El Presidente Enrique Peña Nieto dijo ayer que la “transformación del país” está en marcha y que, que aún cuando la ruta no es sencilla y “habrá obstáculos y las resistencias son consecuencia natural”, lo importante es no perder de vista el objetivo: lograr “un México próspero”.

Como suele suceder con los mensajes de los informes de gobierno, en éste, el primero de su sexenio, Peña Nieto enlistó una serie de éxitos que a su juicio llevarán al país a convertirse en un líder entre las naciones emergentes.

Sin embargo, la situación económica y social en la que hoy se encuentra México no respaldan el optimismo de Los Pinos.

Justo cuando el Presidente emitía su mensaje a la Nación, con motivo de su Primer Informe de Gobierno, el Banco de México (Banxico) reveló que, de acuerdo con los resultados de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado correspondiente a agosto, los expertos pronosticaron que el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano no rebasará 1.78% en 2013, proyección menor a la ajustada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de 1.8 por ciento.

Dicha encuesta, realizada entre especialistas de 35 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero, también recortó la previsión de crecimiento de la economía para 2014: de 3.98% en julio pasado, a 3.74% en agosto.

Además, las críticas más agrias a las acciones del gobierno federal en estos primeros meses vinieron de los diarios estadounidenses.

Los Angeles Times, por ejemplo, planteó que “no todo está marchando de acuerdo con sus bien coreografiados, cuidadosamente promocionados planes. En vez [de las promesas de campaña de Peña Nieto], la economía está estancada y se contrajo en este trimestre por primera vez en cuatro años, y las violentas pandillas de drogas y extorsión han abrumado tanto a los ciudadanos en algunos estados, que tuvieron que tomar las armas para protegerse, porque el gobierno, dicen ellos, no lo hará”.

En materia de seguridad, el diario angelino puso en tela de juicio la afirmación del gobierno de que en los primeros meses de su sexenio, los homicidios se han reducido 20%, y destacó “la reticencia” de los portavoces oficiales de proporcionar datos, además de las acusaciones de que la metodología del conteo ha cambiado para mostrar números en baja.

También mencionó que mientras en un principio Peña Nieto rechazaba la política de su predecesor Felipe Calderón Hinojosa de clamar victoria en la lucha antidroga mediante el arresto de los líderes de carteles, lo ha comenzado a hacer recientemente, al tiempo en que redujo drásticamente el tamaño de la gendarmería con la que pretendía luchar contra el narcotráfico en el ámbito nacional.

En tanto, la agencia Associated Press destacó que “nueve meses después… el nuevo México se parece en mucho al viejo. Las proyecciones de crecimiento económico cayeron a la mitad”.

“Las calles están llenas de manifestantes antireforma… las muertes relacionadas con la droga bajaron, dice el gobierno sin publicar las estadísticas. Pero el secuestro y la extorsión, crímenes que afectan a los ciudadanos de a pie y que Peña Nieto prometió atacar, están en alza”.

También The Washington Post y The New York Times destacaron que la actual marcha de la economía y la inseguridad no avizoran prontas soluciones. Incluso, expusieron, las próximas iniciativas que se plantearán al Congreso, la de la Reforma Energética y la de la Reforma Hacendaria, pueden generar mayores protestas sociales que las generadas por los cambios en la educación y que han inundado de marchas y mítines a la Ciudad de México en las últimas dos semanas.

La inclusión de empresas extranjeras en la explotación del petróleo mexicano y una futura reforma impositiva que incluya gravámenes sobre alimentos y medicamentos puede sacar a más gente a las calles, advierten los diarios.

Es verdad que el país necesita transformaciones urgentes, pero la primera debe ser la forma en que, con oídos sordos, se hace política en México, y el partido en el poder suele imponer sus decisiones a los demás.

Ayer, el Presidente Peña Nieto destacó: “La riqueza y las oportunidades ya no deben seguir siendo privilegio de unos cuantos”. Y sí, estamos de acuerdo en que el país no está ya para que las grandes decisiones sobre su futuro las tomen un puñado de políticos… por cierto, todos ellos ricos y privilegiados.