las cosas como son: el sexo estuvo bastante bien, de esas veces que todavía no acaba y uno ya está fantaseando en cómo podría ser el siguiente encontronazo. Intenso, algo pervertido, por no decir sucio.

En muchas ocasiones, el preámbulo suele ser mejor que el sexo en sí. No hubo ni lo uno ni lo otro. A pesar de que me anotó un número de celular, nunca devolvió siquiera un mensaje. Tampoco era para tanto. Uno de esos One night stand que vale la pena recordar. Fue hace ya varios años.

Después de eso, a ese tipo bien fajado y de atractivo corte de cabello me lo he encontrado dos veces: la primera fue caminando enganchado del brazo de su hermana y su madre y su padre. Yo iba a manera de periodista infiltrado a la 6ª Reunión Mundial de las Familias en 2009 (ingeniosa manera de disfrazar un evento católico en el que se “discuten” temas como el aborto entre oraciones y padres nuestros), él, al parecer, iba en serio. Sé que me reconoció pero ni siquiera esbozó un guiño. Yo, la verdad, sí medio torcí la boca. Nunca es agradable que te apliquen el “si te vi no me acuerdo”. Por cierto, ese Reunión Mundial fue inaugurada por el Presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Hace apenas unas semanas volví a verlo en aquel mismo antro del que salimos y pedimos un taxi directo a mi cama. Se le veía contento. Como la vez pasada, en el lobby del centro de convenciones Bancomer de Santa fe, no me dirigió ni la mirada. Esta vez pensé que tal vez iba con pareja o un nuevo ligue. Por conocidos de conocidos de amigos de él me aseguraron que no era personal.

Al parecer, acaba de resultar electo para algún puesto público, no supieron decirme si diputado “pero algo así”. Lo que sí era un hecho, es que había llegado a ese puesto, gracias al impulso del Partido Acción Nacional (PAN), con el que simpatiza y milita desde hace ya varios años.

No cabe duda que los viñedos del Señor son extraños.

BLANQUIAZUL Y ROSA

La relación entre el PAN y la hoy conocida como comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Travesti, Transexual e Intersexual (LGBTTTI) ha sido más bien accidentada. Lo cierto es que el partido, o al menos sus representantes de alto calibre, no han escatimado es hacer pública su evidente homofobia.

Emilio González Márquez. Foto: Cuartoscuro

En 2010, el Gobernador de Jalisco, Emilio González, orgulloso panista, declaró chistosamente que las bodas entre personas del mismo sexo le daban asquito.

En las pasadas jornadas electorales de julio de 2012 y después de haber estado en el poder alrededor de 12 años, el PAN perdió unos de sus bastiones más socorridos a la hora de referir como metáfora al poder blanquiazul: Jalisco.

Y como se dice también, con más humor que saña, que en Guadalajara se dan los machos, pero unos con otros (otro dicho popular asegura que Jalisco produce gays y Veracruz los consume), ¿será que la inconformidad de la comunidad LGBTTTI tuvo algo que ver en el fuerte castigo del PAN?

Y ni qué decir del poder ejecutivo y las ocurrencias de Felipe Calderón Hinojosa, como aquella vez, en esa oscura costumbre de los panistas de hacerse pasar como malogrados protagonistas de un Stand Up Comedy, aseguró que el moño rosa que llevaba era porque apoyaba la lucha contra el cáncer y no porque era un maricón: “Como es el primer evento de salud que hago este mes de octubre, me puse mi moñito color rosa, no vayan a pensar otra cosa, es porque el color rosa es un distintivo que se usa en el mes de octubre para que sumemos esfuerzo todos, no sólo las mujeres, todos, para luchar contra el cáncer de mama en las mujeres” declaró el mandatario.

Como todos sabemos, el PAN perdió la Presidencia también después de dos sexenios.

¿Y SI UN PANISTA SALIERA DEL CLÓSET?

Agustín Castilla Marroquín. Foto: Cuartoscuro

“Lejos de lo que a veces se piensa, Acción Nacional es un partido plural”, asegura Agustín Castilla Marroquín, diputado del PAN hasta la pasada LXI legislatura: “En donde conviven diferentes corrientes y en ese sentido, esas definiciones no son sencillas. Me parece que conviven al interior del partido, corrientes de pensamiento más liberales y corrientes sumamente conservadoras”.

Hay cosas que siempre serán inamovibles. Es casi un hecho científico que a todos los gays nos fulmina al menos una canción de Juan Gabriel (quien diga lo contrario casi que miente y es un hipócrita), del mismo modo, el PAN siempre estará en contra del aborto. Y difícilmente podrá hacer un reconocimiento de los matrimonios homoexuales: “Sobre todo porque las corrientes conservadoras de Acción Nacional defienden a la familia como el núcleo fundamental y la entienden de manera tradicional: hombre, mujer, hijos. Incluso rechazan cualquier otro tipo de familia, no sólo dos personas del mismo sexo, es decir, dos personas que pueden ser tíos o abuelas que al final forman una comunidad. Pero además el tema de las madres solteras de facto sí es aceptado pero no en el discurso. El PAN defiende mucho a la familia tradicional”, reflexiona Castiila Marroquín, y agrega: “El ala conservadora del PAN vive y tiene peso porque están organizados. A diferencia de los demás. Los liberales no formamos una agrupación al interior del partido, no fijamos una posición uniforme, a diferencia de algunos grupos conservadores que sí se comunican y que sí interactúa y sí cierran filas”.

El panista Castilla Marroquín votó a favor sobre aquella iniciativa impulsada por la diputada federal del PRD Enoé Uranga sobre la seguridad social a parejas del mismo sexo y hogares alternativos, aun cuando la posición mayoritaria del PAN era estar en contra.

Pero cayendo rendido en mis propias trampas gays, ¿el tipo aquel bien fajado -ahora sé que panista- de plano no puede hablarme porque soy muy exhibicionista y él un panista que defiende a la familia tradicional?

Agustín Castilla Marroquín responde: “Miembros activos del PAN con preferencias sexuales muy claras ahí están y si bien no es algo que sea totalmente abierto, no son perseguidos al interior. Hay muchos que si bien públicamente no asumen una preferencia sexual, pero se puede apreciar tácitamente, que todos las conocemos y que no pasa nada. No hay una estigmatización al interior”.

Si un dirigente o un diputado panista hiciera explícita su preferencia sexual, ¿qué pasaría? El diputado federal del PAN, que dejará de serlo después del 31 de agosto, hace una analogía entre ese funcionario y el hijo que sale del clóset: nunca sabes cómo van a reaccionar los papás. Dice que la gran mayoría haría como que no pasa nada. Es decir, ni se pronuncia, ni se persigue y no pasa nada como sucede actualmente.

“En los temas de diversidad sexual, desde mi punto de vista, en una opinión muy personal, me parece que uno de los temas fundamentales del Partido Acción Nacional es el respeto a la dignidad humana. Y debemos partir de esa base. Por eso sustenté mi voto a favor de que las parejas de convivientes tienen derecho a la seguridad social. Me parece que el PAN puede, debe, ser un aliado contra la discriminación, que debemos dejar una posición muy clara contra la homofobia. Es increíble que a estas alturas del siglo XXI todavía se den crímenes de odio por homofobia en ciudades como el Distrito Federal”.

Lo cierto es que, actualmente, ante las catastróficas derrotas del PAN, el partido de los valores y las familias parece que se encuentra acomodado en el diván del psiquiatra: ¿El PAN es un partido conservador o de derecha? No por nada la palabra refundación del partido se ha dejado escuchar últimamente.

“Estamos tratando de identificar cómo vamos a recomponer la vida interna del partido. Ha habido críticas muy propias a que olvidamos formar ciudadanía y nos dedicamos a formar clientas electorales al interior y hemos reproducido prácticas que en su momento condenamos. Y esto nos ha hecho perder identidad como partido democrático”, opina el diputado federal Agustín Castilla Marroquín.

FILOSOFÍA NOA NOA: LO QUE SE VE, NO SE JUZGA

Sede nacional del PAN. Foto: Cuartoscuro

Más vale preguntar. La educación y buenas costumbres ante todo.

-¿Quieres usar tu verdadero nombre o inventamos un pseudónimo?

– Como quieras…

-De acuerdo.

Mauricio Troncoso tiene 34 años. Economista. Empresario, tiene un negocio de estrategia de comunicación web. Brinda servicios a la administración pública. Especialmente a grupos panistas. Milita en el PAN desde 1999. Se afilió en la campaña de Vicente Fox. Pero adquirió plenos derechos para participar en la vida interna del partido en abril del 2001. Ha pasado por las tres etapas del PAN: simpatizante, adherente y miembro activo.

– ¿Eres abiertamente homosexual?

– No sé qué tanto abiertamente, el tema de mi preferencia sexual siempor lo dejo en mi ámbito privado, me refiero a la familia, mis amistades cercanas, algunos compañeros de trabajo, uno que otro cliente. Pero nunca he tenido interés de participar activamente en movimientos, marchas, en demostrarlos públicamente. No me preocupa, pero no me interesa gritarlo a los cuatro vientos. Lo mantengo en la vida privada pero no en secreto. No soy propiamente de clóset, pero estoy muy lejos de ser un activista gay.

Mauricio está convencido de que la homofobia en el PAN es un mito. Considera que en la parte de los estatutos y principios de doctrina del partido, nunca se habla de la homosexualidad, ni a favor ni en contra. Y aunque el tema de la agenda LGBTTTI no está dentro en sus puntos más cercanas, hay claridad en el sentido de que se promueve y promulga el respeto a la dignidad de la persona. Y al hablar del respeto a la dignidad de la persona, no cabe ninguna forma de discriminación.

Tiene una pareja, lleva con él siete años.

“Muchos compañeros panistas saben de nuestra relación, pero prefiero dejarlo en el ámbito privado. A pregunta expresa no lo niego, pero no ando gritándolo. Por respeto a los mismos militantes. Entiendo que es un tema en el que todavía no estamos preparados. En lo particular, en once años yo no he sentido un rechazo por compañeros de mi partido. Al contrario, mi pareja y yo no sólo hemos recibido muestra de respeto (porque nos lo hemos ganado) sino además de afecto.

Es honesto: “Nunca hemos tomado como una agenda gay dentro del partido. Me parece que desde mi punto de vista no es relevante y te lo digo como alguien quizás pudo haberse beneficiado en que el partido se abriera. Y es aquí, en este punto, donde yo me defino con mucha claridad como militante del PAN. Y es que sí tenemos otros temas mucho más claro en la mesa como por ejemplo las cuestiones de la defensa de la vida: aborto o eutanasia. Ahí sí hay una coincidencia muy fuerte y por el tema de mi preferencia sexual, yo no podría definir mi preferencia política. Hay quienes pensarían que por ser gay tendrías que estar en la izquierda. Yo creo que ser gay no necesariamente implica ser de izquierda”.

Mauricio admite que muchos de los principios del PAN están basados en la doctrina cristiana, pero que más allá de esos orígenes, son valores universales. Respeto a la dignidad de la persona, bien común, etc. Mauricio se define como católico, “efecto coincidente con el PAN, más no vinculante, no soy católico por ser panista o viceversa”, aclara.

“En mi opinión no hay una urgencia de que en el PAN se debata el tema de la agenda LGBTTTI por dos razones: creo que al partido, al ser nacional, tendría que enfocarse en cosas de urgencia nacional, como si el país no tuviera urgencias. Yo no veo el tema de los derechos LGBTTTI como un tema de urgencia nacional. Me parece que los crímenes de odio tendrían que estar más definidas en leyes que sean para todos. Los crímenes de odio no sólo se dan por homofobia, también se dan por cuestiones religiosas como el caso de la Nueva Jerusalén o por cuestiones étnicas como ocurre al sur del país y que no se reduce al tema de la agenda gay. Y no creo, en mi opinión, que un partido político nacional, en este momento, tuviera que dedicarse a agenda de minorías. Es mi opinión. Y creo que también muchos no nos hemos decidido a impulsar el tema, uno por miedo, por el costo político. Aunque sí creo que el costo político lo generamos nosotros mismos, con nuestros miedos”.

Le pregunto a Mauricio si se define como un gay conservador o de derecha. Piensa unos segundos y responde que más bien conservador, por los valores que recibió de su familia.

Para Mauricio una cosa es clara: no hay contradicción en ser gay y panista.

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¿QUÉ ES EL CLÓSET, SEÑOR REGIDOR?

Sergio Cavazos es panista desde 1994. En las pasadas jornadas electorales del 2012, resultó regidor electo por el ayuntamiento de Monterrey encabezado por la licenciada Margarita Arellanes, primera alcaldesa de Monterrey.

“Mi credencial, orgullosamente, la firmó el entonces presidente del PAN Carlos Castillo Peraza que en paz descanse”, cuenta Sergio Cavazos: “Yo me afilié porque creo en un cambio. Y creo que el cambio debe ser constante y permanente y no algo estático. Y en los noventa había muchas cosas que cambiar. Y la única manera de hacerlo era a través de un partido político. Obviamente el PRI no iba a ser. Mi filosofía es de derecha mas no soy conservador. Creo que el término conservador ya quedó obsoleto. Los conceptos han cambiado. Ni el PRD es completamente de izquierda ni el PAN es completamente de derecha. Pero por poner un ejemplo: yo estoy a favor de la vida, desde su concepción. Estoy en contra del aborto. También creo en la familia. Si para algunos es ser conservador, pues sí lo soy. Nomás que no me insulten”.

Menciona que se identifica con los orígenes del PAN, que de acuerdo con Sergio, provienen de una teoría del humanismo político, en donde el bien común, las acciones del gobierno deben girar en torno al humano. Por ende el respeto a la vida desde su concepción. “El PAN habla de valores universales que te incluyen a ti”, dice el futuro regidor.

A Sergio Cavazos le interesa el desarrollo humano, social, integral e incluyente. Ve a Monterrey como una pared muy alta, construida de mosaicos de muchos tamaños y colores, unos bonitos, otros feos, limpios y sucios. Acepta que la sociedad regiomontana es diversa, pero esta diversidad no se reduce al ámbito de la diversidad sexual.

“Yo quiero impulsar una agenda incluyente a favor de las minorías, por preferencia sexual porque no, pero también apoyar a niños con autismo, por ejemplo. Afortunadamente, y lo digo orgullosamente, gobiernos municipales panistas anteriores han fomentando una cultura de respeto a la persona con discapacidad. De ahí viene una cultura de inclusión. Pero falta una cultura de inclusión con niños con autismo, personas de diversidad sexual y madres solteras”, dice Sergio Cavazos. Cree que las minorías, por le hecho de serlo, poseen cierto grado de vulnerabilidad.

Le pregunto si es homosexual. “Esa es una cuestión privada. No es la primera vez que lo digo. Y creo que la vida privada a nadie le importa”, responde.

Asegura estar en contra de la discriminación: “Se discrimina a la gente por ser gordita o morenito. Creo que hay que hacer programas, campañas, en contra de la discriminación. Obviamente en el tema de las discriminación se incluyen las minorías por preferencia sexual. Si piensan que por impulsar esta agenda soy homosexual, es irrelevante. Durante la campaña tuve reuniones con activistas LGBTTTI pero también con alumnos de escuelas para niños autistas. Yo difiero de algunos activistas que gritan su preferencia sexual”.

Sergio Cavazos recuerda que en Monterrey, en este año, se ha dado el caso de un arresto a dos hombres que iban agarrados de la mano. Quiere cambiar eso una vez que tome posesión como regidor.

“Tarde o temprano el tema de la diversidad sexual es el tema que el PAN como gobierno, tiene o tendría que verlo, y alguien tiene que tomar la pauta. Pero creo en el

gradualismo, los cambios son poco a poco. Como sucedió en el D.F. Y por cierto, ahora que me preguntas de que si soy homosexual, el asambleísta David Razú, que tanto impulsó los derechos de la agenda LGBTTTI, entiendo que es heterosexual, pero está a favor de la inclusión”, opina Sergio Cavazos.

Le pregunto si con esa respuesta intenta decirme que es heterosexual como David Razú: “Es lo que tu quieras asumir, si quieres que lo sea, entonces soy heterosexual. Yo soy soltero, no tenga esposa y mucho menos hijos. Yo creo que aquí lo que importa son las acciones, tu apego a la ética, sobre todo en estos tiempos en que todos los partidos están muy corrompidos”.

– ¿Y no crees que, ya que pretendes apoyar a las minorías vulnerables, como las de diversidad sexual, que el clóset sea una especie de auto-corrupción?

-No. Yo tengo dos años y medio colaborando en la agrupación Explórate dirigida hábilmente por Mario González, psicólogo bastante reconocido de Monterrey, en materia de diversidad sexual. Yo he aprendido ahí con él y con las juntas que tenemos semanalmente, que la cuestión de salir del clóset es algo privado, una cuestión interna o psicológica. Y difícil. Es una opinión, una personal, no como regidor, que cada quién es responsable de la consecuencia de sus actos”, responde Sergio.