El uso de plásticos desechables se ha vuelto la regla, hasta niveles ridículos. Foto: Andrea Murcia, Cuartoscuro.

Por Ornela Garelli

El frenesí de la vida actual muchas veces nos impide ver más allá de lo cotidiano y de nuestros propios beneficios o comodidades, por lo que en ocasiones no somos conscientes de los efectos de nuestras acciones y elecciones del día a día. Este es el caso de los plásticos de un solo, cuya utilización está tan extendida que en ocasiones no nos cuestionamos si son realmente necesarios o las consecuencias que su uso trae al planeta.

Así, el plástico de un solo uso se ha vuelto un símbolo de la sociedad de consumo en la que vivimos, basada en la conveniencia y en la inmediatez, inundando prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana. El uso de plásticos desechables se ha vuelto la regla, hasta niveles ridículos: café en vasos de unicel, bolsas plásticas en el súper para llevar una mercancía que cabe en las manos, mandarinas desgajadas en charolas de plástico, pepinos emplayados, cubiertos desechables en órdenes de alimentos que comeremos en casa, popotes para no tomar directo del vaso, etcétera.

Sin embargo, esta inmediatez y comodidad extrema le está pasando la factura a nuestro medio ambiente. Los plásticos desechables generan una amplia contaminación que está llegando  prácticamente a todas las regiones del planeta, desde el Ártico hasta el fondo de los océanos, desde el polvo hasta el agua de lluvia y las nubes, desde nuestros alimentos hasta nuestros cuerpos. Sí, los residuos plásticos están llegando a nuestros cuerpos, con los potenciales efectos que esto puede tener para nuestra salud.

Ante esto, cerca de 25 entidades federativas de nuestro país han buscado regular los plásticos de un solo uso mediante iniciativas como las prohibiciones. Estas medidas nos brindan la oportunidad de que nos detengamos un momento, de que paremos ese frenesí de nuestras vidas diarias, y nos cuestionemos este uso extendido de los plásticos que describía en los párrafos anteriores. Las prohibiciones nos invitan a reflexionar sobre por qué usamos plásticos desechables, sobre si realmente los necesitamos y sobre si podemos acceder a alternativas más ecológicas. Nos llevan a cuestionarnos la cultura del “usar y tirar” y abren la posibilidad de transitar hacia estilos de vida más sustentables.

Luego de hacer esta reflexión podemos ver que los productos plásticos prohibidos son artículos realmente innecesarios que podemos sustituir con facilidad por opciones reutilizables. Cabe aquí hacer un paréntesis y aclarar que sustituir los plásticos por otras opciones también desechables no es ni será la solución. El papel, el cartón, el aluminio, los bioplásticos, los compostables, los plásticos reciclables, etcétera, siguen anclados en el “úsese y tírese”, y esto es justamente la causa del problema, ya que seguimos generando residuos.

Por esto, las prohibiciones deben invitarnos a sustituir los plásticos con opciones reutilizables y durables, incluso con alternativas que ya tenemos en casa o que podamos adquirir localmente. Nada es más ecológico que lo que ya tenemos. Así, un estilo de vida basado en el consumo responsable nos permitirá satisfacer las mismas necesidades que los plásticos prohibidos cubrían mediante artículos reusables.

Para cada producto prohibido hay una alternativa. Lleva tu bolsa reutilizable, mochila o canasta al hacer tus compras; lleva tu propio termo al comprar tu café; compra café a granel en lugar de cápsulas; si quieres usar popotes úsalos de acero inoxidable; compra alimentos en comercios cercanos a ti y pide que te sirvan en tus propios tuppers; deja atrás los tampones y las toallas sanitarias desechables, cámbiate a la copa menstrual o a las toallas de tela lavables; evita los productos empaquetados, compra opciones en envases retornables. Las opciones son ilimitadas. Visita el sitio de consumo responsable de Greenpeace México para darte mayores ideas y ver opciones locales dónde adquirir alternativas reutilizables https://consumoresponsable.greenpeace.org.mx/

Pero, ¿qué pasa con la pandemia? Pensar que al usar plásticos desechables evitamos contagios o garantizamos higiene es un error. Estudios indican que el SARS-CoV-2 puede permanecer activo (contagioso) en superficies plásticas hasta por seis días. Por esto, debemos siempre seguir las recomendaciones de las autoridades de salud que nos indican que debemos lavar constantemente nuestras manos y objetos con agua y jabón o desinfectarlos. En este caso, expertos en salud pública han indicado que las opciones reutilizables son seguras si las lavamos correcta y constantemente.

En tiempos de pandemia, las prohibiciones de plásticos no son solo posibles sino también deseables. El COVID-19 puso justamente de manifiesto que no puede haber salud en un planeta enfermo y nos hace el llamado de alerta sobre la imperiosa necesidad de transitar hacia nuevas formas de producción y de consumo, hacia nuevos estilos de vida, basados en una relación de armonía con la naturaleza y con el resto de las especies que habitan el planeta. En este marco, la nueva normalidad no puede ser desechable.

La segunda fase de las prohibiciones de plásticos en la CdMx entró en vigor el 1 de enero de 2021, apoyemos a los pequeños y grandes comercios a cumplir la ley y a hacer la transición evitando pedirles que nos den artículos plásticos, y llevando nuestras propias alternativas reutilizables. Seamos parte del cambio que queremos ver en el mundo.