Ciudad de México, 4 de febrero (SinEmbargo).– Juan Francisco Torres Landa, secretario general de México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), dijo que la administración del Gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo Figueroa, está rehuyendo por completo de su responsabilidad de atacar al crimen organizando, relegando por completo ese trabajo al gobierno federal.

En entrevista con Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, Torres Landa dijo que las autoridades de Michoacán “rehuyen a su responsabilidad argumentando que ahora hay un Comisionado ahí general que es el que tendría en dado caso la responsabilidad”.

El titular de México Unido Contra la Delincuencia afirmó que este hecho no le favorece a los funcionarios de esa entidad, quienes no están haciendo el trabajo de otros estados y, además, siguen conservando sus responsabilidades por las cuales fueron electas.

“Por lo menos hasta donde sabemos, no hay un decreto de desaparición de poderes, no hay un decreto de suspensión de garantías y por lo tanto, independientemente de la coadyuvancia que puede existir por las autoridades federales, las autoridades estatales que fueron constitucionalmente electas tendrían que seguir cumpliendo con sus funciones”, expuso.

El activista también dijo que todos se deben preguntar dónde están los recursos destinados en esa entidad para las unidades antisecuestro creadas desde 2007, pues se les ha destinado sumas muy importantes para ponerlas en funcionamiento.

“Una de las preguntas que nos deberíamos estar haciendo todos, particularmente los michoacanos es, donde están esos recursos, porque si no tiene ni vestigios de la unidad, la pregunta es, a dónde fueron a parar esos recursos”, planteó.

También afirmó que lo que lesiona el funcionamiento de dichas unidades es destinar recursos a temas distintos al delito del secuestro y peor aún, la pérdida de continuidad de las unidades.

“Si hubo vestigios de que las unidades empezaron a ser construidas pero con esa misma rapidez fueron destituidas, y en los estados que estamos señalando si hubo algún vestigio, si hubo alguna razón de ser de estas unidades hoy no la tenemos, y ese es el grave problema que el secuestro no desaparece como para que las unidades ya no sean necesarias.

Finalmente denunció que  si  los “incentivos para secuestrar crecen en la medida en que las unidades y el resto del proceso de persecución no es eficiente, es un negocio; al final del día es un tema de dinero, mientras sea rentable secuestrar el problema va a seguir incrementándose”.