El nuevo coronavirus no sólo ha convertido al país en el más afectado del mundo por la crisis sanitaria con 13.7 millones de casos confirmados y más de 270 mil fallecidos, sino que, según un informe de la Oficina del Censo de EU, ha significado que uno de cada ocho estadounidenses “a veces o con frecuencia” no pudiera acceder a suficiente comida durante la última semana.

Por Laura Barros y Alex Segura Lozano

Washington/Los Ángeles, 2 dic (EFE).– La pandemia de COVID-19 ha hecho que 26 millones de personas tengan dificultades diarias para comer en Estados Unidos, donde las “colas del hambre” frente a los bancos de alimentos se han vuelto frecuentes en los últimos meses, mientras las negociaciones entre demócratas y republicanos para aprobar otro rescate económico siguen sin llegar a buen puerto desde hace meses.

El nuevo coronavirus no sólo ha convertido al país en el más afectado del mundo por la crisis sanitaria con 13.7 millones de casos confirmados y más de 270 mil fallecidos, sino que, según un informe de la Oficina del Censo de EU, ha significado que uno de cada ocho estadounidenses “a veces o con frecuencia” no pudiera acceder a suficiente comida durante la última semana.

En los últimos meses, las largas colas de automóviles o de personas a pie en la entrada de los bancos de alimentos se han hecho habituales en ciudades, como Los Ángeles (California), Houston (Texas) o la capital, Washington D.C.

Un vecino del condado de Orange (California), que prefirió no revelar su nombre, describía este miércoles en declaraciones a EFE una situación dramática: “esto no son colas de comedores de beneficencia para las personas sin hogar, son personas con sus hijos haciendo fila para recibir cajas con artículos para sus despensas”.

PEOR QUE EN EL INICIO DE LA PANDEMIA

Uno de los lugares que han notado el aumento de personas que necesitan ayuda para dar de comer a sus familias es el Banco de Alimentos Regional de Los Ángeles (California), que esta semana prevé asistir a unas 5 mil personas en sus entregas de comida.

“Al comienzo de la pandemia vimos un aumento del 70 por ciento en la distribución de alimentos en comparación con el período prepandémico. Ahora, observamos un crecimiento del 145 por ciento, por lo que hemos visto una subida muy importante entre el inicio y ahora”, explicó a EFE el director de Comunicación de ese centro, David May.

La problemática es más aguda en Houston, una urbe de siete millones de habitantes situada en el este de Texas.

Allí, más de uno de cada cinco adultos reportó haber pasado hambre recientemente, incluyendo tres de cada diez adultos en hogares con niños, de acuerdo con los últimos datos oficiales.

HAMBRUNA INCLUSO CON TRABAJO

La escasez de alimentos y productos básicos sucede no sólo en familias cuyos integrantes se hayan quedado sin trabajo a causa de la pandemia, sino también en otras cuyos miembros sí cuentan con un empleo, indica el Centro Colaborativo sobre el Hambre y la Pobreza de la Universidad de Baylor, también en Texas.

Una trabajadora médica está en un sitio móvil de pruebas de coronavirus en UTEP, en l Paso, Texas, el 26 de octubre del 2020.

Una trabajadora médica está en un sitio móvil de pruebas de coronavirus en UTEP, en l Paso, Texas, el 26 de octubre del 2020. Foto: Briana Sanchez//The El Paso Times vía AP

Su director ejecutivo, Jeremy K. Everett, argumentó a EFE que en EU las bajas cifras de desempleo “generalmente no significan una disminución del hambre o la pobreza”.

“Esto se debe a que un gran porcentaje de la población está empleada en trabajos de bajos salarios que no proporcionan lo suficiente para cubrir los gastos básicos de vida”, dijo.

Además, la volatilidad de los ingresos es también un factor “importante”, ya que a menudo los trabajadores con salarios bajos no controlan la cantidad de horas que trabajan, por lo que sus ingresos “pueden cambiar drásticamente de una semana a otra”.

“La combinación de la volatilidad de los ingresos, el subempleo y los despidos temporales generalizados debido a la COVID-19 han provocado que el hambre aumente y duplique el porcentaje de inseguridad alimentaria a nivel nacional”, señaló Everett.

A LA CAZA DE ASISTENCIA

A escasos kilómetros de la Casa Blanca, en Washington DC, numerosas personas se acercaron este miércoles a la entrega de alimentos en una iglesia católica y una escuela pública contigua, ubicadas en el distrito de Columbia Heights, un barrio con importante presencia latina y afroamericana.

Hasta allí llegó José Alberto Rodríguez, un salvadoreño que desde hace 14 años reside en el país y quien después de percibir 22 dólares la hora como obrero de construcción, ahora está en busca de los repartos de ayuda en la ciudad para poder garantizar la comida de su familia, duramente afectada desde que perdió su trabajo hace tres meses.

Foto tomada el 26 de junio del 2020 de personas ayudando a gente necesitada en Denver.

Foto tomada el 26 de junio del 2020 de personas ayudando a gente necesitada en Denver. Foto: David Zalubowski, File, AP

“A veces estamos alcanzados y ahí estamos viendo en las noticias dónde están regalando comida o cualquier cosa, (y) ahí vamos todos a veces”, declaró este hombre que forma parte de una familia de nueve miembros y que, además, tiene a su cargo a los hijos de su expareja.

La pandemia ha supuesto un mazazo para su bolsillo y el de muchos: “Ha dado un golpe muy duro, porque muchas personas, no sólo yo, muchas personas hemos quedado sin trabajo y hay personas (…) que no tienen ni comida, no tienen beneficios, eso ha afectado muchísimo”, comentó.

SIN REGALOS ESTA NAVIDAD

Al lugar también acudió Griselda, nacida en El Salvador y quien antes de la pandemia ganaba ocho dólares por hora como trabajadora de la limpieza.

Con el cierre de las actividades económicas y después de contraer el virus vio reducidas sus horas de trabajo y, con ello, sus ingresos. Este jueves era una de las personas que salió de la escuela con una caja repleta de vegetales, frutas y un enorme pollo.

“Como no trabajamos, tenemos que vivir así, de lo que realmente salimos a recoger”, confesó resignada ante lo que considera como el “momento más difícil” de los cinco años que ha vivido en EU.

Cuando reflexiona sobre la proximidad de la Navidad, agradece que en su familia todos tengan salud, pero está triste por los niños.

Enfermeras verifican resultados de pruebas rápidas de COVID-19 en un estacionamiento en West Nyack, Nueva York, 30 de noviembre de 2020.

Enfermeras verifican resultados de pruebas rápidas de COVID-19 en un estacionamiento en West Nyack, Nueva York, 30 de noviembre de 2020. Foto: Seth Wenig, AP

“Anteriormente decíamos: vamos a hacer comida para los niños y los niños siempre esperaban aunque sea un juguetico, pero ahora no va haber”, admite.