El Programa Universitario de Bioética de la UNAM ha convocado por segunda ocasión al “Colillatón”, un evento en donde alumnos, egresados y voluntarios se reúnen a recolectar las colillas que se encuentran tiradas en los alrededores de la Biblioteca Central de la Ciudad Universitaria.

Ciudad de México, 3 de septiembre (SinEmbargo).- Las colillas de cigarro han sido uno de los mayores contaminantes del aire, agua y tierra durante años, incluso más que los popotes y desechos de plástico.

Una sola colilla contamina hasta 50 litros de agua potable o 15 litros de agua de mar. Estos desechos tóxicos provienen de más de 13 millones de fumadores, sólo en México afirmó Leopoldo Benítez González, biólogo egresado de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM.

Por ello, el Programa Universitario de Bioética de la UNAM ha convocado por segunda ocasión al “Colillatón”, un evento en donde alumnos, egresados y voluntarios se reúnen a recolectar las colillas que se encuentran tiradas en los alrededores de la Biblioteca Central de la Ciudad Universitaria.

La recolección no es suficiente, por lo que la empresa Ecofilter, creada por Benítez, junto con Paola Garro se encargó de llevarlos para degradarlos y reutilizarlos. Foto: @UNAM_MX, Twitter

El movimiento fundado por Poleth Reyes Hernández, pasante de la licenciatura en Pedagogía, de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) se llevará a cabo durante el último sábado del primer mes de clases (cada semestre). El próximo será el 29 de febrero de 2020.

“Las colillas contienen residuos tóxicos, dañan todo: la naturaleza, los animales, y lo peor es que las aves las llevan a su nido. Son muy perjudiciales para el suelo, para el aire y el agua. A veces traigo un megáfono para decirle a la gente que es importante no tirarlas al piso, es una especie de campaña doble: en pro de la limpieza y del medio ambiente”, dijo Poleth Reyes, quien trae el movimiento desde Chimalhuacán, Estado de México.

La recolección no es suficiente, por lo que la empresa Ecofilter, creada por Benítez, junto con Paola Garro se encargó de llevarlos para degradarlos y reutilizarlos ya que este contaminante tarda en degradarse de tres a cuatro meses y no en 10 años, por lo que se reciclan y pueden crearse productos útiles.

Una sola colilla contamina hasta 50 litros de agua potable o 15 litros de agua de mar. Foto: @UNAM_MX, Twitter

“Nos preocupa la mejora de nuestro ambiente, pensamos en las plantas, en los animales, en los pájaros que las confunden con su alimento. Apoyamos con un granito de arena, y si esto lo multiplicáramos por cientos de familias, de manera espontánea, tendríamos una gran ayuda”, concluyó Benítez.